AZUA DE COMPOSTELA ÁREA 11 REPUBLICA DOMINICANA

SUPERVISOR DE ÁREA

JOAQUIN SAMBOIS

TEL: 809 899 4638

joaquinsambois@gmail.com

«¿Qué es la Gran Comisión?»
Mateo 28:19-20 contiene lo que se conoce como “la Gran Comisión”: “Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo”. Jesús dio este mandamiento a los apóstoles, poco antes de que ascendiera a los Cielos, y describe esencialmente lo que Jesús espera que los apóstoles y aquellos que los siguieran, hagan en Su ausencia.

Es interesante que, en el original griego, el único mandamiento específico en Mateo 28:19-20 es “hacer discípulos”. La Gran Comisión nos ordena hacer discípulos a nuestro paso por el mundo y mientras nos ocupamos de nuestras actividades diarias. ¿Cómo vamos a hacer discípulos? Bautizándolos y enseñándoles todo lo que Jesús ordenó. “Hacer discípulos” es el mandato de la Gran Comisión. “Mientras vas”, “bautizar” y “enseñar” son los medios por los cuales cumplimos el mandato de “hacer discípulos”.

Muchos entienden Hechos 1:8 como parte también de la Gran Comisión, “Pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra”. La Gran Comisión es habilitada por el poder del Espíritu Santo. Nosotros debemos ser los testigos de Cristo, cumpliendo la Gran comisión en nuestras ciudades (Jerusalén), en nuestros estados y países (Judea y Samaria), y en cualquier otro lugar donde Dios nos envíe (hasta lo último de la tierra).

Nuestra visión con la ayuda del señor Jesucristo, es la plantación de 100 nuevas iglesias en la región de Azua de Compostela,

Visión

Desarrollar un avivamiento espiritual permanente, que genere crecimiento integral en las personas para la gloria de Dios.

Desarrollar…Es crecer, progresar e incrementar la obra de Dios llevando a cabo una mejor calidad de una vida espiritual en cada creyente.

Un avivamiento espiritual…Es humillarse, arrepentirse, convertirse, orar y buscar el rostro de Dios. El avivamiento trae convicción de pecado, sensibiliza a la persona y quebranta su corazón permitiendo un cambio de actitud en su vida.

Permanente…El avivamiento debe ser permanente porque siempre estará activo el poder el Espíritu Santo de generación en generación; mostrando el poder de Dios en todo tiempo, instruyendo e influenciando a los hijos y a los nietos hasta la tercera y cuarta generación y debe continuar hasta que el Señor venga.

Que genere crecimiento integral en las personas…La manifestación del poder del Espíritu Santo en la iglesia debe producir un resultado múltiple; crecimiento integral en fe, conocimiento y entendimiento de nuestro Señor Jesucristo, carácter cristiano manifestando el fruto del Espíritu Santo, calidad de vida en la familia, crecimiento intelectual, teológico y financiero.

Para la gloria de Dios…Todo lo que hacemos y decimos, debe hacerse con todo el corazón dando la gloria a nuestro Señor, sea de palabra o de hecho (Colosenses 3:17)

El desarrollo de nuestra meta junto a nuestros pastores de la región, será determinante, el compromiso de la visión, y el equipamiento de cada nuevo líder plantador de las nuevas iglesias.

Sera posible con el desarrollo educativo en áreas de

Selección de nuevos líderes.….lideres con un verdadero llamado, cualidades ,pneumatológicas, éticas,pasión por los perdidos.

Capacitación ……La capacitación es un conjunto de actividades didácticas que están orientadas a cubrir las necesidades de una organización y están orientadas a la expansión de conocimientos, habilidades y aptitudes de los trabajadores para que sean capaces de llevar a cabo sus actividades laborales de manera eficiente.

adiestramiento……. Constituye un proceso intencionado, gradual, integral y programado para el logro de respuestas satisfactorias. Los programas de adiestramiento en Educación Especial deben adecuarse a las peculiaridades y necesidades especiales de cada sujeto.

Equipamiento…..provisión de herramientas adecuadas para el desarrollo correcto de una visión o programa, meta o objetivo específico o general

Supervisión……..La supervisión implica la acción de inspeccionar, controlar, ya sea un trabajo o un tipo de actividad y siempre es ejercida por parte de un profesional superior ampliamente capacitado para tal efecto.

Respaldo Ministerial…. consejería , tutoría, respaldo en toma de decisiones correctas, por lideres con mas experiencia

Llamados a captar la visión de Dios

Usted y yo estamos llamamos a compartir ese sentimiento de nuestro amoroso Padre celestial. La iglesia necesita tener una misma convicción; necesita atender a una base fundamental – la unidad de la iglesia. Cuando la unidad de la iglesia está fortalecida, el poder fluye con normalidad en ella; la vida fluye normalmente.

Para nadie es desconocido el reciente avivamiento que se produjo en las Islas Fidji, en Australia. La conversión de decenas de almas sólo fue posible cuando cada quien salió de su burbuja denominacional, entendió que el Señor de la obra es Jesucristo y que sólo a Él debemos exaltar-no a nuestra organización eclesial y nos «esfuerzos» ingentes que algunas veces hacemos para ganar reconocimiento-y salió a ganar almas para el Reino.

Compromiso, fe, perseverancia. Los resultados no se hicieron esperar. Igual con la siembra de nuevas iglesias. Si hacemos todo para la honra y gloria de Dios, en Su voluntad, la cosecha será abundante.

Resulta sorprendente ver cómo la iglesia primitiva experimentó un inusitado crecimiento tal como lo registra el Libro de los Hechos desde el capítulo 2 hasta el 4. Apóstoles y discípulos, unidos, identificados en la misión, predicaban. Esfuerzo enfocado a un solo propósito. Unidad y logros, como consecuencia de que su prioridad era Jesucristo no las fronteras denominacionales que dividen.

Es cierto, faltan obreros (Cf. Lucas 10:2), pero obreros con visión y compromiso, encaminados a predicar a Cristo (Cf. Proverbios 11:30), y dejar que esa semilla rinda fruto representado en la transformación de seres humanos que, progresivamente, experimentan crecimiento personal y espiritual.

El Seminario para Sembradores de Iglesias On line que iniciamos hoy, nos pretende otra cosa que brindar herramientas a hombres y mujeres en cuyo corazón arde el fuego de evangelizar y permitirle a los nuevos creyentes, espacios dónde reunirse y alcanzar madurez en todas las áreas de su existencia.

Nuestro sincero deseo es que aproveche los recursos que ponemos a su disposición, y que no sólo usted sino quienes le acompañan en este trabajo, reaviven la pasión por extender el Reino de Dios y pronto veamos millares de almas en todos los países, llegando a los pies de Cristo y reuniéndose con otros creyentes para adorar y vivenciar a Cristo. Que no deban desplazarse desde sus barrios a los lugares donde se encuentran las mega-iglesias sino que muy cerca de donde residen, hallen un espacio para congregarse.

Sembrar nuevas iglesias: la visión de Dios y hoy, nuestro compromiso

Resulta sorprendente el inusitado crecimiento poblacional de nuestro planeta. Cada segundo nacen a la luz infinidad de criaturas, y ese aumento de hombres y mujeres, de carácter exponencial, no marcha al mismo ritmo de la defunción de seres humanos. ¿Qué tenemos entonces? Un mundo que crece a pasos agigantados.

Frente a esta realidad que no podemos ignorar ni ocultar, la Iglesia cristiana tiene el compromiso indeclinable de sembrar la semilla del Evangelio como lo describió el Señor Jesús en la famosa parábola del sembrador: «–Escuchen: Una vez un sembrador salió a sembrar. Al lanzar la semilla, una parte cayó al borde del camino y llegaron los pájaros y se la comieron. Otra parte cayó entre las piedras donde había poca tierra; y como la tierra no era profunda, la semilla brotó muy pronto; pero cuando salió el sol, se agostó y, al no tener raíz, se secó. Otra parte de la semilla cayó entre cardos, y los cardos crecieron y la ahogaron sin dejarle que diera fruto. Otra parte, en fin, cayó en tierra fértil, y germinó y creció y dio fruto: unas espigas dieron grano al treinta; otras, al sesenta; y otras al ciento por uno.»(Marcos 4 3-8, Versión La Palabra, SBU)

Un sencillo análisis del texto nos permite descubrir al menos cinco pasos en un ciclo que se repite una y otra vez en todos los países donde se predican las Buenas Nuevas de Salvación: el primero y más elemental radica en la preparación del terreno. Es lo que hacemos en oración y aproximaciones a las áreas donde procuramos sembrar una nueva iglesia. Un segundo paso lo representa el esparcir la semilla, es decir, sembrar; en tercer lugar, cuidar los plantíos; en cuarto lugar, velar por el fruto y, finalmente la cosecha. Insisto, son etapas de un ciclo interminable.

El modelo apropiado: Una Iglesia que se reproduce

¿Comprende el enorme alcance del compromiso que tenemos delante? Y permítame enfatizarle: Es un compromiso que nos involucra a todos: a usted, a mí, a quienes nos rodean, a todos. ¿La razón? A la Iglesia la integran personas, no edificios. Está constituida por hombres y mujeres, seres que sienten, piensan y actúan y, en esa dirección, viven la experiencia continua del crecimiento personal y espiritual de la mano del Señor Jesucristo, como lo describió el amado Maestro cuando se dirigió al apóstol Pedro, y a través suyo a todos nosotros hoy: «Por eso te digo que tú eres Pedro, y sobre esta piedra voy a edificar mi iglesia, y el poder del abismo no la vencerá. Yo te daré las llaves del reino de los cielos; lo que ates en la tierra quedarà atado en el cielo, y lo que desates en la tierra quedará desatado en el cielo.» (Mateo 16:18, 19. Versión La Palabra, SBU)

Ahora, por favor tome nota de lo siguiente: El Reino de Dios avanza en la medida en que los cristianos asumimos el compromiso de evangelizar, en otras palabras, de sembrar las semillas de las Buenas Nuevas de Salvación.

Si asumimos una actitud pasiva, sin duda las iglesias llegarán a un lamentable estado de estatismo, y antes que avanzar, corren el peligro de experimentar un revés en todos los órdenes. Jamás olvide que como cristianos comprometidos en la evangelización, estamos llamados a reproducirnos en otros cristianos. Una Iglesia conforme al modelo que definió el Señor Jesús, es en esencia una Iglesia que se reproduce.

Un trabajo donde participan todos

Cuando un pastor, obrero, líder o cristiano comprometido se echa al hombro la tarea de plantar nuevas Iglesias en sus propias fuerzas, lo más probable es que termine frustrado y con la sensación de que Dios lo dejó solo. Tremendo equívoco. No es Dios el culpable sino nuestra propia tozudez que se alimenta por la autosuficiencia.

Para la siembra de nuevas congregaciones es esencial que haya un esquema bien definido de trabajo en equipo. ¿Recuerda lo que dice el Evangelio de Lucas? «Por aquellos días, Jesuús se fue al monte a orar, y se pasó toda la noche orando a Dios. Cuando se hizo de día, reunió a sus discípulos y escogió de entre ellos a doce, a quienes constituyó apóstoles.» (Lucas 6: 12, 13. Versión La Palabra, SBU. Cf. Lucas 17: 6b.)

Reviste particular importancia que los proyectos orientados a sembrar nuevas iglesias aniden en el corazón de Dios. Él es quien nos guía para escoger a quienes nos acompañarán en el trabajo (Cf. Lucas 6:12)

La explicación es sencilla: Cuando la siembra de nuevas iglesias obedece a la emotividad, es decir, al carácter impulsivo del pastor, obrero o líder, y no media una cuidadosa y juiciosa planificación, lo más probable es que la iniciativa se oriente al fracaso.

En todo ese proceso, se debe tener dos ingredientes ineludibles: el primero, capacidad de liderazgo y, el segundo, desarrollo de madurez espiritual. Insistimos: no es trabajo de una sola persona sino que involucra a todo el liderazgo y a cristianos comprometidos con la extensión del Reino de Dios.

Transmita la visión

La siembra de nuevas iglesias amerita que ese profundo deseo de extender el Reino de Dios se aloje en el corazón de quien está al frente de la congregación

Es imperativo, entonces, tomar conciencia sobre la necesidad de extender el Reino de Dios mediante la predicación de la Palabra y la siembra de nuevas iglesias, y segundo, que en ese proceso, nuestro amoroso Padre celestial exprese su voluntad clara y expresa para no movernos en la dirección a la que nos guían nuestras emociones. Recuerde siempre que Buena parte de los proyectos que terminan en fracaso, tienen origen en iniciativas que buscaban exaltar al pastor, obrero o líder más que cumplir el propósito de la Gran Comisión.

¿Tenemos autoridad para sembrar nuevas Iglesias?

Con frecuencia escuchamos a personas que comparten dos perspectivas diametralmente opuestas una de otra. La primera, el convencimiento de que es necesario tomar cursos y haber leído sinnúmero de textos antes de dares a la tarea de plantar lugares dónde proclamar el evangelio. Una segunda concepción se enfoca en no mover ni siquiera un dedo hasta no tener confirmación plena de Dios respecto a la siembra. «No creo que tengamos autoridad para emprender esa tarea. Sería como ir en contra de la voluntad del Señor«, me dijo alguien. Pero, ¿es ésto así? Sin duda que no, porque Dios nos ordenó proclamar las Buenas Nuevas de Salvación. No necesitamos que venga de nuevo, se corporice, y nos imparta la orden otra vez.

Jamás olvide que el poder y la autoridad para avanzar exitosamente en la siembra de nuevas iglesias proviene de nuestro amado Salvador Jesucristo (Cf. Mateo 28:18-20) en nuestras fuerzas limitadas, jamás podremos lograr algo significativo; en cambio, con ayuda de Dios, siempre tendremos la victoria.

! Usted es un poderoso instrumento en manos de Dios para la extensión del Reino, y basta que se deje usar!

La clave: movernos en el poder del Espíritu Santo

Hay un hecho que debemos recordar siempre y es que en la siembra de nuevas iglesias debemos movernos en el poder del Espíritu Santo. ¿La razón? Como dicen las Escrituras claramente, la comisión de extender el Evangelio es un compromiso para todos los cristianos. Recuerde las instrucciones que impartió el Señor Jesús a sus discípulos y a nosotros hoy: «Ahora quédense en la ciudad, porque muy pronto les enviaré a quien mi Padre prometió. No se vayan a ningún otro lado, hasta que reciban el poder que Dios les enviará. Jesús fue con sus discípulos hasta Betania. Allí, levantó sus manos y los bendijo. Y en ese mismo instante fue llevado al cielo, mientras ellos lo adoraban. Después de esto, los discípulos regresaron muy contentos a Jerusalén, y todos los días iban al templo para adorar a Dios.» (Lucas 24:49-53, Traducción en Lenguaje Actual)

Hago énfasis una y otra vez en el mismo asunto para que quede profundamente grabado en nuestro corazón: No es por nuestras capacidades sino que, tales potencialidades, provienen de nuestro amado Padre celestial. El poder para ser eficaces en la evangelización y siembra de nuevas iglesias proviene de Dios (Cf. Hechos 1:8)

Cuando vamos a Él, comprobamos que es un poder sobrenatural e ilimitado, y que cuando nos movemos en el poder del Espíritu Santo logramos resultados eficaces. El poder del Señor está disponible para todos nosotros, basta que lo pidamos y nos movamos en Él. No se agotará. Es como una fuente que mana permanentemente.

La Biblia es nuestra mejor escuela alrededor de cómo sembrar nuevas iglesias. El Nuevo Testamento, en particular, arroja muchas enseñanzas prácticas, que rindieron excelentes resultados en el primer siglo como ocurrirá con nosotros hoy, ahora. No podemos olvidar que la obra es de Dios y es Dios quien nos capacita para desarrollar la obra.

Comprendo que hay estrategias que abundan por doquier. Incluso, las instrucciones que comparto con usted, procuran ser una herramienta de ayuda, pero realmente el secreto para lograr eficacia en la siembra de iglesias estriba en regresar a lo básico, a los lineamientos que trazó la iglesia primitiva.

¿Por qué se falla en los procesos de siembra de iglesias?

La pregunta la he escuchado infinidad de veces. Tiene lógica. Es el interrogante que se formulan pastores, obreros y líderes que han visto concluir en un rotundo fracaso sus propósitos de sembrar nuevos lugares para la proclamación de las Buenas Nuevas de Jesucristo.

Creo que la respuesta es sencilla: Un elemento fundamental para ser un instrumento útil en las manos de Dios en la siembra de iglesias, es la unidad. En todo momento, Dios es quien debe recibir toda la exaltación en el momento de sembrar una nueva iglesia, no es la denominación ni quien siembra la semilla.

Es cierto: En el proceso de sembrar nuevas iglesias, nuestro amoroso Padre utiliza las capacidades, dones y talentos de cada uno de los miembros del equipo, pero usted y yo simplemente somos instrumentos en Sus manos; nada más que eso.

Unidad, esa es la palabra clave. No podemos ni olvidarla en nuestra cotidianidad, ni desestimar su poder si queremos ser instrumentos útiles en manos del Señor. Si queremos ser instrumentos eficaces en la siembra de nuevas iglesias, debemos ser hombres y mujeres de oración tal como hacían los primeros creyentes:»Estos seguidores de Jesús eran un grupo muy unido, y siempre oraban juntos. Con ellos se reunían los hermanos de Jesús y algunas mujeres, entre las que se encontraba María, la madre de Jesús. Todos los de este grupo eran como ciento veinte personas.»(Hechos 1:14, Traducción en Lenguaje Actual)

El trabajo de siembra de nuevas iglesias no lo desarrollamos de manera individual; es necesario contar con un equipo de trabajo (Cf. Hechos 1:15-26)

Una carrera de largo alcance

La siembra de nuevas iglesias es una carrera de largo aliento. El compromiso no es nada fácil, de ahí que usted solo, no podrá cumplir las tareas. Es esencial que se rodee de un buen grupo de colaboradores.

Ahora, cada uno de los que hace parte de un equipo de trabajo de siembra de nuevas iglesias debe estar preparado y convencido del trabajo que desarrolla (Cf. Hechos 1:21, 22) igual que usted, debe compartir la visión y, en su condición de sembradores de nuevas iglesias deben ser sensibles al mover y a la voz del Espíritu Santo (Cf. Hechos 2:1-13)

¿Qué características deben reunir las personas que nos acompañan en esta labor? En primera instancia, compromete a hombres y mujeres de buen testimonio en la sociedad en la que se desenvuelven, para tonar más impactante el mensaje de Salvación.

Una ilustración clara de este cimiento, lo encontramos en la iglesia primitiva ya que: «Al ver los milagros y las maravillas que hacían los apóstoles, la gente se quedaba asombrada. Los seguidores de Jesús compartían unos con otros lo que tenían. Vendían sus propiedades y repartían el dinero entre todos. A cada uno le daban según lo que necesitaba. Además, todos los días iban al templo y celebraban la Cena del Señor, y compartían la comida con cariño y alegría. Juntos alababan a Dios, y todos en la ciudad los querían. Cada día el Señor hacía que muchos creyeran en él y se salvaran. De ese modo, el grupo de sus seguidores se iba haciendo cada vez más grande.» (Hechos 2:43-47)

Nadie podía decir nada en contra de ellos, porque sus hechos hablaban tanto como sus palabras. Testimoniaban con sus pensamientos y hechos, sobre el Dios de poder en el que habían creído y a quien proclamaban a los cuatro vientos.

Reviste singular importancia, de igual manera, el que los sembradores de nuevas iglesias enfocan sus esfuerzos a brindar acompañamiento a los nuevos creyentes en el Señor Jesús. No los dejan a la deriva una vez reciben a Jesús como Señor y Salvador; por el contrario, les llevan de la mano hasta que alcanzan el grado de solidez y madurez suficientes para convertirse, a su vez, en multiplicadores de las Buenas Nuevas de Salvación.

Ellos enfocan sus esfuerzos a discipular a los nuevos creyentes, tal como hacían los cristianos de la iglesia primitiva. (Cf. Hechos 2:42).

Es tiempo de levantarnos y disponer nuestro corazón para ser instrumentos útiles en las manos de Dios. Puedo asegurarle que, si vamos de la mano del Señor Jesús, la semilla que sembramos hoy rendirá fruto abundante…

Lección 2

Dios necesita hombres y mujeres comprometidos con la Evangelización y la siembra de nuevas iglesias

Quien trabaja en la evangelización y siembra de nuevas iglesias, debe tener una motivación profundamente arraigada de su compromiso con la extensión del Reino de Dios. Convicción es la palabra clave e identifica a los hombres y mujeres que nuestro amado Señor necesita hoy para cumplir su propósito eterno de evangelización y siembra de nuevas iglesias.

Si hay una profunda convicción de por qué estamos compartiendo las Buenas Nuevas de Salvación y la meta que hacia futuro se orienta a sembrar nuevos espacios de reunión de los creyentes, estaremos-sin duda-girando alrededor de siete principios que le invito a revisar en la vida y ministerio de Jesucristo y de los cristianos de la iglesia primitiva y, a reafirmarnos en ellos:

1. Jesús fue un ganador de almas de tiempo completo

El ministerio terrenal del Señor Jesús estuvo caracterizado por la meta indeclinable de ganar almas. Vivía para ese propósito. Hombres y mujeres salvados de la perdición eterna. Y no solamente murió por todos sino que instruyó a los discípulos a seguir ese camino, que es el distintivo de quien se identifica como seguidor de Pablo y que podemos descubrir en la carta que dirigió a su fiel discípulo, Timoteo: «Palabra fiel y digna de ser recibida por todos: que Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores…» (1 Timoteo 1:15)

Si nos movemos alrededor de la misma convicción, sin temor a equivocarnos, no descansaríamos sin que lleváramos a los pies del Salvador, mínimo a una persona cada día. Y a ese esfuerzo, sumaríamos otro: Crear las condiciones para que los nuevos creyentes tuvieran un espacio para reunirse a compartir su fe.

No hay razón ni nunca la ha habido para desestimar la necesidad que tienen las almas, que son objeto de la misericordia de Dios, ya que por ellos Cristo vertió su sangre en la cruz: «Porque el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido» (Lucas 19:10)

Un sembrador de almas es, entonces, alguien convencido de la importancia y trascendencia, eterna y presente, de su labor.

2. Cristo mismo es quien nos hace ganadores de almas

No es el mucho estudio ni la elocuencia de nuestras palabras la que nos torna ganadores de almas y sembradores de nuevas iglesias. Es el poder de Dios que se potencia en nuestra existencia, por las obras de Su Espíritu Santo.

El Señor Jesús enseñó a sus discípulos y a nosotros hoy, a proclamar eficazmente el Evangelio transformador: «Venid en pos de mí, y os haré pescadores de hombres» (Mateo 4:19), y también impartió las siguientes instrucciones antes de ascender al cielo: «Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado…» (Mateo 28:19, 20), a lo que añadió esta promesa que se hizo real al venir Su presencia a nuestras vidas: «Pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra» (Hechos 1:8).

Depender de Dios es la clave. Él es quien nos asegura la victoria en todas nuestras acciones orientadas a sembrar nuevos espacios de reunión de los creyentes.

3. Jesús veía en los pecadores a potenciales creyentes y vidas salvadas

Resulta lamentable que se esté privilegiando las estructuras gigantescas, aquellas que giran alrededor de las mega-iglesias donde se dificulta hacer seguimiento de los nuevos convertidos. Y una vez van a la iglesia, el esfuerzo se dirige a fortalecer las estadísticas, como si determinada membresía otorgara status.

Nuestro amado Salvador fue claro al instruir sobre la necesidad de alcanzar a todas las personas, sin distingo de ninguna clase«…Id por los caminos y por los vallados, y fuérzalos a entrar, para que se llene mi casa» (Lucas 14:23). Por supuesto, esa profunda motivación de pensar en la salvación de las almas, le mereció críticas, las mismas que quizá hoy recibamos usted y yo y que no deben ni podrán detenernos (Cf. Lucas 15:2).

Es una tarea que no tiene limitaciones de tiempo ni de carácter geográfico. Es a todas-insisto-a todas las personas de todos los países y lenguas a las que debemos alcanzar. La Biblia dice: «Y todos los días, en el templo y por las casas, no cesaban de enseñar y predicar a Jesucristo» (Hechos 5:42), lo que nos revela que no descansaban en su propósito.

4. El Señor Jesús fue fiel a su misión, aún a costa de su propia vida

Evangelizar y sembrar nuevas iglesias compromete nuestros esfuerzos hasta el final, aprendiendo del Señor Jesús que no estimó valiosa su propia vida para traernos salvación y vida eterna, como explicó el apóstol Pablo: «Y todo esto proviene de Dios, quien nos reconcilió consigo mismo por Cristo, y nos dio el ministerio de la reconciliación. Que Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados, y nos encargó a nosotros la palabra de la reconciliación» (2 Corintios 5:18, 19). Y también enseña la Palabra: «Y por medio de él reconciliar consigo todas las cosas, así las que están en la tierra como las que están en los cielos, haciendo la paz mediante la sangre de su cruz» (Colosenses 1:20).

Si nuestro amado Salvador lo hizo, usted y yo que somos sus seguidores, tenemos un compromiso grande e ineludible ya que, como lo define el autor sagrado:»… todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo. ¿Cómo, pues, invocarán a aquel en el cual no han creído? ¿Y cómo creerán en aquel de quien no han oído? ¿Y cómo oirán sin saber quién les predique?» (Romanos 10:13, 14).

Bajo ninguna circunstancia podemos eludir nuestro papel protagónico en la tarea de extender el Reino de Dios.

5. El Señor Jesús expresó el apremio de cosechar la siembra

Nuestro amado Salvador dijo a sus discípulos y a nosotros que «…A la verdad la mies es mucha, más los obreros pocos. «(Mateo 9:37). También leemos que «… al ver las multitudes, tuvo compasión de ellas; porque estaban desamparadas y dispersas como ovejas que no tienen pastor» (Mateo 9:36).

Esa realidad nos toca hoy día cuando el mundo experimenta un crecimiento poblacional sin antecedentes. El trabajo es mucho. Urge predicar y sembrar nuevas iglesias. No podemos quedarnos encerrados en las cuatro paredes del templo.

6. El Señor Jesús envió obreros a la mies

Como es imperioso desarrollar la obra, no basta con tomar conciencia sino que se requiere, con urgencia, preparar y enviar obreros a su mies ya que, como anotó el apóstol Pablo: «Pero esto digo, hermanos que el tiempo es corto…» (1 Corintios 7:29).

Si realmente queremos cosechar la siembra madura de nuestra generación, el secreto está en volver a descubrir la urgencia, pasión y celo de la Iglesia primitiva. Aquellos cristianos salieron por todas las ciudades y aldeas en constante búsqueda de las almas perdidas, aun al riesgo de sus propias vidas.

7. El proceso de evangelización y siembra de nuevas iglesias cumple un ciclo

El ciclo de sembrar nuevas iglesias implica, en primera instancia, el ser conscientes de la necesidad de extender el Reino de Dios. Una vez hemos cumplido esa fase, se debe emprender oración (Lucas 6:12; 10:2). La visión debe ser compartida a otras personas (Juan 4:35), y a partir de ese momento, integrar un equipo de trabajo (Hechos 6:3). El último paso es movilizar a los obreros.

Tenga siempre presente que nuestro amoroso Dios es quien da la visión, la provisión y la bendición y si Él lo guía, prosperará el trabajo de evangelizar y sembrar nuevas iglesias.

Un mundo que crece aceleradamente necesita más iglesias

Si bien es cierto las mega-iglesias constituyen una tergiversación del propósito original que era extender el Reino de Dios a todos los rincones de la tierra, se suma el hecho de que estamos muy cómodos al interior de las cuatro paredes de los templos olvidando que allá afuera millares de personas se pierden por la eternidad sin Cristo.

En un panorama así es que nuestro amado Señor se ha dado, desde la antigüedad, a la tarea de buscar obreros para su cosecha, y ese obrero u obrera es usted: «Después oí la voz del Señor, que decía: ¿A quién enviaré, y quién irá por nosotros? Entonces respondí yo: Heme aquí, envíame a mí» (Isaías 6:8).

¿La razón? El número de las personas que viven en el mundo, aumenta a una proporción de más de 70 millones por año. Menos de tres millones (un 4%) de ellas, han sido alcanzadas con el evangelio. Aproximadamente un 40% de los habitantes del mundo (2 billones de personas), no han sido alcanzados con el evangelio. Estas almas están fuera del alcance de una iglesia que se moviliza para expandir el evangelio a todos los rincones del mundo.

Piense no sólo en número sino en almas que tienen «…hambre… de oír la palabra de Dios» (Amós 8:11).

Como anotaba el autor y conferencista, en su libro magistral El Cayado del Pastor: «… Miles de pueblos y aldeas en ChinaIndia etc., todavía están esperando que alguien vaya a contarles acerca del Salvador Jesucristo. Tales personas viven y mueren sin conocer a Jesús, no porque hayan rechazado el mensaje, sino porque los pasados 2 mil años ningún cristiano ha ido a compartir el evangelio de amor con ellos.

Los estudios revelan que menos de 1 cristiano por cada 500 creyentes comprometidos en el liderazgo, dedica su vida a la extensión del Reino de Dios, lo que dista mucho de la disposición que asistía a los creyentes de la iglesia primitiva como el apóstol Pablo quien escribió: «Y de esta manera me esforcé a predicar el evangelio, no donde Cristo ya hubiese sido nombrado, para no edificar sobre fundamento ajeno» (Romanos 15:20). Él siempre estuvo disponible para «… anunciar el evangelio en los lugares más allá…» (2 Corintios 10:16)

Es tiempo de recobrar ese celo por evangelizar y sembrar nuevas iglesias. No debe comprometer únicamente a las denominaciones que tienen el rótulo de misioneras sino absolutamente a todas las que se proclaman cristianas. Recordemos que si Jesús no ha vuelto por su pueblo porque «El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento» (2 Pedro 3:9). Él amado Padre celestial cuenta con usted y conmigo, y no podemos fallarle en ese gran compromiso. Sin duda, no es la voluntad de nuestro amoroso Dios que los hombres perezcan. Ellos perecen porque nosotros no les hemos llevado el evangelio.

Es tiempo de despertar del letargo

Piense por un instante: ¿Qué ha hecho usted por la extensión del Reino de Dios? Probablemente pensará que muchas actividades, quizá predicado infinidad de mensajes o tal vez, asistiendo a cuanto evento de formación se ha dado en su denominación u otras iglesias. No obstante la pregunta es, ¿En qué han contribuido esas ocupaciones para que otras personas conozcan a Cristo? Y si fueron evangelizados, ¿se les hizo seguimiento hasta que alcanzaran madurez espiritual? Y si llegaron a esa etapa, ¿se le ofrecieron a los nuevos creyentes espacios dónde congregarse, así debieran abrirse nuevas iglesias afuera de las cuatro paredes donde usted se reúne?

Probablemente ha caído en ese letargo del que advirtió nuestro Dios (Cf. Corintios 15:34), olvidando que «El que duerme en el tiempo de la siega es un hijo que avergüenza» (Proverbios 10:5). Si asumimos una actitud pasiva, experimentaremos aquello sobre lo que advirtió el profeta: «Pasó la siega, terminó el verano, y nosotros no hemos sido salvos» (Jeremías 8:20).

Estamos llamados a reavivar la llama que nos insta a alcanzar a cuantas personas tenemos en derredor. La responsabilidad es nuestra y no podemos pasarla por alto.

Esto es lo que los cristianos primitivos hicieron día y noche. Ellos sanaron a los enfermos, echaron fuera demonios, predicaron el evangelio de casa en casa, en los mercados, en las fuentes de las aldeas, en las encrucijadas, en las calles, en los cultos, en las cárceles y por todas partes que iban. Eran sembradores de iglesias de tiempo completo.

Ellos no poseían catedrales o edificios de iglesias elaboradas, para inhibir su incontrolable gozo de ministrar y compartir las nuevas con los que estaban ansiosos de recibir a Cristo. Ellos iban afuera, hacia donde estaban los pecadores para anunciar el evangelio. Debemos respirar y vivir con un propósito: para compartir el evangelio con todas las personas que nos sea posible y utilizando todos los medios.

Dios está con nosotros siempre

En la extensión del Reino de Dios no estamos solos; el Señor ha prometido estar con nosotros siempre: «Y he aquí yo estoy con vosotros todos los días» (Mateo 28:20).

No hay motivo para poner obstáculos a las tareas que tenemos delante de nosotros. Hay que trabajar, de la mano de Jesucristo. La respuesta se verá reflejada en una mayor presencia de las Buenas Nuevas de Salvación entre los pueblos y comunidades no alcanzadas hoy, y el establecimiento de nuevas iglesias. Recuérdelo, sólo con esta disposición se materializará el anuncio del amado Salvador: «Y será predicado este evangelio del reino en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin»(Mateo 24:14) lo mismo que: «De cierto os digo… que se predique este evangelio, en todo el mundo…» (Mateo 26:13; Cf. Lucas 24:47; Hechos 1:8).

Hasta tanto no cumplamos la tarea, estaremos poniendo tropiezo a la visión de Juan en Apocalipsis: «Después de esto miré, y he aquí una gran multitud, la cual nadie podía contar, de todas las naciones y tribus y pueblos y lenguas, que estaban delante del trono y en la presencia del Cordero, vestidos de ropas blancas, y con palmas en las manos… Estos son los que han salido de la gran tribulación, y han lavado sus ropas, y las han emblanquecido en la sangre del Cordero» (Apocalipsis 7:9, 14).

Este es el resultado final de la Iglesia. Los millones de redimidos que formarán la Iglesia (en griego = ecclesia, que significa «los llamados o escogidos«), estarán envueltos en la adoración a Dios delante de Su trono por toda la eternidad.

Una responsabilidad ineludible ante Dios

Como hombres y mujeres comprometidos con la Extensión del Reino de Dios, nos disponemos a proclamar las Buenas Nuevas y sembrar nuevas iglesias, acogiendo el llamamiento ineludible que nos hizo Dios y que describe el profeta: «Hijo de hombre, yo te he puesto por atalaya a las casa de Israel; oirás, pues, tú la palabra de mi boca, y los amonestarás de mi parte. Cuando yo dijere al impío: De cierto morirás; y tú no le amonestares ni le hablares, para que el impío sea apercibido de su mal camino a fin de que viva, el impío morirá por su maldad, pero su sangre demandaré de tu mano» (Ezequiel 3:17, 18).

Si nos disponemos, si abrimos nuestro corazón, nos convertiremos en instrumentos útiles en manos del Señor. Y, recuérdelo, Él no desaprovecha instrumentos provechosos. El problema estriba en que desechemos ese llamado, por la enorme carga de responsabilidad que nos asiste en la predicación del Evangelio: «Pero si el atalaya viere venir la espada y no tocare la trompeta, y el pueblo no se apercibiere, y viniendo la espada, hiriere de él a alguno, éste fue tomado por causa de su pecado, pero demandaré su sangre de mano del atalaya. A ti, pues, hijo de hombre, te he puesto por atalaya a la casa de Israel, y oirás la palabra de mi boca, y los amonestarás de mi parte. Cuando yo dijere al impío: Impío, de cierto morirás; si tú no hablares para que se guarde el impío de su camino, el impío morirá por su pecado, pero su sangre yo la demandaré de tu mano» (Ezequiel 33:6-8).

Nuestra meta es llevarle a reflexionar que es una ficha clave en el plan eterno de Dios de llevar todas las criaturas humanas a ser salvas. Dios obra a través de cada uno de nosotros y, si estamos con ánimo pronto, dependiendo de Él, sin duda veremos una cosecha abundante de hombres y mujeres que reciben a Cristo en el corazón y se reúnen periódicamente a compartir su fe y crecer en los ámbitos físico y espiritual.

Lección 3

Sembrar nuevas iglesias comienza sacando a Satanás de nuestros territorios

Una ciudad cualquiera de Latinoamérica. Grande. Ruidosa. Autos que iban y venían raudos por las avenidas. Y desde lo alto, la vivienda desvencijada, sin puertas ni ventanas que los vecinos aseguraban, se caía a pedazos. «Ese sitio es tétrico«, se quejó una vecina. Otra dijo que los viernes, en la noche, se realizaban allí extrañas ceremonias. «Jóvenes se reúnen allí, se drogan gritan, ríen, y hacen cosas que escandalizan«, explicó. Las paredes de la estructura estaban pintadas con diversos símbolos, poniendo en evidencia que adoraban al diablo.

En lo que coincidían todos era en la racha de accidentes, crímenes, peleas, rupturas matrimoniales y hasta abuso de menores que se incrementaron ostensiblemente desde que comenzaron los extraños rituales.

El ambiente es muy tenso acá. No provoca ni vivir por este sector-aseguró Juan Carlos, propietario de una farmacia. En su criterio, las prácticas ocultistas estaban generando condiciones difíciles para la sana convivencia.

Un grupo de cristianos, de una iglesia pequeña, reconocieron que sitios como ese tenían mucha incidencia en contra de su labor de evangelización y se dieron a la tarea de orar y ayunar para erradicar a Satanás del barrio. Su decisión estuvo acompañada por múltiples y extraños ataques del mundo de las tinieblas; sin embargo, persistieron.

Logramos la victoria después de algún tiempo–, indicó el pastor Roberto Triana, quien encabezó la avanzada contra el reino de maldad–. Dios revelaba los espíritus que gobernaban en los diferentes sectores-explicó–. Gracias a esa revelación del Espíritu Santo nuestros golpes contra Satanás y su ejército, fueron contundentes–.

Incluso, una noche, los jóvenes que se reunían en la casa abandonada, atacaron el templo con piedras. Rompieron el techo. Profirieron amenazas contra los creyentes.

En el poder de Jesucristo lograron vencer las tinieblas. El poder demoníaco fue erradicado de aquél territorio y se pudo, no solamente desarrollar jornadas de evangelización sino afianzar la siembra de nuevas iglesias.

Si lo ignoramos, el enemigo toma fuerza

«El satanismo es una ingeniosa invención de los escritores de guiones cinematográficos. Les permite hacer películas cada vez más taquilleras.» Contundente. Seguro. Contradictor. Escéptico. El crítico literario hablaba en televisión ante una audiencia de millares de personas en los Estados Unidos. Muchos de los televidentes se limitaron a asentir con la cabeza, testimoniando su acuerdo con aquella afirmación.

Es lo mismo que ocurre con muchas personas en todo el mundo. Consideran que la existencia de Satanás y su cohorte de demonios se circunscriben a mitología con demasiada inventiva. «Inconcebible que en pleno siglo veintiuno, cuando el hombre avanza a pasos agigantados descubriendo las maravillas del universo«, argumentó un científico al desestimar la solidez de fundamentos bíblicos que refieren la existencia milenaria del ocultismo, y restar importancia a los cultos satánicos que abundan por doquier.

Pero, ¿es esto así? Sin duda que no. Satanás es real y libra una enconada batalla para evitar la expansión del Reino de Dios.

Uno de los escritores más rigurosos del Nuevo Testamento, el médico Lucas a quien se atribuye la redacción del Evangelio que lleva su nombre, escribió que el «…Espíritu de Dios llenó a Jesús con su poder. Y cuando Jesús se alejó del río Jordán, el Espíritu lo guió al desierto. El diablo lo llevó a un lugar muy alto. Desde allí, en un momento, le mostró todos los países más ricos y poderosos del mundo, y le dijo:–Todos estos países me los dieron a mí, y puedo dárselos a quien yo quiera. Yo te hará dueño de todos ellos, si te arrodillas delante de mí y me adoras.»(Lucas 4:1-7, Traducción en Lenguaje Actual)

El pasaje encierra varios aspectos de interés alrededor del dominio que ejerce Satanás sobre los territorios y las personas. Aprendemos, primero, que el Adversario es real, y viene a tentarnos aprovechando cualquier circunstancia en nuestra vida. El pecado es el que le otorga «derecho legal» para influenciar sobre el género humano y la tierra.

Segundo, el enemigo espiritual tiene dominio sobre las naciones. Ata a los hombres y mujeres a los deseos de la carne, lo que a su vez le confiere poder (Cf. Romanos 13:14, Gálatas 5:18; 1 Pedro 1:13-15; 2:11)

Aprendemos, en tercer lugar, que el dominio del ejército satánico es evidente en todas las naciones; cuarto, que él-nuestro Acusador-tiene poder que si bien es limitado, es poder al fin y al cabo. Él lo transfiere a quienes le sirven. Un joven pactó con él por chicas y popularidad en la universidad. Y sí, obtuvo lo que pidió. No obstante, sólo disfrutó unos cuantos meses de los privilegios porque Satanás comenzó a reclamarle la vida. Lo atormentaba día y noche con ideas suicidas. El joven universitario no soportó la enorme presión y terminó por quitarse la existencia.

Recuerde que el diablo sólo vino a «robar, matas y destruir»(Cf. Juan 10:10 a) Lo que comenzó como un juego inofensivo, terminó en tragedia. Y en esa dirección, impedir la evangelización y siembra de nuevas iglesias es una de sus prioridades hacia la que vuelca todos sus esfuerzos.

Pecado y maldición van de la mano

La crisis por la que atraviesa el género humano, en los ámbitos físico y espiritual, son consecuencia del pecado. ¿Cómo puede ser?, se preguntará usted. Es real y nos explica por qué ocurre lo que ocurre en nosotros y en derredor nuestro. Por eso le invito para que consideremos lo que dicen las Escrituras.

Cuando Dios puso a Adán y Eva en el Jardín de Edén, les advirtió: «Puedes comer libremente del fruto de cualquier árbol del huerto, excepto del árbol del conocimiento del bien y del mal. Si comes de su fruto, si duda morirás.»(Génesis 2:15, Nueva Traducción Viviente).

Pese a la exhortación de Dios, nuestros primeros padres cedieron a la tentación de Satanás. «La mujer quedó convencida, vio que el árbol era hermoso y su fruto parecía delicioso, y quiso la sabiduría que le daría. Así que tomó del fruto y lo comió. Después le dio un poco a su esposo que estaba con ella, y él también comió. En ese momento, se les abrieron los ojos, y de pronto sintieron vergüenza por su desnudez. Entonces cosieron hojas de higuera para cubrirse.»(Génesis 3:6, 7, Nueva Traducción Viviente)

El pecado trajo maldición al género humano y también a la tierra que habitaba, como señala el relato sagrado refiriendo la sentencia de Dios: «Luego le dijo a la mujer: <<Haré más agudo el dolor de tu embarazo, y con dolor darás a luz…>> Y al hombre le dijo: <<Dado que hiciste caso a tu esposa y comiste del fruto árbol te ordené no comieras, la tierra es maldita por culpa. Toda vida lucharás para poder vivir en ella. producirá espinas cardos, aunque comerás de sus granos. Con el sudor frente obtendrás alimento comer hasta vuelvas fuiste formado…>>»(Génesis 3:16-19, Nueva Traducción Viviente).

El pueblo de Israel, pese a ser el pueblo escogido por Dios, experimentó las maldiciones como consecuencia del pecado, tal como lo denunció el profeta: «Todo Israel desobedeció tus instrucciones, te dio la espalda y rehusó escuchar tu voz. Entonces ahora, a causa de nuestro pecado, se han se han derramado sobre nosotros las maldiciones solemnes y los juicios escritos en la ley de Moisés, siervo de Dios.»(Daniel 9:11, Nueva Traducción Viviente)

¿Se ha preguntado alguna vez por qué hay una estrecha relación entre la pobreza de muchos países con las prácticas animistas y de adoración pagana entre sus habitantes? Ahora observe el panorama en naciones cuyos moradores buscan a Dios. La prosperidad material es evidente y, generalmente, progresiva, en la medida en que se produce esa inclinación de las personas a colocar al Creador en el primer lugar de su existencia.

Ahora, a este elemento sume otro más: infinidad de personas en todo el planeta, se encuentran cegados por Satanás. Él con sus artimañas impide que el Evangelio sea predicado. Domina sobre territorios, en los que ha puesto no solamente maldición sino fuertes obstáculos para que quienes residan allí, no sean salvos.

Eso explica el por qué plantar una nueva congregación puede resultar frustrante. Por muchos esfuerzos que se desarrollen, pareciera que nada ocurre.

Por mucho tiempo y en mi condición de pastor-evangelista, adelantamos jornadas de predicación en diferentes sectores. Creía en ese tiempo-admito que ingenuamente sin que me eximiera tal ingenuidad de las buenas intenciones-que bastaba con disponer de un tiempo de ayuno y oración, buen equipo de sonido, hojas sueltas anunciando previamente los eventos, una cantidad considerable de tratados, el grupo de alabanza y, quizá, los jóvenes para hacer representaciones teatrales que despertaran interés y atrajera curiosos para compartirles las Buenas Nuevas de salvación.

! Tremendo error! Poco tiempo después comprobé que no bastaba con la parte logística; era necesario movernos en el poder de Dios y, ese movernos en el poder de Dios, implicaba tomarse territorios que por años estuvieron en poder del mundo de las tinieblas.

El panorama cambió dramáticamente cuando decidimos adelantar la «toma de territorios» que íbamos a evangelizar. Es cierto, librábamos una tremenda batalla espiritual, pero los resultados eran altamente eficaces y con mayores probabilidades de tener sostenibilidad en el tiempo.

Esto lo encontré estrechamente ligado a la decisión del pueblo de Dios de renunciar a su pecado, con el que estaban maldiciendo los territorios que habitaban, lo que abría puertas al mundo de las tinieblas. Cuando era nuestro amado Señor quien gobernaba, entonces todo-absolutamente todo cambiaba. Las fortalezas de maldad eran derrotadas, ellos tomaban conciencia de la importancia y necesidad de caminar en fidelidad con el Creador, y las bendiciones comenzaban a fluir.

Recuerde que Israel vivió muchas situaciones críticas producto de su maldad, hasta el punto que la sequía agostaba sus terrenos y Dios fue claro en señalar que «Contaminaste la tierra… Por eso incluso han faltado las lluvias de primavera…» (Jeremías 3:2, 3. Nueva Traducción Viviente) También explicó el profeta que «Sembraron vientos y cosecharon torbellinos. Los tallos de granos se marchitan y no producen nada para comer…»(Oseas 8;7, 8. Nueva Traducción Viviente)

No lo olvide: Los territorios que han sido maldecidos por el pecado del hombre, abren la puerta al establecimiento de «fortalezas de maldad» Es así como hay países que se caracterizan por altos índices de violenciaconsumo de drogasprostitución, ruptura de matrimonios en cifras alarmantes, abuso a menores de edad y un sinnúmero de hechos pecaminosos que destruyen la sociedad, que no tendría espacio para describir en detalle. Tenga presente que el pecado de un territorio abre puertas al enemigo. Y, cuando se abren puertas al Adversario espiritual, se produce destrucción (Juan 10:10 a) Su propósito indeclinable es causar nuestra muerte.

Volvernos a Dios es la clave para recobrar el dominio de los territorios. La Biblia nos enseña que sólo Dios es quien rompe la maldición de la tierra, y por ende, el Evangelio podrá fluir eficazmente trayendo transformación al género humano. Él dijo: «Puede ser que yo a veces cierre los cielos para que no llueva o mande langostas para que devoren las cosechas o envíe plagas entre ustedes. Pero si mi pueblo que lleva mi nombre, se humilla y ora, busca mi rostro y se aparta de su conducta perversa, yo escucharé desde el cielo, perdonaré sus pecados y restauraré la tierra.» (2 Crónicas 7:13, 14. Nueva Traducción Viviente)

Grábeselo en el corazón: El curso de su historia puede cambiar y la del territorio que habita puede cambiar. Basta con volverse a Dios.

Utilizando el poder sobrenatural

El mundo oculto es real. Lo gobiernan Satanás y sus huestes. Usted y yo como pastores, obreros, líderes y cristianos comprometidos, estamos inmersos en una batalla contra las fuerzas del bien, confrontación que se desencadena en la dimensión espiritual y que a su vez ejerce una poderosa influencia en la esfera física o natural.

Probablemente usted es consciente de esta realidad; no obstante no le encuentra relación a la confrontación con el reino de la maldad y los tropiezos a los procesos de evangelización y siembra de nuevas iglesias.

Deseo ilustrarlo de una manera sencilla: En cierta ocasión el Señor Jesús envió a setenta de sus inmediatos colaboradores a predicar las Buenas Nuevas. «Los setenta y dos discípulos que Jesús había enviado regresaron muy contentos, y le dijeron:–¡Señor, hasta los demonios nos obedecen cuando los reprendemos en tu nombre!–. Jesús les dijo:–Yo vi que Satanás caía del cielo como un rayo. Yo les he dado poder para que ni las serpientes ni los escorpiones les hagan daño, y para que derroten a Satanás, su enemigo. Sin embargo, no se alegren de que los malos espíritus los obedezcan. Alégrense más bien de que sus nombres estén escritos en el cielo–.»(Lucas 10:17-20, Traducción en Lenguaje Actual)

Del pasaje se desprenden elementos que le invito a considerar cuidadosamente: El primero, que aun cuando estaban predicando el evangelio, los discípulos experimentaban resistencia. Ellos no podían darse cuenta, pero sí el Señor Jesús, quien les dijo: «: –Yo vi que Satanás caía del cielo como un rayo…»

Probablemente ha pasado por alto la infinidad de ocasiones en que se vio enfrentado a situaciones inexplicables. Es cierto, usted estaba predicando con denuedo, alegre, convencido de estar haciendo la obra de Dios y, era así; sin embargo, su adversario Satanás no estaba dispuesto a darse por vencido. Él no quería perder las almas que por años ha mantenido atadas al pecado y la perdición. Por esa razón, quizá produjo en usted momentos difíciles.

¿Comprende ahora la importancia de tomar territorios, pero primero en oración? Recuerde que también fue el Señor Jesús quien dijo a sus discípulos tras advertirles que Satanás se les había opuesto: «…Yo les he dado poder para que ni las serpientes ni los escorpiones les hagan daño, y para que derroten a Satanás, su enemigo.»(Lucas 10:17-20, Traducción en Lenguaje Actual)

¿Por qué habría de darnos ese «poder» sino fuera para enfrentar los ataques de nuestro adversario espiritual? Piénselo por un instante: la guerra contra el mundo de la maldad también forma parte del alistamiento cuando vamos a evangelizar y sembrar nuevas iglesias.

Dando la batalla con las armas espirituales

«El que está quieto se deja quiero«, me dijo un líder cristiano después de leer algunos de mis artículos: «No comprendo por qué usted se empecina en andar alborotando al demonio a toda hora. ¡Déjelo quieto!». Como él, hay muchos. Incluso pastores que no encuentran relación entre un proceso serio de evangelización y siembra de nuevas iglesias y la guerra espiritual.

No obstante, los hechos demuestran que los tropiezos para que el evangelio sea proclamado tiene buena parte de su origen en la oposición de Satanás, como advirtió el apóstol Pablo: «Si algunos no entienden nuestro evangelio, son aquellos que están perdidos, pues el dios de este mundo los ha cegado y no pueden contemplar la gloriosa luz de la buena noticia acerca de Cristo que brilla ante ellos…» (2 Corintios 4:3, 4. Nueva Biblia al Día)

Esta realidad amerita que las estrategias orientadas a proclamar las Buenas Nuevas de salvación involucren el componente de la oración para enfrentar a las fuerzas territoriales que tienen asiento en pueblos y ciudades.

Recuerde siempre que a nuestro enemigo espiritual lo enfrentamos con armas espirituales como escribió el apóstol en su carta a los creyentes de Corinto en donde la evangelización fue obstaculizada muchas veces por el accionar de las tinieblas: «Si, es cierto, vivimos en este mundo, pero nunca actuamos como el mundo para ganar nuestras batallas. Para destruir las fortalezas del mal, no empleados armas humanas, sino armas del poder de Dios. Así podemos destruir la altivez de cualquier argumento y cualquier muralla que pretenda interponerse para que el hombre conozca a Dios.»(2 Corintios 10:3-5, Nueva Biblia al Día)

Es cierto que nuestro adversario tiene serias limitaciones; sin embargo, tiene poder. Recuerde; se lo otorga al género humano mediante el pecado y sabe que aún tiene la capacidad de generar problemas ejerciendo influencia sobre el mundo físico desde la dimensión espiritual, nos asecha, como advirtió el apóstol Pedro: «Tengan cuidado y estén siempre alertas, pues su enemigo el diablo, anda como león rugiente buscando a quien devorar. Resistan sus ataques manteniéndose firmes en la fe…»(1 Pedro 5:8, 9. Nueva Biblia al Día)

El enemigo espiritual no se queda quiero. Trabaja veinticuatro horas, siete días, todo el año. No podemos descuidarnos ni un solo minuto porque él querrá impedirnos la extensión del Evangelio y el establecimiento de nuevas congregaciones. Es necesario que libremos las batallas en oración, sabiendo que nos queda poco tiempo (Cf. 1 Tesalonicenses 5:17; Génesis 3:1; 1 Crónicas 21:1; Mateo 4:1-11; Lucas 11:18; Apocalipsis 12:9)

El enemigo despliega toda su artillería

Un experimentado estratega militar relataba que la forma más contundente y eficaz para destruir el ejército contrario se fundamentaba en conocerlo en detalle y atacar sus puntos neurálgicos. «Es necesario adentrarse en el territorio enemigo para asestarle duros golpes«, explicó.

Como cristianos comprometidos, usted y yo estamos en la línea de batalla. Si queremos avanzar en la extensión del Reino de Dios, debemos estar preparados para dar la batalla. No olvide que Satanás tratará de impedir a toda costa que invadamos con el Evangelio transformador de Jesucristo, las áreas geográficas sobre las cuales gobierna.

Tras el incidente en el mar de Galilea, el Señor Jesús arribó a Gadara, ciudad en la que el Adversario tenía una verdadera fortaleza. Inmediatamente le salió al paso un endemoniado. «Ese hombre no vivía en una casa, sino en el cementerio, y hacía ya mucho tiempo que andaba desnudo… Cuando ese hombre vio a Jesús, lanzó un grito y cayó de rodillas ante él. Entonces Jesús ordenó a los demonios que salieran del hombre, pero ellos gritaron:–¡Jesús, Hijo del Dios Altísimo!¿Qué vas a hacer con nosotros? Te rogamos que no nos hagas sufrir!(Lucas 4:26-29, Traducción en Lenguaje Actual)

¡Satanás pone tropiezos! Olvida que Cristo lo venció en la cruz, y en medio de su tozudez, persiste desplegando ataques contra el Reino de Dios.

Cuando Jesús les ordenó que salieran del hombre, «Los demonios le rogaron a Jesús que no los mandara al abismo, donde se castiga a los demonios. Cerca de ahí, en un cerro, había muchos cerdos comiendo. Los demonios le suplicaron a Jesús que los dejara entrar en esos animales, y él les dijo permiso.»(Lucas 8:31, 32, Traducción en Lenguaje Actual)

¿Cuál era el motivo de aquellos seres inicuos? Quedarse en Gadara, que consideraban territorio de su propiedad. Dominaba sobre sinnúmero de per4sdonas hasta tal punto que, una vez libertado aquel hombre y tras precipitarse los cerdos endemoniados en el mar, «…los habitantes de la región de Gerasa le rogaron a Jesús que se fuera de allí, porque tenían mucho miedo.»(Lucas 4:37, Traducción en Lenguaje Actual).

Nuestro enemigo espiritual ejerce dominio sobre áreas geográficas específicas. Usted y yo, como cristianos comprometidos, estamos llamados a recobrar esos territorios. Lo hacemos extendiendo el Reino de Dios mediante la proclamación del Evangelio.

Es una arremetida que emprendemos mediante oración y la identificación de los puntos donde opera el mundo de las tinieblas. Batallamos en oración y clamor, y tenemos asegurada la victoria.

El mapeo espiritual, como se denomina a la cartografía, debemos realizarlo de una la mano de una búsqueda sincera de Dios.

Mapeo espiritual, clave para expulsar a Satanás del territorio

Desde la antigüedad encontramos pasajes Escriturales que nos corroboran el que los patriarcas conocían la realidad y consecuencias de los espíritus territoriales. Hasta tanto se eliminaran ídolos y lugares de adoración cúltica, el mundo de las tinieblas tenía «derecho legal» para operar en un país o una región determinada.

A las puertas de la tierra prometida, Dios le habló a Moisés y al pueblo de Israel: ««Habla con los israelitas y diles que, una vez que crucen el Jordán y entren en Canaán, deberán expulsar del país a todos sus habitantes y destruir a todos los ídolos e imágenes fundidas que ellos tienen. Ordénales que arrasen todos sus santuarios paganos y conquisten la tierra y la habiten, porque yo se la he dado a ellos como heredad.»(Números 33:50-53. Nueva Versión Internacional)

Observe que hasta tanto erradicaran todo vínculo con los pueblos paganos, adoradores de ídolos y dioses de las tinieblas, les iba a resultar imposible tomar la tierra que Dios les daba en posesión.

Los demonios establecen potestades en áreas geográficas específicas, lo que explica que haya ciudades con mayor índice de violencia, manifestaciones de delincuencia y accidentes de tránsito, entre otros.

Igual nosotros hoy: damos la batalla previa a la posesión de un área geográfica específica para evangelizarla y sembrar allí nuevas iglesias. Es fundamental que asumamos ese papel protagónico con las armas espirituales de que disponemos: oración y ayuno como explica el autor y conferencista internacional, Frank Marzullo: «Si quiere ganar su ciudad, su iglesia, su hogar, su negocio para Jesús, hay que empezar aquí. En el Nombre de Jesús hay que atar el poder de los espíritus que Satanás ha asignado a fin de que gobiernen sobre áreas en particular.»(Marzullo, Frank. «Victoria sobre los espíritus malignos». Editorial Unilit. EE.UU., 1996, pg. 12)

Además de debilitar el accionar del mundo satánico, es necesario compartir con las almas la importancia de sacar el anatema de los hogares. Que haya una renuncia voluntaria a toda atadura con el ocultismo. Es un paso fundamental para que comencemos a recuperar territorios.

Las caminatas de oración, tomando para Cristo territorios, constituyen una opción importante orientada a derribar fortalezas como negocios de prostitución, discotecas, cantinas, centros de espiritismo, moteles y otros «puntos de contacto» mediante los cuales Satanás tiene «derecho legal» a gobernar sobre un área específica.

No lo olvide: es imperativo ejercer nuestra autoridad en Jesucristo y sacarlo de nuestros territorios para lograr resultados eficaces en la proclamación de las Buenas Nuevas y la siembra de lugares donde se reúnan los creyentes.

Ejerciendo autoridad en Cristo

Con frecuencia veo cristianos desgastándose en griterías y zapateos, en su convencimiento de que así echarán fuera a Satanás y sus huestes de los territorios que pretenden recobrar. Tremendo error. Él no se va por los espectáculos con tinte religioso ni por las bullarangas. Él se va porque ejercemos nuestra autoridad en Cristo y, como militantes del ejército de Dios, mantenemos una estrecha dependencia de Él en oración.

El Señor Jesús enseñó: «Ahora bien, nadie puede entrar en la casa de alguien fuerte y arrebatarle sus bienes a menos que primero lo ate. Sólo entonces podrá robar su casa.»(Marcos 3:27, Nueva Versión Internacional)

Cuando identificamos manifestaciones demoníacas en una persona o corroboramos el dominio territorial que Satanás ejerce en un objeto o área geográfica en particular, procedemos a atar las fuerzas de maldad en el nombre de Jesucristo. No es un asunto de frases repetidas y sin sentido o de «fórmulas» preconcebidas, sino-y permítame insistirle-de ejercer autoridad en Cristo y mantenernos unidos a Él.

En ese orden de ideas es fundamental que conozcamos con detenimiento el terreno sobre el que vamos a trabajar a que nos enfrentamos, tanto en el plano social, económico, cultural como religioso e, incluso, de áreas por años en manos del ocultismo. La toma de los territorios debe ir de mano de la oración (Cf. Ezequiel 4:1-3) Recuerde que donde ha primado el pecado y la idolatría, los territorios son maldecidos por causa del hombre (Cf. Éxodo 32:1-5; Ezequiel 8:5-10)

Esta no es una idea nueva ni fruto del fanatismo religioso, sino una realidad como se encuentra ampliamente documentado en libros, revistas, folletos, investigaciones y material que usted puede descargar fácilmente de la Internet.

Por siglos y en todas las culturas, fue común por la fuerza de la tradición cultural, que la fundación de pueblos y ciudades estuviera precedida de rituales en los que se consagraba los pueblos y ciudades a los dioses en los que creyera en el respectivo país, y en nuestras naciones de trasfondo católico, se entregaban esas áreas geográficas a santos o deidades.

Esta consagración territorial termina abriendo puertas al establecimiento de potestades espirituales de maldad que, en muchos casos, explican por qué muchos pueblos y ciudades enfrentan altos índices de violencia, muerte, enfermedad, ataduras a las drogas, prostitución, brujería y hechicería entre otros muchos fenómenos socio-religiosos.

Por ejemplo, la fundación de La Plata, en Argentina, estuvo antecedida por el entierro de un cofre con documentación sobre el proceso fundacional, y la posterior construcción de un monumento, en la Plaza Moreno. La ceremonia fue impulsada y presidida por Darío Rocha, un masón de alto grado, el 19 de noviembre de 1882.

La plaza principal de ese centro urbano fue trazada por un arquitecto masón, a instancias de Rocha quien trajo de Egipto momias, algunas de las cuales se encuentran en distintos lugares de la metrópoli.

Ese hecho y otros tuvieron directa incidencia en las múltiples dificultades para adelantar procesos de evangelización y siembra de iglesias.

Identificación socio-religiosa del territorio

Hay varios aspectos para tener en cuenta en el proceso de identificar si hay potestades territoriales, lo que facilita las acciones orientadas a desalojar ese gobierno del mundo de las tinieblas como paso previo a la proclamación de las Buenas Nuevas de Salvación.

El equipo de siembra de nuevas iglesias debe darse a la tarea de desarrollar constantes incursiones al sector que se va a conquistar para Cristo con el propósito de evangelizar y establecer sitios de reunión. ¿Recuerda la avanzada previa que hicieron los doce espías del pueblo de Israel al territorio que iban a tomar? Le invito para que lea el pasaje conmigo:

«Dios le dijo a Moisés: «Envía algunos hombres a Canaán para que exploren el territorio que les voy a dar. Que vaya un jefe de cada tribu». Así que Moisés envió desde el desierto de Parán a doce jefes de los israelitas, tal como Dios se lo había mandado… Luego Moisés envió a los jefes israelitas a explorar el territorio de Canaán. Les dijo:  «Vayan por el desierto hasta llegar a las montañas. Fíjense en el país y en la gente que allí vive, si es gente fuerte o débil, y si son muchos o pocos. Fíjense también cómo han construido sus ciudades, y si son fuertes o frágiles como tiendas de campaña. Vean si su territorio tiene árboles, si es bueno y da muchos frutos, o si es malo y sin frutos. No sean miedosos, y traigan de allá algo de lo que la tierra produce».»(Números 13:1-4;17-20, Traducción en Lenguaje Actual)

Cuando desarrollamos este tipo de trabajo previo, podemos establecer –o al menos tener una aproximación-a cómo piensa la gente del lugar, sus principales espacios de reunión, si hay creencias específicas que ameritan análisis.

Reviste importancia evaluar cuáles son las creencias arraigadas en los moradores del lugar, si hay imágenes o ídolos que forman parte de su tradición religiosa, el grado de aceptación que han tenido otras iglesias cristianas, las festividades tradicionales y de qué tipo.

En esta auscultación resulta valioso hablar con los pastores de la zona para que nos relaten cómo ha sido su experiencia, e incluso, saber si hubo situaciones específicas y contrarias que enfrentaron en el proceso de sembrar la comunidad de creyentes. Esa será una información valiosa para nosotros. Es más, cuando cartografiamos el área en la que trabajaremos tanto en la proclamación del Evangelio como el establecimiento de un sitio de reunión, es importante marcar dónde quedan las iglesias cristianas y templos católicos.

Resulta útil también tener demarcados lugares de cantinas, bares, casas de prostitución, moteles o residencias, centros de Nueva Era o de espiritismo, almacenes de productos esotéricos, entre otros.

¿Cuál es el propósito de este trabajo?

Quizá se preguntará cuál es el propósito de toda esta labor previa. En esencia, atar espíritus territoriales bajo el convencimiento-fundamentado en citas bíblicas como Daniel 1o:12-14–, de que hay poderes demoníacos que ejercen poderosa influencia en las naciones, en donde se libran confrontaciones permanentes entre el Reino de Dios y el mundo de las tinieblas.

Si estamos debidamente preparados, tendremos claridad o al menos un vislumbre muy aproximado de qué está ocurriendo. Y nuestro amado Padre completa esa tarea revelándonos qué puede entorpecer los procesos de evangelización y plantación de nuevas iglesias ya que «Las cosas secretas pertenecen al Señor nuestro Dios, pero las reveladas nos pertenecen a nosotros y a nuestros hijos para siempre, para que nosotros podamos hacer todas las palabras de esta ley» (Deuteronomio 29:29, Versión del Rey Jaime).

Si conocemos a nuestro adversario, podemos impedir su accionar (Cf. Santiago 4:7; 1 Tesalonicenses 2:18; Apocalipsis 20) ya que no desconocemos que anda por doquiera procurando dañar a los creyentes (Cf. 1 Pedro 5:8).

Tenga siempre presente lo que enseña nuestro amado Dios y Padre celestial: «…No con ejército, ni con fuerza, sino con mi espíritu, ha dicho Jehová de los ejércitos.»(Zacarías 4:6. RVR)

Monografias.com

Ejerciendo autoridad sobre el mundo de las tinieblas vamos a lograr el propósito que por años nos ha movido: conquistar pueblos y ciudades para el Reino de Dios y sembrar allí nuevas iglesias.

Lección 4

Sembrar nuevas iglesias: de las palabras a los hechos

¿Está interesado en sembrar una nueva iglesia? Entonces no se preocupe por la membresía ni convierta en su principal obsesión el crecimiento de la obra en proceso de plantación. «¿Por qué razón?», me preguntará. La respuesta es sencilla. Muchas veces estamos más preocupados por el número de personas que entran a engrosar la lista de nuevos convertidos que en procurar su crecimiento y madurez espiritual.

Con frecuencia encontramos pastores, obreros o líderes que se quejan por dos elementos: el primero, porque la concurrencia a las reuniones pareciera no crecer, y el segundo, aseguran que carecen de un equipo de trabajo.

En ese orden de ideas, el primer aspecto es que por mucho que utilicemos estrategias-aún las más probadas en otras ciudades y países–, es Dios quien tiene la última palabra. Recuerde que el rey Salomón escribió que: «»Puedes hacer todos los planes que quieras, pero el propósito del SEÑOR prevalecerá.»» (Proverbios 19:21, Nueva Traducción Viviente)

Por mucho que nos esforcemos, si Dios no está en el asunto, no veremos prosperidad en nuestro cometido. Sobre esa base, y como hemos insistido, es nuestro amado Señor quien debe tomar el control para que todo salga conforme a Su voluntad.

El segundo aspecto es que, alrededor del tema de quienes constituyen el grupo de nuestros colaboradores, basta que miremos a nuestro alrededor. ¿Cuántas de las personas que asisten regularmente a la iglesia todavía se encuentran desarrollando un ministerio de banca? ¿Qué específicamente a qué me refiero? A que un error que cometemos con frecuencia es escoger para posiciones de responsabilidad y relevancia a quienes muestran llamado y capacidad, pero desestimamos a infinidad de hermanos y hermanas en la fe que estarían gustosos de brindarnos colaboración, haciendo acopio de todo su esfuerzo para ayudarnos en el proceso de siembra de nuevas iglesias.

¿Sabía, por ejemplo, que según estudios serios sólo un 10% de los componentes de las iglesias está involucrado en el liderazgo?. Un 50% asegura que no está interesado en involucrarse en el trabajo, pero un 40% desearía una oportunidad. Ellos, justamente ellos que están desarrollando el ministerio de banca, son a quienes necesitamos utilizar.

¿Qué dice la Biblia? Que todos somos ministros, ¿lo recuerda? El apóstol Pedro asegura que «»Pero ustedes son miembros de la familia de Dios, son sacerdotes al servicio del Rey, y son su pueblo. Dios mismo los sacó de la oscuridad del pecado, y los hizo entrar en su luz maravillosa. Por eso, anuncien las maravillas que Dios ha hecho. «» (1 Pedro 2:9, Traducción en Lenguaje Actual)

Si el propósito eterno de Dios ha sido que todos los creyentes se involucren en el ministerio, ¿qué prerrogativa tenemos nosotros para determinar quién es apto y quién no, a menos que Dios no lo muestre específicamente? Piense por un instante en quienes están ocupando un espacio, por mucho tiempo, en el ministerio de banca.

Alrededor tiene un buen número de ministros a quienes utilizar. Es cierto, hemos reafirmado una y otra vez que deben tener un llamamiento, pero el asunto es que tal vez muchos de los que están hoy inactivos desearían hacer el trabajo, pero no se les ha dado la oportunidad.

Recuerde que «Dios ha hecho a cada uno de nosotros únicos. Él tiene un propósito al crearnos de la manera que somos: nadie más puede hacer exactamente lo que yo puedo hacer.»(Julie A. Young. Revista Hechos. Volumen 30. Número 1-2006. Página 28) Y ese mismo Dios será quien utilice nuestras potencialidades para la extensión de Su Reino.

Enfóquese en desarrollar potencialidades

Como pastores, obreros y líderes tenemos la oportunidad de reconocer que todas las personas que se congregan, tienen dones, talentos y enormes potencialidades que debemos ayudarles a desarrollar. Dios los concibió como instrumentos valiosos en su Reino, valiosos y fundamentales, como las fichas de un enorme rompecabezas: «»Pero Dios puso cada parte del cuerpo en donde quiso ponerla. Una sola parte del cuerpo no es todo el cuerpo. Y aunque las partes del cuerpo pueden ser muchas, el cuerpo es uno solo. El ojo no puede decirle a la mano: «No te necesito». Tampoco la cabeza puede decirle a los pies: «No los necesito». Al contrario, las partes que nos parecen más débiles, son las que más necesitamos.»»(1 Corintios 12:18-22, Traducción en Lenguaje Actual)

¿Piensa que la siembra de nuevas iglesias es un esfuerzo de largo alcance? Sin duda que sí, pero si aprovecha las capacidades que Dios concedió a sus hijos, aquellos que están allí junto a usted en la congregación, encontrará una ayuda poderosa para desarrollar el trabajo.

Tenga presente que jamás nuestro amoroso Padre celestial tuvo en mente que los redimidos por la sangre de Jesús se quedaran inactivos, por el contrario, a través del apóstol Pablo nos instruyó que: «» El cuerpo humano está compuesto de muchas partes, pero no todas ellas tienen la misma función. Algo parecido pasa con nosotros como iglesia: aunque somos muchos, todos juntos formamos el cuerpo de Cristo. Dios nos ha dado a todos diferentes capacidades, según lo que él quiso darle a cada uno. Por eso, si Dios nos autoriza para hablar en su nombre, hagámoslo como corresponde a un seguidor de Cristo. Si nos pone a servir a otros, sirvámosles bien. Si nos da la capacidad de enseñar, dediquémonos a enseñar. Si nos pide animar a los demás, debemos animarlos. Si de compartir nuestros bienes se trata, no seamos tacaños. Si debemos dirigir a los demás, pongamos en ello todo nuestro empeño. Y si nos toca ayudar a los necesitados, hagámoslo con alegría. Traducción en lenguaje actual.»»(Romanos 12:4-8, Traducción en Lenguaje Actual)

Ahora, si entendemos que lo importante es hacer la obra conscientes que Dios la prosperará, y que nos rodearán hombres y mujeres redimidos pero que quizá están sentados, sin hacer nada porque no les hemos convocado, hay un tercer elemento que cabe resaltar aquí y es el factor de la perseverancia.

En cierta ocasión me escribió un ministro desde Argentina. Junto a su esposa estaba trabajando en la siembra de una nueva iglesia en un sector céntrico de Buenos Aires. Se reunía todos los martes con profesionales y empleados de oficinas cercanas, y estaban comenzando estudios bíblicos. Él mismo pensaba que, a partir de esa célula, podrían estructurar una nueva congregación; sin embargo, tiempo después-diría que alrededor de tres meses más tarde-me escribía preso de la desesperación y el desánimo. ««Dios me dejó solo; hoy día son muy pocos los que se congregan.»», decía en uno de sus mensajes.

Olvidó rápidamente el factor de la perseverancia, sobre el que escribe el apóstol Pablo: «»Así que no nos cansemos de hacer el bien. A su debido tiempo, cosecharemos numerosas bendiciones si no nos damos por vencidos.»»(Gálatas 6:9, Nueva Traducción Viviente)

Dios no espera que renunciemos fácilmente, sino que por el contrario, sigamos adelante. Él nos guiará en el crecimiento de la membresía en la nueva obra; en la conformación del equipo de trabajo y en la persistencia, asegurando que esos proyectos que contribuyen a la extensión del Reino de Dios, tengan asegurada la sostenibilidad.

Pilares del equipo de trabajo

Entre las personas de su congregación, Dios confirmará quienes serán sus inmediatos colabores. Recuerde, posiblemente muchos de quienes serán claves en el proceso, quizá están ejerciendo el ministerio de banca, desaprovechando sus donas, talentos y habilidades.

Ahora, entre las personas que constituyen el grupo seleccionado para sembrar nuevas iglesias, es esencial que articule dos pilares: el primero, el equipo de intercesión, y el segundo, el equipo de evangelización y siembra.

Tenga presente que estructurar nuevos espacios de reunión de los creyentes debe ir de la mano con los períodos de oración. Si tenemos claro que será un trabajo de orden espiritual, como lo es la extensión del Reino, el clamor al Señor es un punto clave.

Recuerde lo que escribe el rey Salomón: «Es mejor ser dos que uno, porque ambos pueden ayudarse mutuamente a lograr el éxito. Si uno cae, el otro puede darle la mano y ayudarle; pero el que cae y está solo, ese sí que está en problemas.»(Eclesiastés 4:9, 10. Nueva Traducción Viviente)

Las oraciones que elevamos, juntos, tocan el corazón de Dios. Imagine cuánto podemos lograr si en la congregación brindamos respaldo a los sembradores de iglesias, y más, si hay un grupo específico brindando esa cobertura.

¿Por qué orar? Por todo el proceso, incluyendo tres etapas fundamentales: antesdurante y después.

La fase del antes incluye que pidamos por fortaleza y sabiduría para los obreros, que Dios los guarde de los ataques que libre en su contra el mundo de las tinieblas, que ponga al descubierto las potestades espirituales que dominan sobre la zona que evangelizaremos y, además, las estrategias a utilizar.

El segundo segmento lo constituye el durante, que comprende clamar por que las vendas espirituales caigan de los ojos de las personas a las que evangelizamos y, quienes hacia futuro, serán quienes se congreguen en la iglesia que estamos abriendo. También que, además que el Señor muestre lugar para las reuniones y que sume hombres y mujeres esforzados.

El tercer nivel de oración e intercesión a través de un grupo específico que desarrolle esa tarea, lo constituye el después. Aquí se ubica el proceso de afianzamiento de la nueva iglesia. Es un período esencial porque es cuando más ataques se recibirán del mundo de las tinieblas procurando que no se siga expandiendo el Reino de Dios.

¿Guerra Espiritual en la siembra de iglesias?

Aun cuando haya quienes desestimen la Guerra Espiritual en la siembra de nuevas iglesias, reviste importancia por la lucha que libramos contra el mundo de las tinieblas. Por ese motivo el equipo de intercesión debe asumir su papel protagónico. Hay quienes no se consideran con las condiciones para ir a compartir un tratado evangelístico, pero sí pueden hacer mucho orando. Es un ingrediente estratégico para derribar las fortalezas estratégicas de maldad.

El apóstol Pablo resaltó este aporte a la extensión del Reino de Dios cuando escribió a los creyentes de Corinto: «Usamos las armas poderosas de Dios, no las del mundo, para derribar las fortalezas del razonamiento humano y para destruir argumentos falsos. Destruimos todo obstáculo de arrogancia que impide que la gente conozca a Dios. Capturamos los pensamientos rebeldes y enseñamos a las personas a obedecer a Cristo…»(2 Corintios 10:4, 5. Nueva Traducción Viviente)

Muchas organizaciones eclesiales comprobaron en la práctica, que las actividades de evangelización regadas con oración de guerra espiritual, rinden satisfactorios resultados, lo que se ve reflejado en hombres y mujeres que abren sus corazones a Cristo cuando se les comparte la Palabra.

Respeto profundamente el escepticismo de algunos pastores, obreros y líderes respecto de la validez de acciones como caminatas de oración en territorios donde evangelizaremos y plantaremos nuevas iglesias. No obstante tiene validez el que se vaya a los barrios, distritos, pueblos y ciudades que conquistaremos para el Reino de Dios.

Aprovechar todas las oportunidades

Generalmente incursionar en un sector con el propósito de establecer un nuevo espacio para las reuniones de los creyentes, está íntimamente ligado a la presencia de alguien conocido que nos visita en la iglesia o, al menos simpatizante.

Un segundo elemento lo constituye el aprovechamiento de todas las oportunidades que tenemos a disposición. Es una pauta que aprendemos de los cristianos de la iglesia primitiva como lo relata el autor sagrado: «Saulo fue uno de los testigos y estuvo totalmente de acuerdo con el asesinato de Esteban.  Ese día comenzó una gran ola de persecución que se extendió por toda la iglesia de Jerusalén; y todos los creyentes excepto los apóstoles fueron dispersados por las regiones de Judea y Samaria. (Con profundo dolor, unos hombres consagrados enterraron a Esteban). Y Saulo iba por todas partes con la intención de acabar con la iglesia. Iba de casa en casa y sacaba a rastras tanto a hombres como a mujeres y los metía en la cárcel.  Así que los creyentes que se esparcieron predicaban la Buena Noticia acerca de Jesús adondequiera que iban. Felipe, por ejemplo, se dirigió a la ciudad de Samaria y allí le contó a la gente acerca del Mesías.»(Hechos 8:1-5, Nueva Traducción Viviente)

Esta etapa corresponde al equipo de evangelización y siembra. Por supuesto, los primeros creyentes iban en dispersión como consecuencia de los ataques que se libraban contra su integridad física y convicciones de fe, pero aún esas circunstancias adversas eran aprovechadas para sembrar la semilla.

Hay dos aspectos que le invito a considerar: el primero, es que Dios tiene formas extrañas de obrar y, muchas veces, lo inexplicable para nosotros está dentro de la lógica divina y contribuye al cumplimiento de su propósito eterno; el segundo, que si tenemos una visión muy clara de aquello que queremos alcanzar-en este caso para predicación y apertura de nuevas iglesias-no desaprovecharemos evento o espacio para hablar de Jesús y guiar a los recién convertidos.

Incursiones progresivas

El equipo de evangelización y siembra desarrolla incursiones progresivas, sistemáticas y estratégicas a los sectores donde se desarrollará el trabajo para el establecimiento de nuevas iglesias.

No es un trabajo que se desarrolle de la noche a la mañana, lo que obliga compromiso, perseverancia y sentido de pertenencia entre quienes lo integran.

Las visitas pueden realizarse en semana, principalmente en horas de la noche, o los fines de semana, sábados y domingo incluso.

¿Qué hacer en estas avanzadas? El primer paso es el reconocimiento del terreno, al que le siguen actividades de distribución de material como hojas volantes y tratados evangelísticos. Estas primeras visitas no necesariamente incluyen difusión con megáfono u otro instrumento masivo. Con ir generando lazos con la comunidad en la que trabajaremos, basta.

Esta fase reviste singular importancia porque nos acerca más a la realidad del sector que invadiremos con la Palabra de Dios al tiempo que nos ayuda a identificar dificultades, grado de receptividad de la comunidad y auscultar posibles estrategias para establecer la nueva iglesia.

En algunos casos después de realizar varias incursiones, el equipo de evangelización y siembra coincidirá en que se debe buscar otro lugar; si ese es el consenso, tras orar y buscar la confirmación del Espíritu Santo, se deberá buscar otra alternativa.

Monografias.com

El conocimiento de las áreas que evangelizará y de quiénes las habitan, es esencial.

Actividades llamativas

Es importante que el equipo de evangelización y siembra planifique actividades llamativas, atrayentes y con contenido, para generar puentes de contacto y diálogo permanente con las comunidades.

Las que gozan de mayor aceptación son: la presentación de películas al aire libre, obras de teatromúsica en vivo y mensajes cortos, en lo posible que vuelquen la mirada de las personas hacia Cristo sin que ello implique enfatizar en condenación, infierno y pecadores que atraerán la ira de Dios porque antes que acercar, alejaremos a las personas. El amor de Dios es clave en todos estos procesos.

Estas reuniones en espacios abiertos, en lo posible, deben tener una duración máxima de dos horas. Entre más cortas, mejor.

¿Cuánto tiempo? Un horizonte de corto tiempo en las incursiones a los sectores por parte del equipo de evangelización y siembra, incluiría al menos actividades semanales durante tres meses.

Durante este tiempo se pueden tomar datos de personas interesadas para desarrollar la visitación, así como tener contactos que abran las puertas de sus casas para reuniones familiares, que es un paso inicial y ampliamente aceptado como ocurría con la iglesia primitiva (Cf. Hechos 14:21-23; 1 Corintios 16:19; Romanos 16:5; Colosenses 4:15)

Sostenibilidad en el tiempo

La siembra de nuevas iglesias tiene un componente irreemplazable: la planificación. Ninguna de las acciones que están rodeadas de improvisación llegarán a ser prósperas; lo más probable es que terminarán agigantando el trabajo, como todo lo que desencadena la improvisación.

La razón más importante es que la siembra de una nueva iglesia obliga trabajo permanente para dar solidez a cuatro pilares fundamentales:

1. Evangelismo

2. Capacitación

2.1. De los nuevos convertidos

2.2. De los futuros líderes

3. Discipulado

4. Servicio en la nueva iglesia local

Nuestra responsabilidad se extiende hasta que el espacio, actividades de reunión de creyentes y el ejercicio del liderazgo lleguen a un nivel de madurez y solidez espiritual y personal. No basta únicamente con abrir una nueva iglesia; desde la más sana apreciación, es el comienzo de un trabajo a largo plazo.

Los convertidos a Cristo que comienzan a congregarse, deben llegar al nivel en que tienen capacidad de multiplicarse. Eso, por supuesto, implica que desarrollemos en cada uno las potencialidades y talentos con que fueron concebidos, y los dones espirituales que le otorgó nuestro amoroso Padre celestial.

Ilustro este principio con un pasaje revelador que encontramos entre los cristianos del primer siglo: «Después de predicar la Buena Noticia en Derbe y de hacer muchos discípulos, Pablo y Bernabé regresaron a Listra, Iconio y Antioquía de Pisidia, donde fortalecieron a los creyentes. Los animaron a continuar en la fe, y les recordaron que debemos sufrir muchas privaciones para entrar en el reino de Dios. Pablo y Bernabé también nombraron ancianos en cada iglesia. Con oración y ayuno, encomendaron a los ancianos al cuidado del Señor, en quien habían puesto su confianza.»(Hechos 14:21-23, Nueva Traducción Viviente)

Observe cuidadosamente que Pablo y Bernabé no se limitaron a predicar sino que hicieron el trabajo completo: el cuidado de los nuevos creyentes, apoyarlos en momentos de crisis y generar las condiciones para que alcanzaran madurez personal y espiritual.

Usted y yo cuando estamos inmersos en esta labor, debemos estar preparados para asegurar sostenibilidad en el tiempo, hasta ver los frutos representados en la extensión del Reino de Dios en nuevos sectores.

Lección 5

Estrategias eficaces en la siembra de nuevas iglesias

Si bien es cierto estamos compartiendo una serie de principios que han probado, en la práctica, ser eficaces y sencillos, es importante anotar que aquello útil en la siembra de una nueva iglesia en determinado sector, puede que no funcione en otra zona. Es allí donde toma fuerza el hecho de ser guiados por Dios para que nos muestre qué hacer en casa caso.

Los esquemas rígidos no funcionan, pero sí la dependencia de nuestro amoroso Padre celestial que nos revele cuál es la estrategia más apropiada en nuestro propósito de abrir nuevos espacios de reunión de los creyentes.

El primer impacto: El voz a voz

La creatividad guiada por Dios constituye una de las más valiosas herramientas que encontramos en el proceso, de evangelización, pero también de siembra de nuevas iglesias.

Un mecanismo que debemos experimentar es el de la proclamación de las Buenas Nuevas puerta a puerta, sobre la base de que no hay herramienta más eficaz referenciar el Evangelio voz-a-voz (Cf. Lucas 10:1-9).

Hay por lo menos cinco recomendaciones que compartimos con usted:

1. Ore antes de cada incursión casa-a-casa. Permita que Dios tome todo el control y Su Espíritu Santo lo guíe.

2. Si le abren la puerta, muestre amabilidad, respeto y tolerancia. Es probable que no quieran recibir el mensaje, así es que –en caso de recibir rechazo-tenga disposición de retirarse del lugar si lo considera prudente.

3. Al presentarse, con su nombre, explique el propósito de la visita

4. Si le permiten, comparta su mensaje brevemente. Es preferible concertar una nueva visita que hacerse cansón.

5. Al despedirse, pregunte si podría acompañarle a una futura reunión en un lugar centro del barrio, sector, pueblo o ciudad.

Hasta las empresas más grandes del mundo están utilizando hoy el sistema multi-nivel, que toma como base el voz-a-voz, que es un sistema fácil, confiable y efectivo para compartir las Buenas Nuevas de Jesucristo y dejar sentadas las bases para establecer nuevos sitios de reunión.

Utilice palabras sencillas

Inicialmente nos referíamos al papel que juega la evangelización personal como paso previo a la conquista de un territorio para la siembra de una nueva iglesia. Ahora, lo esencial es no acudir a términos rebuscados o tornar complicado el mensaje. Por el contrario, nuestra preocupación debe ser presentarlo en la forma más sencilla posible.

Ilustro esta recomendación con el siguiente texto«El pasaje de la Escritura que leía era este: Como oveja a la muerte fue llevado; Y como cordero mudo delante del que lo trasquila, Así no abrió su boca. En su humillación no se le hizo justicia; Mas su generación, ¿quién la contará? Porque fue quitada de la tierra su vida. Respondiendo el eunuco, dijo a Felipe: Te ruego que me digas: ¿de quién dice el profeta esto; de sí mismo, o de algún otro? Entonces Felipe, abriendo su boca, y comenzando desde esta escritura, le anunció el evangelio de Jesús.»(Hechos 8.32-35).

Lo que arrojan estos versículos son dos principios prácticos. Primero: al compartir las Buenas Nuevas nos fundamentarnos en las Escrituras pero en la manera más elemental posible para que ni la Biblia ni lo que se enseña se convierta en algo traumático para la persona a quien vamos a evangelizar.

Segundo: es a partir del mensaje del evangelio que compartimos el plan de Salvación como lo señala el texto «Entonces Felipe, abriendo su boca, y comenzando desde esta escritura, le anunció el evangelio de Jesús.».

Tenga presente que si dependemos del Señor Jesús, el trabajo será sencillo; tendremos la victoria donde quiera que nos encontremos.

No presione ni manipule a su interlocutor

Cierto día de compras, me acerqué a un puesto de exposición de un artículo de cocina. A mi esposa Lucero y a mi nos interesó. De buena gana escuchamos las explicaciones sobre sus utilidades en casa.

Pero justamente cuando estábamos más interesados, otro vendedor se nos acercó y nos apuraba que firmáramos el compromiso de compra. ¿Qué hicimos? Alejarnos. ¿La razón? Ni a usted ni a mi nos agrada que nos presionen a tomar una decisión.

Es con prudencia que abrimos las puertas para la evangelización y la siembra de nuevas iglesias. Felipe no obligó al etíope a tomar una decisión por Jesucristo. Le presentó el mensaje. Y Dios hizo el resto. «Y yendo por el camino, llegaron a cierta agua, y dijo el eunuco: Aquí hay agua; ¿qué impide que yo sea bautizado? Felipe dijo: Si crees de todo corazón, bien puedes. Y respondiendo, dijo: Creo que Jesucristo es el Hijo de Dios. Y mandó parar el carro; y descendieron ambos al agua, Felipe y el eunuco, y le bautizó.»(Hechos 8.36-38).

¿Qué hacer si la persona no manifiesta deseo, en primera instancia, de aceptar a Jesucristo como único y suficiente Salvador? Viene una segunda estrategia que es sugerirlo. Explicarle la necesidad que el ser humano tiene del Señor Jesús.

¿Y si persiste en eludir su compromiso? Recuérdelo: No insista en el lugar. Dígale que las puertas para que tome esa trascendental decisión, quedan abiertas. Pero en privado, ore por esa persona, que Dios toque su vida con poder. Puedo asegurarle que pronto emprenderá el camino de la Salvación en Cristo.

Impacto mediante actividades sociales

En todos los casos, con ayuda de Dios, debemos recurrir a la creatividad. Una estrategia eficaz es el acercamiento que desarrolla el equipo de siembra de la nueva iglesia mediante actividades sociales como son jornadas de aseo o arreglo de espacios como parques o avenidas, ayudar en los orfanatos u hogares gerontológicos, actividades de asistencia a los indigentes, jornadas de alfabetización e incluso, programar encuentros deportivos.

Estos eventos de marcada inclinación social, ayudar a quitar del imaginario popular-tradicionalmente gobernador por una religión en particular-que los cristianos evangélicos no somos una suerte de fanáticos que viven en las nubes y no están ajustados a la realidad en medio de la que se desenvuelven.

Estas actividades pueden incluso, ser previas a los eventos en espacios abiertos cuya estructura describimos a continuación.

Características especiales de eventos al aire libre

La realización de eventos al aire libre reviste particular importancia en el cumplimiento de la Gran Comisión que el Señor Jesucristo depositó sobre los hombros de sus discípulos y de nosotros hoy, como su Iglesia. Insistimos: Es el paso previo a la siembra de una nueva congregación.

No olvide que es necesario ir en busca de las almas que no conocen el mensaje transformador del evangelio. ¿Dónde? En las calles. No podemos ampararnos en la comodidad de las cuatro paredes de nuestros templos.

Cabe recordar que, quienes integren el equipo de siembra, deberán observar en sus vidas las siguientes características:

1. Estudio diligente de la Palabra de Dios.

2. Intima comunión con Dios a través de la oración.

3. Buen testimonio de vida cristiana.

Programación periódica de los eventos

No olvidemos que una característica negativa para el desarrollo de una congregación lo representa la improvisación. Realizar actividades porque al pastor o líder de grupo se le «iluminó» el bombillito es contraproducente. Estas ejecutorias encierran emocionalismo y, en la mayoría de las casos, falta de planificación.

¿Qué es aconsejable? Insistimos: adelantar reuniones, bien sea de carácter semanal o quincenal, con el propósito de orar; es bueno compartir algún estudio bíblico y determinar en qué áreas de la ciudad se pueden adelantar impactos evangelísticos. Es imprescindible tener en cuenta fechas, horas y que –en lo posible-se trate de sectores concurridos.

Por ejemplo, si deciden realizar evangelismo en un parque público: Se determina la fecha y, con suficiente tiempo de antelación, se cumplen jornadas de avanzada, como hemos venido insistiendo.

Determinar tareas

Previo a la realización de los eventos en las calles, es fundamental delegar algunas tareas no solo para los integrantes del equipo de siembra sino para quienes deseen acompañar el trabajo. El propósito es que todos asuman su compromiso, se involucren y se tornen partícipes.

Se asignarán a personas encargadas de las siguientes tareas:

a. Distribución de tratados evangelísticos (folletos, plegables) a las gentes.

b. Promocionar el impacto bíblico con el megáfono, recorriendo las calles.

c. Para orar mientras se cumple el impacto evangelístico.

d. Adelantar la labor de consejería para quienes recién aceptan a Jesucristo. (Generalmente se escoge a quienes tienen experiencia en la búsqueda y aplicación de principios bíblicos).

e. Entonar coros y compartir su testimonio.

f. Predicar

Insistimos en la necesidad de planificar las actividades a desarrollar con suficiente anticipación con el propósito de no incurrir en la improvisación que resulta negativa y afecta los resultados.

Esquema de los eventos en espacios abiertos

Una vez estamos a las puertas de realizar un evento en un espacio abierto –tras ubicar con anticipación el lugar apropiado, orar con por la actividad y designar a quienes nos prestarán su colaboración distribuyendo material, en la realización del servicio religioso al aire libre, y quienes servirán como consejeros-procedemos a revisar:

1. Que el lugar donde estaremos ubicados ofrece visibilidad y, en lo posible, registra buena afluencia de público.

2. Que disponemos de un sonido adecuado. Es necesario dirigirlo a espacios abiertos y-algo que parece intrascendente pero que es fundamental-no dirigir las emisiones del altavoz en contra de la corriente del viento.

3. Que los creyentes que prestarán su colaboración estén ubicados estratégicamente.

Lo que generalmente hacemos es pedirle a algunos creyentes que estén detrás de las personas nuevas, visitantes o curiosos. ¿El propósito? Que una vez llegue el momento de hacer la oración de decisión de fe por Jesucristo, estén prestos a orientarles, suministrarles material y, en lo posible, tomar su dirección y teléfono.

Proclamación del evangelio

Es esencial tener en cuenta que un evento al aire libre no debe tomar mucho tiempo en su realización porque el grado de atención de las personas se pierde con rapidez. En lo posible, podemos distribuir el tiempo –que se aconseja oscila entre los 15 minutos– de la siguiente manera:

1. Oración y apertura del servicio religioso (3 minutos).

2. Interpretación de Coros (6 minutos –equivalente a dos o tres coros o alabanzas–).

3. Testimonio (un testimonio de 3 minutos es más que suficiente).

4. Predicación del mensaje (un mensaje de 10 minutos).

Es necesario tener en cuenta que, tras una lectura muy breve de la Palabra de Dios, viene su exposición de manera concisa. Recuerde que los oyentes no tienen a mano una Biblia y es por tanto usted quien debe guiarles.

5. Oración de decisión de fe (3 minutos).

Seguimiento a los nuevos creyentes

Aunque es contraproducente presionar a quienes toman la decisión de fe por Jesucristo en estos servicios, es aconsejable tomar la dirección de la residencia y/o el teléfono y, si demuestran interés, ofrecernos para realizar una visita.

Tenga en cuenta que es fundamental realizar un seguimiento a estas personas con el propósito de afianzarles en su determinación de caminar en los senderos del Señor Jesús.

Otra opción es solicitarles que nos permitan llamar telefónicamente. Ese contacto debe realizarse en el curso de las 72 horas siguientes.

Un elemento neutro para abrir la conversación es preguntar cómo se han sentido, cuál es su estado de ánimo y espiritual ahora que aceptaron a Jesucristo en su corazón y, si tienen alguna inquietud. Por lo regular, las tienen, y este es un elemento que nos ayuda a estrechar las relaciones con el propósito de evangelizarles.

¿Cada cuánto es aconsejable este tipo de eventos?

Se recomienda desarrollar eventos en espacios abiertos, al menos una vez por semana o quincenalmente, dependiendo del caso como paso previo a la siembra de una nueva iglesia. Ahora, hay aspectos que debemos evitar y que le recuerdo:

1. Presionar a las personas para que tomen una decisión de fe por el Señor Jesús.

2. Envolvernos en discusiones y polémicas de carácter teológico.

3. Hacer énfasis sólo en nuestra denominación, dejando de lado que antes que una congregación en particular, a quien se debe proclamar es a Jesucristo.

4. Realizar eventos en espacios abiertos que pasen de treinta minutos.

Tome en cuenta que actividades de proclamación pública del evangelio constituyen una extraordinaria oportunidad para llegar a quienes todavía no se congregan en ninguna iglesia y además, abrir el espacio para que conozcan más acerca de Jesucristo. Es el paso previo para la siembra de una nueva congregación.

Otra alternativa: proclamar las Buenas Nuevas en vehículos

En Latinoamérica es frecuente que los vehículos de transporte urbano e intermunicipal –como buses y colectivo– se constituyan en espacios para la comercialización de todo tipo de productos, desde elementos de aseo hasta libros.

Esta se ha convertido en una nueva alternativa para la generación de empleo frente a la recesión que muchos países enfrentan, y que ha traído como consecuencia un progresivo cierre de las fuentes de trabajo. Es cierto que en algunos de estos automotores no se permite vender ni anunciar nada, pero hay otros en los que no hay restricción; son esos los que debemos aprovechar.

Es una práctica generalizada que abre las puertas para la proclamación del Evangelio, con la diferencia de que usted y yo no vamos a pedir recursos sino a compartir gratuitamente una salida al laberinto que viven miles de hombres y mujeres, quienes todavía no tienen a Jesucristo en su corazón.

Para evangelizar en los vehículos de transporte urbano se aconseja integrar equipos de tres personas.

1. La primera persona se encarga de proclamar el evangelio de Jesucristo a través de un mensaje corto.

2. La segunda persona, distribuye los tratados o folletos evangelísticos entre quienes viajan en el automotor.

3. El tercer colaborador estará intercediendo mentalmente a favor de esa actividad. Se ubicará en la parte posterior del bus o colectivo, en la salida. De esta manera, si alguien va a bajarse sin escuchar la totalidad del mensaje, le pueda obsequiar un folleto para que lo lleve consigo.

¿Qué tipo de mensaje compartir?

El mensaje de evangelización que se compartirá, debe ser breve. Lo aconsejable son cinco minutos. No olvide que con facilidad perdemos la atención de los oyentes y es imprescindible aprovechar al máximo cada segundo.

Se recomienda leer un versículo bíblico (puede hacerlo directamente de la Biblia o acudiendo a la memorización del texto) y, a partir de allí, desarrollar la predicación.

En lo posible, acuda a las ilustraciones con hechos prácticos que le permitan a los oyentes asimilar todo lo relacionado con el evangelio y la forma como contribuye a nuestro crecimiento personal y espiritual.

Insistimos en un principio: que su exposición sea breve. Mire a los ojos a quienes están escuchándole. No se sienta inquieto ni se desanime o distraiga porque hayan quienes siguen dialogando sin prestar atención a sus palabras. Inconscientemente están asimilando información. Ellos también son impactados.

¿Qué hacer cuando se entrega un tratado (folleto) ?

Lo más aconsejable es que entregue cada tratado con una amplia sonrisa, un sincero «Jesucristo te ama» y la disposición de enfrentar con optimismo cualquier rechazo.

Si no le reciben el material, recíbalo de vuelta. No exprese molestia o desilusión. Usted predica a Jesucristo, no a usted mismo. Puede aprovechar el momento para invitar a reuniones en espacios abiertos o, si ya dispone de un lugar de reuniones, indicar dónde se encuentra.

Hay quienes dicen «Gracias por recibirlo» a aquellos que notan con un semblante renuente al mensaje. Generalmente esas tres palabras desarman a cualquiera, rompen el hielo y le comprometen sutilmente para que reciba el plegable.

¿Es viable realizar una oración de decisión de fe por Jesucristo?

Por supuesto que es viable llevar a quienes se encuentran en el vehículo a abrir su corazón para que reciban a Jesucristo como su único y suficiente Señor y Salvador. Lo que no es conveniente es invitar a quienes tomaron dicha decisión, a levantar la mano. Pocos lo harán, probablemente ninguno. ¿La razón? Pueden sentirse cohibidos.

¿Qué podemos y debemos hacer entonces? Formularles tres invitaciones. La primera, para que diariamente hablen con Dios mediante la oración. La segunda, que asuman el principio de leer cada día la Biblia, y la tercera, acercarse a una iglesia cristiana y, compartirle al pastor, que ya tomaron la decisión de fe.

Es probable que alguien quiera más información. No desperdicie la oportunidad. Usted puede tomar los datos de la persona y hacerle una visita.

Es importante que, desde hoy, evalúe la posibilidad de llevar a su congregación a proclamar a Jesús el Señor en los vehículos de transporte urbano en la meta de tomar territorios para sembrar nuevas iglesias.

No coseche con semillas de otro sembrado

Si algo resulta perjudicial para la extensión del Reino de Dios, es cosechar con semillas de otro sembrado. No podemos olvidar que nuestra meta es sembrar una nueva congregación, pero con personas ganadas en el terreno.

Si alguien se acerca interesado en las actividades que desarrollan, y le comparte que viene de otra iglesia, por favor verifique las razones por las que no se esta congregando o las motivaciones para buscar ahora el nuevo sitio de reunión.

Recibir ovejas de otro redil causa infinidad de heridas en pastores, obreros y líderes que ven de qué manera sus ovejas son arrastradas a otras iglesias. Usted no querría que le ocurriera lo mismo, entonces, no lo haga. Recuerde que uno de los distintivos de quienes servimos en la proclamación del Evangelio, es ser íntegros en todo. La Biblia dice: «»…temed a Jehová, y servidle con integridad y en verdad… «»(Josué 24:14; Cf. Salmo 119.97) Y tenga claro que quien recoge la cosecha en lugar ajeno, no será bendecido ni tampoco será instrumento de bendición para ese sector.

Como en el caso de nuestro amado Salvador Jesucristo debe primar la pasión por aquellos que aún no son salvos, no por quienes por capricho o búsqueda de lo novedoso, andan de iglesia en iglesia. El evangelista Marcos registra que: «»…salió Jesús y vió una gran multitud, y tuvo compasión de ellos, porque eran como ovejas que no tenían pastor; y comenzó a enseñarles muchas cosas. «»(Marcos 6:34)

Si nos esforzamos, de la mano de Dios, obtendremos resultados: «»Y yo os digo: Pedid, y se os dará; buscad, y hallareis; llamad, y se os abrirá.»»(Lucas 11:9) Este hecho para enfatizar que no puede pretender que la siembra de iglesias rinda frutos de la noche a la mañana, ni que-con poco esfuerzo-pueda ver una cosecha. Dios tiene el propósito de extender Su Reino, pero usted y yo-como líderes-debemos poner de nuestra parte.

En el proceso es probable que se encuentre a la oposición y a las críticas, pero no debemos desanimarnos porque fuimos llamados a vencer a pesar de la oposición.

Recuerde entonces que el mejor método de evangelizar a las personas una por una(Cf. Juan 4:6-30) En ese proceso debemos compartir el mensaje de salvación persona a persona; en otras palabras, la pesca eficaz es con anzuelo como quien se da a la tarea de pescar y ganar los peces uno por uno. No es algo nuevo, sino la forma usada por nuestro Señor Jesucristo cuando habló con Nicodemo (Cf. Juan 3) y también con la mujer Samaritana. (Cf. Juan 4)

Incluso los apóstoles usaron este método: Andrés con su hermano Pedro (Cf. Juan 1:40-42); Felipe con Natanael (Cf. Juan 1:43-46). Fue un ángel del Señor quien le ordenó a Felipe el evangelista, que le hablara a un funcionario de Candace, reina de los Etíopes (Cf. Hechos 8:26-39).

Hay mucho trabajo por hacer. Con creatividad, y de la mano del Señor Jesucristo, podemos avanzar significativamente en la extensión del Reino. ¡La siembra de nuevas iglesias es un imperativo, no una opción¡

Lección 6

El gran compromiso: Asegurar la sostenibilidad de la nueva iglesia

Sembrar una nueva iglesia es, para el cristiano comprometido, como engendrar un hijo. No lo podemos dejar a la deriva sino que nuestro propósito es ayudarlo en el proceso de crecimiento, y aun cuando se puede valer por si mismo, le acompañamos en el crecimiento hasta que se puede valer por sí mismo. Insisto, es el caso que aplica para los espacios para la reunión de creyentes que establecemos fuera de nuestro radio de acción.

Las células como estrategia de fortalecimiento

Una vez establecida la nueva iglesia, se puede acudir a la estrategia de grupos pequeños-que no son otras cosas que reuniones en los hogares-para propiciar el acercamiento de personas interesadas en experimentar transformación en su ser.

El modelo resulta eficaz, sencillo y oportuno porque permite:

1. Crear un ambiente neutral para convocar y reunir a no-creyentes

2. Ayuda a despejar inquietudes de quienes apenas llegan

3. Desarrollar un discipulado efectivo

4. Establece un puente para llevar a los nuevos creyentes a la iglesia

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Observe que, mediante grupos pequeños o células-que generalmente se reúnen en casas, resulta mucho más fácil hacer seguimiento a los nuevos creyentes. En ellos genera más confianza, porque las encuestas demuestran que muchas personas sienten un primer impacto que les intimida cuando les invitan a asistir a un templo por primera vez. En las casas la situación no es así, sino que por el contrario, se genera un ambiente de mayor confianza.

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El hecho de ser iglesias a través de iglesias pequeñas, una vez se planta una nueva congregación, nos facilita el proceso de discipular. Ahora, en el caso del discipulado, es esencial que hayan líderes en el primer nivel de establecimiento de la nueva congregación, que asuman este trabajo porque conforme pase el tiempo y se llegue a un nivel de solidez que asegure sostenibilidad en el tiempo del sitio de reunión, se deberán incorporar a la labor a los creyentes que ya fueron discipulados.

En su conjunto este abanico de compromisos demanda un liderazgo dinámico, convencido de la razón de ser del esfuerzo y la perseverancia, así como la indeclinable decisión de formar a otras personas que ayuden en la extensión del Reino de Dios.

El proceso es eso: Un proceso que demanda de nosotros perseverancia. Insisto: Seguir adelante así no veamos pronto los frutos. Dios tiene su propio tiempo para traer la cosecha (Cf. Mateo 4.26-29) Tenga presente siempre que la Obra es de Dios y usted y yo somos simplemente instrumentos en Sus manos. Colaboradores en la siembra de nuevas iglesias porque la iglesia es el granero donde guardamos la cosecha, que en los términos del Reino de Dios, son las almas salvadas por Jesús el Señor, y que le abren su corazón como su único y suficiente Salvador.

Proceso de seguimiento

El seguimiento a la nueva iglesia debe ser no solo de carácter ministerial, sino de tipo administrativo. La iglesia madre debe asegurar la sostenibilidad de la congregación naciente por un determinado tiempo, sobre la base de que crear conciencia entre los nuevos creyentes sobre la necesidad de apoyar económicamente a la denominación, algunas veces no resulta tarea fácil.

En ese orden de ideas reviste especial apoyo que haya formatos en los que se consigne semanalmente la concurrencia de personas, especificando cuántos asisten por primera vez y el número de decisiones por Jesucristo.

En caso de producirse alguna situación como estancamiento de la nueva congregación o la mengua en el equipo de líderes locales, la iglesia madre está llamada a proveer apoyo hasta que se supere la eventualidad.

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Una meta macro, esencial, es dejar capacidad instalada de liderazgo local que-en otras palabras-es formar líderes que se encarguen de afirmar la congregación.

El apóstol Pablo escribiendo a su discípulo Timoteo, le insta: «Predica la palabra; mantente dispuesto a tiempo y fuera de tiempo; convence, reprende y exhorta con toda paciencia y enseñanza.«»(2 Timoteo 4:2)

El texto resulta revelador en un aspecto específico: Debemos proseguir afianzando a los cristianos en la nueva iglesia, velar por ellos y, antes de abrir otro frente para la extensión del Reino de Dios, estar seguros de que podrán seguir solos en su proceso de crecimiento personal y espiritual.

Piénselo una y otra vez: Es esencial que trabajemos, y bajo ninguna circunstancia dejemos de lado, la conservación de resultados. Tenga presenta una y otra vez que un creyente nuevo es un bebé en Cristo y, como todo recién nacido, necesita la inmediata seguridad del amor de Cristo, ser nutrido por su Palabra, y establecer un vínculo afectivo con su nueva familia en Cristo (1 Pedro 2.2).

Elabore una memoria histórica del proceso desarrollado

Hay una meta ineludible y a la vez, indeclinable: Sumarnos a la extensión del Reino de Dios, contribuyendo decididamente a la materialización de esa visión que al final de los tiempos pudo apreciar el apóstol Juan en visión: «»Después de esto vi a mucha gente de todos los países, y de todas las razas, idiomas y pueblos. ¡Eran tantos que nadie los podía contar! Estaban de pie, delante del trono y del Cordero, vestidos con ropas blancas.»» (Apocalipsis 7.9. Traducción en Lenguaje Actual)

Ese pasaje, compuesto de un solo versículo, nos lleva a reflexionar la enorme responsabilidad que tenemos sobre nuestros hombros. Quienes nos rodean, son hombres y mujeres llamados a ser salvos por la obra de nuestro amado Salvador Jesucristo: «»Porque fuiste sacrificado, y con tu sangre rescataste para Dios, a gente de toda raza, idioma, pueblo y nación. Los hiciste reyes y sacerdotes para nuestro Dios; ellos gobernarán la tierra.» «» (Apocalipsis 5.9,10. Traducción en Lenguaje Actual)

Con el propósito de dejar huellas que hacia futuro puedan ser útiles para los nuevos sembradores de iglesias, resulta útil que levantemos una memoria histórica en la que dejemos registrado cada paso que damos. Resultan útiles testimonios grabados de las personas que conocieron a Cristo en la nueva iglesia y de qué manera, fueron incorporados al trabajo. También será de mucha ayuda tener registro fotográfico de las actividades.

Usted como un sembrador de iglesias, puede dejar consignadas sus apreciaciones que, en el futuro, podrán ser útiles a quienes se sumen a la tarea de extender el Reino de Dios en otros espacios donde se requiere evangelizar.

Autor:

© Fernando Alexis Jiménez

Seminario para Sembradores de Iglesias

Que es un Grupo de Crecimiento o Grupos Familiares

Vision Trabajo De Area 11 Azua de Compostela

Los Grupos familiares es donde las personas son nutridas, equipados a servir y donde los miembros se edifican unos con otros. Es importante que cada miembro asista a su reunión más cercana.

¿QUE SON LOS GRUPOS DE CRECIMIENTO O FAMILIARES?

Son un grupo de creyentes miembros de la  IDP el Camino que se reúnen semanalmente en hogares anfitriones para: ganar a otros para cristo; consolidar a los nuevos convertidos; capacitar a los miembros para servir a Dios; multiplicarse en otros grupos familiares y expresar la Gloria de Dios impactando nuestras comunidades.

MISION

Los Grupos Familiares son un ministerio de la IDP. encargado de velar por la evangelización de cada barrio de la ciudad de Barranquilla, fomentando el alcance persona a persona de amigos, vecinos y familiares dentro de cada comunidad a través de invitaciones a orar por sus necesidades.

VISION

Los Grupos Familiares pretenden como ministerio ampliar la cobertura evangelistica de la IDP. , de manera que en cada barrio de la ciudad de AZUA se abra por lo menos un hogar cristiano, para atender la necesidad espiritual de la comunidad del sector, a través de la predicación del evangelio de Jesucristo y la oración intercesora.

OBJETIVOS DEL GRUPO FAMILIAR

Objetivo General:

Compartir la palabra de Dios a través de  los hogares; ganando, amigos, familiares y en general a la comunidad, para que sus vidas sean han trasformadas por el

Evangelio de Jesucristo

Objetivos Específico:

Presentar a Jesucristo como la respuesta a la necesidad del ser humano a través de la palabra de Dios.

Ganar personas a través de las buenas nuevas de salvación.

Consolidar a los nuevos creyentes.

Formar a nuevos líderes mediante el discipulado a los pies de Jesús.

Abrir nuevos grupos familiares.

 LA IMPORTANCIA DE LA ORACIÓN Y EL AYUNO PARA MANTENER LOS GRUPOS FAMILIARES

La  Biblia  dice  en  Zacarías  4:6  “No  con  ejército  ni  con  fuerza,  sino  con  mi Espíritu, ha dicho Jehová de los ejércitos”.

A través de la oración aprendemos a depender del  Espíritu  Santo  para  hacer  la  obra  del  Señor.

La oración es  clave para  el  avivamiento

El gran mover  de  Pentecostés  fue  preparado  por largos días de oración ferviente y llena de fe (Hechos 1:14)

El liderazgo y  el  equipo deben  tener  como  meta  orar  por  lo  menos  una hora cada día, y ayunar al menos un día a la semana.

ESTRUCTURA DEL GRUPO FAMILIAR

El Líder.

El Colíder.

El Anfitrión.

El Secretario

EL LIDER ( Es el hermano clave para el crecimiento del grupo)

Requisitos:

De buen testimonio.

Lleno del Espíritu Santo.

Funciones:

Involucrar a todos los asistentes en el trabajo de ganar almas y orar por su círculo íntimo.

Debe desarrollar reuniones de planificación y reuniones familiares con su equipo de trabajo, sin desviarse del verdadero carácter y objetivo de cada reunión.

Debe prepararse en oración y estudio de la palabra, según el tema del material de guía.

Motivar a su grupo a congregarse en la iglesia para que reciba palabra viva y sólida.

Nunca debe aislarse con su grupo y desarrollar sus propios cultos.

Proyectar metas de crecimiento para su Grupo Familiar.

Debe motivar a su anfitrión a mantener siempre una actitud hospitalaria para dar un buen testimonio.

Orar por la manifestación de la Gloria de Dios en su grupo. Sanidades, Liberaciones, Milagros y Conversiones o Nuevo Nacimiento.

EL ANFITRION

Es aquella persona que sede su hogar para llevar a cabo las reuniones de grupos familiares. El anfitrión debe ser un cristiano de buen testimonio, que mantenga buenas relaciones con su conyugue e hijos y con sus vecinos. Sino son todos cristianos en la familia del anfitrión por lo menos que estén de acuerdo con que se celebre en su casa el grupo familiar.

EL COLIDER

Es el hermano que SE ESTA PREPARANDO AL LADO DEL LIDER, para que cuando el Grupo Familiar se multiplique se convierta en el nuevo líder de ese Grupo. Para esto debe ser alguien que anhela profundamente servir a Nuestro Señor Jesucristo. Cuando el líder no pueda llevar la enseñanza, él debe estar preparado para llevarla. Debe realizar las clases de crecimiento espiritual a los candidatos para el bautismo.

SECRETARIO

Es el hermano o hermana que lleve el control de la asistencia del grupo familiar. Pasa la lista de  los asistentes antiguos el día de la reunión y toma los nombres, teléfonos y las direcciones de los nuevos invitados. También puede ayudar con las alabanzas o los niños pequeños que lleven a la reunión.

MECANICA DE TRABAJO

LA REUNION FAMILIAR

La Reunión Familiar tiene como objetivo convertirse en el medio por el cual los familiares, amigos y vecinos del anfitrión y todos los asistentes no cristianos, conozcan a Cristo, en medio de un ambiente familiar, es decir que el carácter de esta reunión no es de una liturgia, ni culto, sino más bien provee un ambiente de confianza a todos, volviéndose una reunión amena para los amigos, en donde se muestra la vida practica cristiana.

Esta reunión debe ser esperada por todos los miembros. Esta debe desarrollarse en una hora y media como máximo. El anfitrión debe realizar una labor muy importante que es el de mostrarse amable, feliz que hayan llegado a su casa.

El desarrollo de esta reunión es así:

Bienvenida a todos los asistentes por el anfitrión.

Oración inicial.

Cántico de dos o tres coros por la persona delegada (los canticos se deben tener escritos para que todos puedan participar en la alabanza).

Desarrollo del mensaje (dado por el líder).

Hacer el llamado según el mensaje estudiado (hecho por el líder).

Orar por las necesidades (oraciones específicas por cada miembro).

Motivación para recolección de ofrendas (delegado).

Compartimiento del refrigerio.

Preguntas con respecto al estudio (algún invitado)

Pasar lista, tomar datos de nuevos visitantes por el secretario.

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Oración final convenida

ACTIVIDADES PREVIAS A LA REUNION

 El líder se reúne con su equipo para planificar la próxima reunión

Interceder por el buen desempeño de la reunión.

Formular invitaciones a familiares y amigos inconfesos.

Visitar miembros que no asistieron a la reunión anterior por diferentes motivos e invitarles a seguir reuniéndose.

Delegar responsabilidades para el programa a seguir en la próxima reunión.

Verificar la labor de Consolidación de los Nuevos Convertidos.

Planificar el refrigerio.

1.- Los Grupos Familiares como estrategia principal de la Iglesia

Es importante establecer la diferencia entre una iglesia que solo tiene un ministerio de

Grupos Familiares y una iglesia donde los Grupos Familiares, son el ministerio.

Una iglesia que solo tiene un ministerio de Grupos Familiares es aquella donde el trabajo

Con los Grupos, funciona como una de las tantas “áreas” que puedan existir dentro de la

Iglesia local…..tales como la alabanza, jóvenes, damas, niños, etc. Los Grupos Familiares

Son una actividad más dentro de la iglesia. En cambio, en una iglesia donde los Grupos Familiares son la principal estrategia

Ministerial para el Discipulado, Crecimiento y Expansión de sus miembros, su agenda y

Planes de trabajo se enfocan principalmente en el desarrollo, fortalecimiento y

Seguimiento de los mismos. En una Iglesia así, los Grupos Familiares se levantan como la

Columna vertebral para la evangelización, discipulado, pastoreo y crecimiento de las

Personas.

En este caso, el Pastor principal, se encuentra junto con los miembros de su equipo

Pastoral, sustentando la visión, estableciendo metas, evaluando resultados, usando su

Creatividad para perfeccionar la aplicación del programa, etc.

Es por esto que nada debe sustituir o competir con la vida, desarrollo y crecimiento de

Los Grupos Familiares, dentro de iglesia local.

2.- Bases Bíblicas sobre el funcionamiento de los Grupos Familiares:

a) La Iglesia comenzó a reunirse en un hogar: Hechos 2:2

b) Comenzaron compartiendo las oraciones y el pan en las casas: Hechos 2:46-47

c) La Iglesia se reunía todos los días en las casas: Hechos 5:42

d) Muchos gentiles se convirtieron en la casa de Cornelio: Hechos 10.

e) Se reunieron en la casa de María la madre de Marcos para orar: Hechos 12:12

f) Pablo y Silas predicaron en la casa del carcelero de Filipos: Hechos 16:32

g) Pablo ganó a muchos en la casa de un discípulo llamado Justo: Hechos 18:7

h) Pablo usó la estrategia de predicar y enseñar en las casas: Hechos 20:20

i) Desde una casa Pablo predicó en Roma por dos años y ganó a muchos:

j) Hechos 28:30-31

k) Pablo señala una lista de anfitriones que dieron sus casas para que se predicara el

Evangelio e iniciaran iglesias: Romanos 16

l) Filemón ofreció su casa para que se predicara el evangelio: Filemón 1-2.

3- ¿Qué es lo que se hace en un Grupo Familiar?

1. Se adora y se alaba a Jesucristo

2. Se comparte el amor de Cristo a los miembros y amigos

3. Se enseña la Palabra de Dios (La Biblia)

4. Se evangeliza y se ganan a otros para Cristo

5. Se ora por las necesidades de los asistentes

6. Se fomentan los Valores Morales y Espirituales

7. Se fomenta la amistad y la buena convivencia social

8. Se brinda protección espiritual y de la sana doctrina

9. Se cuida a los nuevos miembros y se les ayuda a crecer en su fe

4.- Diez Principios para lograr la efectividad dentro de los Grupos Familiares.

1. Mantener una vida de oración y ayuno vigorosa y constante

2. Crear un ambiente de Adoración en Espíritu y Verdad

3. Estudio sólido de la Palabra de Dios

4. Ministrar sanidad divina para los enfermos

5. Ministrar liberación para los oprimidos

6. Mantener una comunión de amor entre los miembros

7. Evangelizar constantemente ganando almas para Cristo

8. Consolidar y cuidar a los nuevos miembros

9. Visitar a los miembros para alentarlos a seguir adelante

10. Proporcionar consejería para todos los que lo requieran

7.- Objetivo fundamental: La Multiplicación.

4-El objetivo fundamental del Grupo Familiar es la multiplicación. La meta de cada Grupo

Familiar es la multiplicación. Los Grupos Familiares saludables y que guardan un

Equilibrio entre sus componentes son los que se multiplican.

Los Grupos Familiares se multiplican cuando sus miembros aumentan. El propósito del

Sistema de Grupos Familiares es mantener pequeño el número de personas que asisten

Al mismo. Los Grupos Familiares que tienen más de 15 asistentes comienzan a perder su

Propósito.

Capacitación de Lideres  EN AREA DE AZUA – Grupos Familiares

Para que se produzca la multiplicación de un Grupo Familiar, el Líder podrá desarrollar,

Por lo menos, dos estrategias para realizar la misma: Estas son las siguientes;

1) Apertura de nuevos Grupos Familiares a través de sus líderes colaboradores (en

Sus propias casas o en la de otros miembros): Es cuando el líder principal, designa

a uno o más de sus líderes colaboradores ya preparados y los envía a comenzar un

Nuevo Grupo Familiar en sus propias casas o en la casa de otro miembro del Grupo

Familiar, previamente acordado. Este nuevo Grupo Familiar podrá iniciar sus

Reuniones con 4 o 5 miembros del Grupo Familiar (padre) y estará bajo su

Cobertura. Es importante que el líder principal entienda que parte de su trabajo

Consistirá en ir preparando otras casas en donde potencialmente puedan

aperturarse a corto o mediano plazo, nuevos Grupos Familiares, comenzando por

Las casas de sus propios discípulos. Para esto el Líder deberá ir planificando la

Visita a cada una de estas casas (previa autorización y preparación con el

Discípulo) a fin de establecer una conexión y consolidación de ese hogar. Su

Enfoque siempre estará dirigido primeramente, en levantar un Altar familiar en ese

Hogar y en presentarles la Visión de la Familia IDP Durante su visita, el líder

Podrá ministrar de acuerdo a las necesidades de ese hogar y orar por los

Miembros que aun no estén convertidos. Es importante que se haga entrega de

Material escrito y/o audiovisual para que los miembros de la familia sean

Edificados. Posteriormente luego de la visita, el líder se reunirá con su discípulo

Explicándole las cosas que debe fortalecer en su casa según lo observado en la

Misma y realizara un plan de oración por esas necesidades y hará un seguimiento

de las mismas.

2) Establecer conexión con casas de familias no convertidas, que se encuentren

Dentro de tu zona de influencia (comunidad): Es cuando plantamos una semilla de

Bendición en las casas de personas no convertidas en donde exista la apertura

Para recibir el evangelio. Para esto el líder, deberá planificar junto con sus

Colaboradores y miembros del grupo familiar, visitas semanales a todas las casas

Que puedan recibirles (vecinos, amigos, conocidos) para presentarse y lograr

Conectarse a través de la atención de necesidades físicas, materiales, espirituales

y brindar esperanza y bendición a través de las promesas del Señor. Dice la

Palabra de Dios en Mateo 10:11-13 que cuando Jesús envió a predicar a sus doce

Les dijo; “En cualquier pueblo o aldea donde entren, busquen a alguien que

Merezca recibirlos y quédense en su casa hasta que se vayan de ese lugar. Al

Entrar digan: Paz a esta casa. Si el hogar se lo merece, que la Paz de ustedes

Reine en él; y si no, que la Paz se vaya con ustedes.”….A la gente le gusta que

Oren por la Paz y Prosperidad de sus familias y es importante enseñar a la gente lo

que dice la Palabra de Dios en 2 Samuel 6:10-11: “Y como ya no quería llevarse el

Arca del Señor a la Ciudad de David, ordeno (David) que la trasladaran a la casa

de Obed Edom, oriundo de Gat. Fue así como el Arca del Señor permaneció tres

meses en la casa de Obed Edom, y el Señor lo bendijo a él y a toda su Familia”.

Cuando le explicamos a la gente, el poder de bendición que se desata sobre una

casa que le abre sus puertas al Señor, Dios nos pone en Gracia y nos ganarnos el

derecho de volver a visitarlos y así continuar ministrando (libertad y salvación)

hasta que sea levantado un Altar Familiar y con ello un potencial Grupo Familiar.

5- La vida devocional y cualidades del Líder: Clave del Avivamiento

La agenda de las actividades de los apóstoles, y de los primero obreros según el Nuevo

Testamento, reflejan las actividades primarias a los que ellos se dedicaban; y que

marcaron la pauta de una vida fiel a Cristo y fructífera en su ministerio. ¿No deberíamos

nosotros también imitarles?

• Los Líderes debemos orar cada día: Hechos 1:14, 2:42, 3:1, 4:31, 6:4

• Los Líderes debemos ayunar frecuentemente: Hechos 13:1-3; 2 Corintios 6:5

• Los Líderes debemos leer, escudriñar, practicar y predicar la Palabra de Dios:

Hechos 1:42, 6:7

• Los Líderes debemos procurar ser llenos del Espíritu Santo: Hechos 1:8, 2:1-4,

4:31, 6:3

En una encuesta realizada entre líderes exitosos de Grupos Familiares de diversas

iglesias en distintos países se encontró que existe una clara relación entre el tiempo que

tomaron con Dios y el éxito en multiplicar su Grupo Familiar.

Orar por los miembros del Grupo Familiar es el trabajo más importante del líder para unir

y fortalecer su Grupo Familiar en preparación para la multiplicación.

Los líderes amplían su efectividad al orar diariamente por los miembros de su Grupo

Familiar. Al orar se abrirá la puerta para que las conversiones puedan producirse.

Es necesario establecer la diferencia entre lo urgente y lo importante. Lo importante es la

relación del líder con Dios en oración mientras que lo urgente es todo aquello que roba

su tiempo con Dios.

El Pastor David Yonggi Cho envía a sus líderes de Grupos Familiares a la Montaña de

Oración a ayunar y a orar por unos días cuando sus Grupos no están creciendo.

Esquema Devocional que debe practicar todo Líder de Grupo Familiar

Devocional Personal

6-A. Plan para lectura de la Palabra de Dios

• Paso 1: Leer el pasaje bíblico escogido

• Paso 2: Preguntarse ¿Qué me dice Dios en su Palabra?

• Paso 3: Preguntarse ¿Qué decisiones debo tomar para poner en práctica lo que

Dios me ha dado?

• Paso 4: Preguntarse ¿De qué manera puedo yo bendecir a otra persona con lo que

Dios me ha dicho?

• Paso 5: Escoger un versículo, frase o palabra de lo que ha leído para reflexionar

en ella durante el día

B. Meta de Oración: Pasar una hora con Dios

• Mateo 26:40:41

• Asumamos el reto hoy de orar, por lo menos una hora cada día ¿Cómo puedo

prevalecer en oración durante una hora?

Paso 1: Comiencen alabando al Señor

Paso 2: Pídale al Señor que santifique su vida

Paso 3: Interceda por las diferentes necesidades:

 Haga una lista de necesidades del mundo y del país

 Haga una lista de necesidades de la iglesia

 Haga una lista de necesidades de su familia

 Haga una lista de necesidades personales

Paso 4: Espere por un momento en la presencia de Dios, deje que el Espíritu Santo

ministre a su corazón una palabra o algo que quiera comunicarle.

Paso 5: Termine alabando y dando gracias a Dios

7- Factores de Éxito de los líderes de Grupos Familiares

En cuanto a sus cualidades, el Dr. Joel Comiskey, experto en el ámbito mundial en el

movimiento de Grupos Pequeños, realizó una encuesta entre 700 líderes de Grupos

Pequeños en las 8 iglesias más grandes del mundo con el propósito de determinar cuáles

eran los factores que hacían a los líderes tener éxito en su trabajo. La encuesta se realizó

en iglesias que se encuentran en países diferentes, con distintos idiomas, culturas y

costumbres.

La encuesta mostró aquellos elementos que NO tienen nada que ver con el éxito como

líder de Grupo Pequeño, esos elementos son:

• Edad.

• Estado civil.

• Sexo.

• Educación.

• Personalidad.

• Dones espirituales.

La encuesta demuestra que tanto las personas introvertidas como las extrovertidas

tuvieron éxito en multiplicar sus Grupos Pequeños. Dios usa la personalidad que ha dado

a cada cual.

Hay mujeres que piensan que el liderazgo es un asunto de hombres pero la encuesta

demostró que tanto hombres como mujeres pueden tener éxito como líderes. Un dato

interesante: más del 80% de los líderes en la iglesia del Pastor David Yonggi Cho son

mujeres.

También existen las personas que piensan que para ser un líder eficaz se necesita tener

un don “especial” de Dios. La encuesta no muestra ninguna conexión entre dones

particulares y el éxito como líder de Grupos Pequeños. Las necesidades del Grupo

Pequeño son suplidas por la suma de los dones de cada uno de sus miembros. No es

necesario que el líder posea todos los dones. Dice el apóstol Pablo en su primera carta a

los Corintios 14:26 lo siguiente; “¿Qué hay, pues, hermanos? Cuando os reunís, cada

uno de vosotros tiene salmo, tiene doctrina, tiene lengua, tiene revelación, tiene

interpretación. Hágase todo para edificación”.

Otra idea común es la de pensar que la educación es un elemento esencial para funcionar

como líder. La encuesta demostró que las personas que no tienen educación formal son

tan efectivas como los que sí la tienen.

Las personas que han hechos cosas importantes en la historia son aquellas que

rehusaron ampararse en pretextos para justificar su fracaso.

Sobrepusieron a sus defectos sus ideales y convirtieron sus debilidades en posibilidades

de mejoramiento.

Las cualidades de un líder son:

 Nacido de nuevo. Hechos 26:16-18.

 Bautizado en agua. Mateo 28:19.

 Bautizado en el Espíritu Santo. Hechos 18.

 Buen testimonio. Hechos 6:3.

 Edad responsable. 1 Corintios 13:11.

 Miembro de la iglesia por un mínimo de seis meses. 1 Timoteo 4:12.

 Comprometido con la iglesia. Romanos 12:11; Hebreos 10:25.

 Aprobar el curso de capacitación de líderes. Efesios 4:11.

El trabajo principal de un líder es buscar nuevos líderes potenciales. El líder puede

Ocuparse en llevar invitados al Grupo Familiar, pero, no debe olvidar que su objetivo

Primordial es buscar nuevos candidatos a líderes. La meta es convertir al mayor número

Posible de miembros en un líder de Grupo Familiar.

8.- Cualidades de los anfitriones

Los anfitriones son las personas que brindan sus hogares para que allí se realicen las

Reuniones de Grupo Familiar.

Sus cualidades deben ser:

 Nacido de nuevo.

 De buen testimonio.

 Miembro de la iglesia.

 Hospedador.

 Comprometido con la iglesia y sus actividades.

11.- La importancia del trabajo en equipo en el Grupo Familiar.

En Mateo capítulo 10:1-15, notamos claras evidencias de la importancia que Jesús le

daba al trabajo en Equipo.

Algunas de las ventajas del trabajo en equipo, observamos las siguientes:

 El poder de la oración en grupo (Mateo 18:19-20)

 La ayuda Mutua que necesitamos en tiempo de necesidad (Eclesiastés 4:9-12)

 Obtener mayor fruto de nuestra labor

 Compartir las cargas y responsabilidades (Gálatas 6:2)

 La delegación de responsabilidades que permite una mejor atención a las

personas, mayor alcance y crecimiento de la iglesia (Éxodo 18; Hechos 6:1-7)

Cualidades de un equipo ideal:

• Debe ser un equipo de intercesión: Los que buscan la comunión con el Señor, y

no solamente la Unción

• Debe ser un equipo lleno del Espíritu Santo: Los que andan conforme al

Espíritu Santo

• Debe ser un equipo con pasión por los inconversos: Evangelistas, ganadores

de almas, los que insisten en llevar almas al arrepentimiento

• Debe ser un equipo apacentador: Discipuladores comprometidos con el cuidado

y desarrollo de las ovejas

• Debe ser un equipo de guerreros: Los que batallan en primera fila contra las

huestes malignas

• Debe ser un equipo con visión multiplicadora: Semilla que crece al 30%, al

60% y al 100%

• Debe ser un equipo que planifica: ¿Qué? ¿Cómo? ¿Cuándo? ¿Dónde? ¿Por qué?

Moverse basado en objetivos claros y actividades previamente planificadas

9.- Responsabilidades Básicas del Equipo que conforma, el Grupo Familiar:

Anfitrión:

1. Orar y Ayunar por el crecimiento espiritual y numérico del Grupo.

2. Preparar su casa con anticipación para recibir a los miembros.

3. Evangelizar e invitar a sus amigos y familiares a las reuniones.

4. Procurar la manifestación del amor de Dios entre los asistentes y hacer sentir en

familia a los invitados.

5. Cooperar con el líder en las tareas como visitar, discipular a los nuevos, aconsejar,

ministrar a los enfermos y a los oprimidos.

6. Asistir a las reuniones de líderes cuando se les requiera y participar en los

seminarios de capacitación y otras actividades de los Grupos Familiares.

7. Motivar a los Miembros a asistir a la iglesia.

8. Graduarse en la escuela bíblica y otros espacios de formación.

9. Respetar y obedecer al líder del Grupo, quien es su autoridad superior inmediata.

Líder:

1. Orar y Ayunar por el crecimiento espiritual y numérico del Grupo.

2. Dirigir al Grupo dentro de la visión y proyección trazados por los Pastores de la

iglesia.

3. Desarrollar el plan de evangelismo y discipulado junto a sus miembros.

4. Procurar la manifestación del amor de Dios entre los asistentes y hacer sentir en

familia a los invitados.

5. Dirigir y supervisar a los miembros en las tareas de oración, visitación,

consolidación, consejería, ministración a los enfermos y oprimidos, en la asistencia

a los Servicios de la iglesia y a los eventos que se requieran.

6. Asistir fielmente a las reuniones generales de los líderes, seminarios de

capacitación, a los Servicios de la iglesia y a todas las reuniones requeridas.

7. Cuidar celosamente la doctrina pura del evangelio.

8. Graduarse en la escuela bíblica y otros espacios de formación.

9. Respetar y obedecer a su Líder Supervisor, quien es su autoridad superior

inmediata.

10.Lograr la Multiplicación de su Grupo, mínimo una vez por año.

Asistente del Líder:

1. Orar y Ayunar por el crecimiento espiritual y numérico del Grupo.

2. Apoyar al líder en el desarrollo de la visión del Grupo y sustituirlo cuando sea

necesario hacerlo.

3. Participar en el plan de evangelismo y discipulado junto a los miembros.

4. Procurar la manifestación del amor de Dios entre los asistentes y hacer sentir en

familia a los invitados.

5. Cooperar con el líder en las tareas como visitar, discipular a los nuevos, aconsejar,

ministrar a los enfermos y a los oprimidos.

6. Cuidar celosamente la doctrina pura del evangelio.

7. Graduarse en la escuela bíblica y otros espacios de formación.

8. Respetar y obedecer al líder del Grupo, quien es su autoridad superior inmediata.

Hermanos Discípulos:

1. Orar y Ayunar por el crecimiento espiritual y numérico del Grupo.

2. Apoyar al líder en la consolidación de los Nuevos Miembros.

3. Participar en el plan de evangelismo y discipulado junto a los miembros.

4. Procurar la manifestación del amor de Dios entre los asistentes y hacer sentir en

familia a los invitados.

5. Cooperar con el líder en las tareas como visitar, aconsejar, ministrar a los

enfermos y a los oprimidos.

6. Graduarse en la escuela bíblica y otros espacios de formación.

7. Respetar y obedecer al líder del Grupo, quien es su autoridad superior.

13.- Actividades previas de planificación por parte del Líder con su equipo.

a) El líder se reúne con su equipo para planificar la próxima reunión.

b) Interceder por el buen desempeño de la reunión.

c) Formular invitaciones a familiares y amigos inconversos.

d) Visitar miembros que no asistieron a la reunión anterior por diferentes motivos e

invitarles a seguir reuniéndose.

e) Delegar responsabilidades para el programa a seguir en la próxima reunión.

f) Verificar la labor de Consolidación de los Nuevos Convertidos.

g) Planificar el refrigerio.

11.- Programa básico para la reunión del Grupo Familiar.

En la reunión del Grupo Familiar se cosecha lo que se planificó previamente. La reunión

de Grupo Familiar tiene una duración de una hora y media aproximadamente. Se debe

tener cuidado de no caer en la tentación de convertir la reunión de Grupo Familiar en un

servicio (culto) de hogar.

La reunión de Grupo Familiar debe estar envuelta en un ambiente de confianza y no se

debe trasladar los servicios (cultos) de la iglesia a las casas. El evangelio es presentado a

los no creyentes de manera práctica, mostrándoles cómo los cristianos viven.

En lo posible hay que evitar poner las sillas una detrás de otra conservando el orden

natural del mobiliario en el hogar. Se debe evitar utilizar una mesa y mucho más un

púlpito que lo separe físicamente de los invitados.

El programa a desarrollar en una reunión de Grupo Familiar es el siguiente:

1. Bienvenida. Generalmente la hace el anfitrión.

2. Oración inicial. La dirige el líder permitiendo a los invitados que escuchen cómo

oran los cristianos.

3. Cantar dos o tres alabanzas. Dirige el líder o su asistente.

4. Dar la enseñanza de la guía. Lo hace el líder.

5. Llamado para recibir a Cristo y oración por las personas que se convierten. Lo hace

el líder.

6. Anuncios. El líder o su asistente.

7. Oración final.

Después de los puntos anteriores, que se deben desarrollar en una hora media, continúa

el refrigerio. No hay un tiempo establecido para el refrigerio. Un buen líder es aquel que

posee la habilidad de mantener a los amigos en la casa un tiempo adecuado como para

mostrarles con su vida lo que es el cristianismo.

Durante el refrigerio los miembros del Grupo Familiar deben olvidarse de los hermanos y

Dirigirse a los invitados para saludarlos y confraternizar con ellos. El secretario del Grupo

Familiar toma nota mentalmente de los presentes.

12.- Claves para que las personas vuelvan a asistir a la reunión.

El deseo de las personas de volver a un Grupo Familiar depende de que el mismo resulte

satisfactorio. Indudablemente, el deseo de todo líder es el poder desarrollar un Grupo

Familiar exitoso. Para que ello ocurra es importante tener en cuenta los siguientes

principios.

Meditación antes de la reunión. El trabajo de preparación para el Grupo Familiar debe

cesar para el líder al menos media hora antes de que el mismo comience. Debe tomar

tiempo para preparar su corazón ante Dios pidiéndole que le dé la llenura del Espíritu

Santo.

El líder debe buscar la soledad y la oportunidad de estar en silencio en comunión con

Dios. Existen muchas cosas que Dios desea decir antes que inicie un Grupo Familiar. El

líder debe tener oídos atentos para poder escuchar las instrucciones del Espíritu.

Preparación de la enseñanza. El líder debe estudiar la enseñanza que se le ofrece en

la Guía semanal con suficiente anticipación. Si el estudio de la lección se deja siempre

para última hora el líder no habrá asimilado adecuadamente las verdades de salvación

que deben transmitirse.

Al hacer su estudio el líder debe tomar nota de dudas o preguntas que le surjan para,

luego, consultar con su Pastor y estar preparado a la hora de compartir el evangelio con

los invitados.

Saber escuchar. Para que los amigos se sientan con deseos de volver a un Grupo

Familiar es importante que se sientan bien tratados. Eso incluye el ser escuchado. Las

personas buscan quien les escuche. El líder no solamente debe fingir que escucha sino

que debe escuchar en verdad. Los líderes de Grupos Familiares escuchan para mejorar la

calidad de su Grupo al resolver los dilemas y orientar a sus miembros.

Trabajar fuera del grupo familiar. El líder lo es en todo tiempo. Él no solamente

atiende a las personas dentro del Grupo Familiar sino que lo hace siempre que sea

necesario. Las personas en su vecindario afrontarán diversas necesidades y la “hora de

servicio” del líder no es solamente aquella de la reunión sino una disposición de todo el

tiempo de servir al prójimo.

Crecer en todo tiempo. El líder debe asistir puntualmente a las reuniones de

supervisión para ser afinado en el trabajo de llevar las buenas nuevas. No debe olvidarse

que el trabajo de capacitación no termina con el curso para líder. La capacitación

continúa por toda la vida.

Conservando los frutos del grupo familiar. Un conocido evangelista dijo: “Cuesta

diez por ciento de esfuerzo ganar a una persona para Cristo, pero cuesta noventa por

ciento hacer que permanezca en la fe”. La verdad de estas palabras se hace evidente en

la medida que el número de conversiones se multiplica en una congregación.

Una iglesia que aplique los principios del sistema de Grupos Familiares pronto comenzará

a ver resultados. Los nuevos conversos vendrán y entonces es cuando el verdadero

trabajo comenzará. Para cerrar la puerta del fondo es necesario tomar medidas de

atención y cuidado para los nuevos conversos.

Las primeras semanas después de la conversión son críticas en la vida de una persona.

Por ello, es necesario entrenar a los miembros del Grupo Familiar no sólo en ganar almas

sino también en cuidarlas. Las visitas deben constar de 4 elementos básicos.

El líder debe capacitar a los miembros de su Grupo Familiar para realizar dichas visitas y

debe llevar un control de la manera en que están siendo realizadas.

La visita debe ser en un espíritu cordial, de fortalecimiento, de verdadero interés por el

nuevo converso. Dado que la mayor parte de personas que son ganadas para Cristo en

un Grupo Familiar han sido invitadas por un miembro del mismo Grupo, es conveniente

que las visitas las haga la persona que comenzó invitando a dicha persona.

• La primera visita tiene como propósito explicar y reafirmar lo que significa haber

recibido a Jesús como salvador.

• La segunda visita tiene por objeto enseñar a los nuevos conversos sobre la virtud

de la oración.

• La tercera visita tiene como finalidad explicar la importancia de la lectura de la

Palabra y animar a la persona a comenzar a leerla cotidianamente.

• Finalmente, la cuarta visita, es una explicación sobre lo que es el bautismo en

agua y el procedimiento que se necesita para recibirlo.

Con estas cuatro visitas se habrá atendido al nuevo converso durante su primer mes de

vida cristiana lo cual es ya un paso importante. Pero, eso no significa que dicha persona

no ha de volver atrás.

Cada cristiano necesita un mentor y éste debe serlo por tiempo indefinido o para

siempre. El hecho de haber culminado las visitas programadas no significa que el

hermano mentor ha finalizado ya su tarea.

El cuidar de un alma es un trabajo que demanda disposición, amor por el prójimo,

abnegación y lealtad. El mentor debe estar al tanto del desarrollo espiritual del nuevo

cristiano. Debo orientarlo, alentarlo y animarlo a participar activamente de la obra de

Dios. En caso de enfermedad u otra clase de dificultades, el mentor debe ser el primero

en salir en busca de su oveja.

Este cuadro demanda un nuevo paradigma del cuidado pastoral. Ya no es posible

continuar conservando la idea que el Pastor es quien visita, aconseja, alienta, exhorta y

consuela a los santos. En el modelo de Grupos Familiares, es necesario rescatar el

concepto del Nuevo Testamento del sacerdocio de todos los santos para animarse los

unos a los otros. Para tener cuidado los unos por los otros.

Al cuidar de los aspectos espirituales, físicos y materiales de los miembros del Grupo

Familiar será posible desarrollar en cada persona un sentido de pertenencia a la iglesia

por numerosa que ésta sea.

13.- la supervisión y la disciplina en los Grupos Familiares

La efectividad de los grupos familiares es indiscutible, Iglesia Elim lleva más de catorce

años trabajando con Grupos Pequeños en los hogares y el sistema no se ha debilitado,

por el contrario, se consolida más.

Hemos aprendido lo importante que es saber delegar funciones entre los hermanos no

sólo para que todos tengan alguna participación sino también para poder atender un

número más amplio de personas. No obstante, esto lleva implícito el riesgo de que a

medida que aumenta el número de personas que se involucran en esta labor también

aumenta la posibilidad de olvidos, errores u omisiones. De ahí la importancia de la

supervisión.

14.- La vida del ministro eficaz.

Lamentablemente, pareciera que algunos Pastores se hicieron a la idea de que su labor

en la obra se limita simplemente a predicar un par de veces a la semana, a visitar de vez

en cuando a los miembros, a asistir a funerales y a revisar los programas de la iglesia,

esperando pasivamente que el Señor, de alguna manera, bendiga su ministerio con un

crecimiento milagroso. Dios nos ha mostrado a través de su Palabra que un Pastor es el

siervo que Dios ha puesto en la congregación para orar y velar por las almas,

apacentándolas y dirigiéndolas tanto individual como colectivamente. (2Ti.2:14-15 y 4:1-

2; Tit. 2:7-8; He. 13:17).

Cómo preparar supervisores eficaces: El Pastor al igual que Moisés, debe saber hacia

dónde conduce a la congregación. El es el que más clara tiene la visión y su vida es

poseída por ella: todo lo que hace y dice gira en torno a los Grupos Pequeños y al

crecimiento que visualiza en la iglesia. No pierde su tiempo en asuntos que no aportan

beneficios a la labor que Dios le ha encomendado. Vela siempre por actualizarse a fin de

alcanzar las metas que se ha propuesto constituyéndose en un ejemplo digno de imitar.

(1Ti.4:11-12; Tit.2:7; 1Co.11:1; He.13:7). Esta es la mejor manera de preparar nuevos

Supervisores, pues, ellos recordarán mejor las instrucciones que llevan el respaldo del

ejemplo. El Pastor debe programar reuniones periódicas con sus Supervisores para

informarles de los avances obtenidos, para mostrarles gráficas, estadísticas y las metas a

alcanzar. También para darles ideas y estrategias que les faciliten la obtención de los

objetivos trazados.

La supervisión eficaz: A pesar de poseer Supervisores capacitados, el Pastor no debe

confiarse. Semanalmente debe elegir a uno de ellos y acompañarlo en su supervisión

inspeccionando los Grupos Familiares de su sector para vigilar que los Líderes estén

realizando la labor dentro de los lineamientos establecidos.

Debe vigilarse:

• Que la reunión de planificación se realice con seriedad, responsabilidad y de

acuerdo al programa establecido.

• Que todo Grupo Familiar tenga su programa de visitación para motivar y

evangelizar a los amigos asistentes como también para consolidar a los recién

convertidos y guiarlos al bautismo en agua.

• Que cada Líder y Supervisor lleve al día sus controles estadísticos para que haya

un claro panorama del estado de cada Grupo Familiar.

• Que todos cumplan con sus funciones respectivas. Que el Anfitrión mantenga su

hogar limpio y preparado a la hora de la reunión y se ubique en la puerta para

recibir a los invitados.

• Que los miembros cumplan con su compromiso de invitados.

• Que el líder esté preparado espiritual y mentalmente.

• Que el secretario de la reunión lleve actualizada la lista de miembros con los datos

de cada uno en su hoja de control.

• Que la reunión no tenga el carácter de un Servicio Domincal sino que se realice

según el formato establecido: en un ambiente de cordialidad y atención

personalizada.

• Que la reunión no dure más de una hora y media, pues, los amigos se cansan y no

vuelven a llegar, además que no se aprovecha el tiempo del refrigerio para tener

comunión.

• Que la atención a todo miembro de la reunión sea constante.

También es de vital importancia velar continuamente por la condición física, familiar y

espiritual de cada supervisor, líder, asistente del líder y anfitrión. Para esto se debe

asegurar que todos asistan a las celebraciones en la iglesia y sus actividades.

15.- El papel de la Disciplina en los Grupos Familiares

El sistema de Grupos Familiares requiere de la participación de toda la iglesia; sin

embargo, este sistema requiere de todos los participantes el seguir estrictamente el

procedimiento establecido, es decir, ser ordenados, disciplinados y obedientes a los

principios que rigen el sistema. Notemos tres elementos fundamentales:

• Dios: Dios debe ser reconocido como cabeza soberana, el poseedor de toda

potestad en los cielos y en la tierra. Nada puede impedir sus propósitos de

salvación y restauración. Reconozcamos pues la supremacía de Dios.

• El elemento humano: El hombre, como instrumento de Dios, debe reconocerle

como la única fuente de autoridad. Esto debe conducir a todo servidor de Dios a

una continua dependencia del poder que el Espíritu Santo otorga. Toca al Pastor a

través de una vida disciplinada de oración, ayunos y vigilias, influenciar con su

ejemplo a los demás.

• La organización de trabajo: Cuando una iglesia adopta el sistema de Grupos

Familiares debe también adoptar una organización adecuada a la nueva estructura

de trabajo. En esta nueva organización el Pastor delega en los miembros de la

congregación asignaciones tales como: Pastores, supervisores, líderes, anfitriones,

ayudas, etc. Para que la estructura funcione adecuadamente es necesario que

cada participante trabaje dentro de las normas establecidas. Es responsabilidad del

Pastor lograr que todos los participantes se comprometan a cumplir los principios

de los grupos familiares.

El Pastor debe ser disciplinado, ordenado y empeñar su esfuerzo en los principios,

transmitirlos e insistir en ellos ante la congregación.

16.- Las Metas en los Grupos Familiares

Otra característica importante, es fijar metas de crecimiento.

Definición: Una meta es un objetivo específico que se pretende alcanzar en un tiempo

específico.

Los elementos de una meta son:

· Un objetivo específico. Claridad sobre lo que se pretende.

Que cada líder sepa a dónde va, cuál es el camino a seguir.

· Un tiempo específico. Un objetivo específico sin un tiempo para ser alcanzado no

constituye ninguna meta. Es necesario establecer el tiempo cuando se pretende alcanzar

el objetivo.

Una encuesta entre iglesias que trabajan con Grupos Pequeños demostró que es mucho

más probable que los líderes que poseen una fecha establecida para multiplicar sus

Grupos lo logren, que los que no poseen una meta fija.

Si bien es cierto que la obra de Dios depende de su voluntad soberana no se debe dejar

de lado que su voluntad es la salvación de los perdidos.

A mayor multiplicación de Grupos mayor número de perdidos alcanzados.

Seguramente que es la voluntad de Dios que los Grupos se multipliquen pero es

necesario establecer una fecha para esa multiplicación.

Hablando sobre este tema el Dr. David Yonggi Cho escribe: “Muchos me critican por dar

metas a mi gente y esperar que ellos las cumplan. Pero si no se les da una meta no

tienen ningún propósito para continuar con el Grupo Pequeño”.

En otra parte también afirma: “Muchas iglesias están fallando en su sistema de Grupos

Pequeños porque los dirigentes no dan a sus miembros una meta clara ni un recuerdo

constante de ella. Si no tienen una meta, se reúnen simplemente para convivir”.

Las metas se establecen de acuerdo a las condiciones de cada iglesia.

No existe una norma rígida. Cada Pastor debe ser creativo en la aplicación del

principio de establecer metas de crecimiento, pero nunca debe dejar pasar el tiempo sin

establecerlas.

Cada meta es un desafío para un tiempo específico. Por ello, muchas personas le temen

al establecimiento de metas. Es importante evitar el idealismo con relación a las metas.

Es fácil caer en un extremismo bajo el pretexto de la fe en Dios. Pero si las metas que se

establecen son razonables y, por lo tanto, alcanzables solamente resta establecer las

prioridades y aplicar las habilidades necesarias para ir avanzando progresivamente a su

cumplimiento.

Una vez establecida la meta el líder debe comenzar a distribuir esa meta entre el tiempo

con que cuenta y los miembros de su Grupo. Debe asignar responsabilidades específicas

para cada persona y el tiempo para alcanzarlas. Debe también revisar periódicamente

que los miembros de su Grupo verdaderamente estén trabajando en su asignación.

Una encuesta muestra que los líderes que semanalmente animan a sus miembros a traer

nuevos invitados al Grupo Familiar duplican la capacidad de multiplicación de la misma;

en contraste con los líderes que mencionan el tema sólo de vez en cuando o nunca.

Las metas solamente se lograrán por una insistencia permanente en que el objetivo del

Grupo Familiar es la multiplicación.

Generalmente el ritmo de crecimiento de una iglesia pequeña es mucho mayor que el de

una iglesia numerosa. También es verdad que el ritmo de crecimiento de una iglesia que

hace una transición adecuada al modelo de Grupos Familiares es más alto que el de una

iglesia que trabaja bajo este sistema. Estas consideraciones deben tenerse en cuenta a la

hora de establecer las metas.

Una vez establecidas las metas éstas deben ser anunciadas como un desafío que la

iglesia alcanzará victoriosamente. Se debe colocar en un lugar visible la meta escrita en

letras grandes de manera que sea un recordatorio permanente para la iglesia que existe

una meta por alcanzar. Mientras más visible sea la ubicación de dichos letreros tanto

más empeño es el que el Pastor está poniendo en el trabajo de los Grupos Familiares.

Algunas iglesias que trabajan con Grupos Pequeños acostumbran poner sus metas por

escrito al frente, junto al púlpito. Reforzando visualmente la meta que se pretende

alcanzar.

Obviamente, una meta escrita no es suficiente. El Pastor debe hacer mención de la meta

siempre que sea pertinente. Debe guiar en oración a la iglesia por el alcance de la meta.

Debe impregnar de tal manera a la iglesia de la meta propuesta hasta lograr que cada

miembro haga suya la visión y ponga el empeño necesario por alcanzarla.

LECCIONES PARA UN  TRIMESTRE GRUPOS DE CRECIMIENTO, AZUA AREA 11

Durante este Trimestre estaremos desarrollando un variado grupo de estudios , que te ayudarán en tu crecimiento y desarrollo espiritual

LECCION 1¿Cuál es el camino de salvación?»

LECCION 2 ¿Qué significa que Jesús es nuestro mediador?»

LECCION 3¿Qué es la vida eterna?

LECCION 4 ¿Cómo recibo el perdón de Dios?»

LECCION 5″¿Si la paga de nuestro pecado es la eternidad en el infierno, ¿cómo fue que la muerte de Jesús pagó por nuestro castigo si Él no pasó la eternidad en el infierno?»

LECCION 6 ¿Cuál es la diferencia entre el Seól, el Hades, el infierno, el lago de fuego, el paraíso y el seno de Abraham?»

LECCION 7¿Cuál es el propósito de que hayan recompensas en el cielo?»

LECCION 8¿Qué son las coronas celestiales que los creyentes pueden recibir en el cielo?»

LECCION 9¿Qué es el Tribunal de Cristo, parte 1 y parte 2?»

LECCION 10¿Cuándo se llevará a cabo la resurrección?»

LECCION 11¿Cuál es la diferencia entre el Arrebatamiento y la Segunda Venida?»

LECCION 12¿Cuál es el plan de salvación?»

LISTOS PARA QUE INICIEMOS NUESTRA PRIMERA LECCIÓN

LECCION 1¿Cuál es el camino de salvación?»

Respuesta: ¿Está hambriento? No físicamente hambriento, ¿pero tiene usted un deseo de algo más en la vida? ¿Hay algo profundo en su interior, que parece nunca estar satisfecho? Si es así, ¡Jesús es el camino! Jesús dijo, «Yo soy el pan de vida; el que a mí viene, nunca tendrá hambre; y el que en mí cree, no tendrá sed jamás» (Juan 6:35).

¿Está usted confundido? ¿Nunca puede encontrar un sendero o propósito en la vida? ¿Parece como que alguien ha apagado las luces y usted no puede encontrar el interruptor? Si es así, ¡Jesús es el camino! Jesús proclamó, «Yo soy la luz del mundo; el que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida» (Juan 8:12).

¿Alguna vez ha sentido, como que le han cerrado la puerta de la vida? ¿Ha intentado abrir muchas puertas, solamente para encontrar que detrás de ellas todo está vacío y sin sentido? ¿Está buscando una entrada a una vida plena? Si es así, ¡Jesús es el camino! Jesús declaró, «Yo soy la puerta; el que por mí entrare, será salvo; y entrará, y saldrá, y hallará pastos» (Juan 10:9).

¿Otras personas siempre lo defraudan? ¿Sus relaciones han sido superficiales y vacías? ¿Parece como que todos están tratando de sacar provecho de usted? Si es así, ¡Jesús es el camino! Jesús dijo, «Yo soy el buen pastor; el buen pastor su vida da por las ovejas…yo soy el buen pastor; y conozco mis ovejas, y las mías me conocen» (Juan 10:11,14).

¿Se ha preguntado qué sucede después de la vida? ¿Está cansado de vivir su vida por las cosas que solamente corrompen y corroen? ¿Alguna vez duda de que la vida tenga algún significado? ¿Quiere usted vivir después de que muera? Si es así, ¡Jesús es el camino! Jesús declaró, «Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá. Y todo aquel que vive y cree en mí, no morirá eternamente» (Juan 11:25-26).

¿Cuál es el camino’ ¿Cuál es la verdad? ¿Cuál es la vida? Jesús contestó, «Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí» (Juan 14:6).

El hambre que usted siente, es un hambre espiritual, y solamente puede ser saciada por Jesús. Jesús es el único que puede disipar la oscuridad. Jesús es la puerta a una vida satisfactoria. Jesús es el amigo y el pastor que usted ha buscado. Jesús es la vida – en este mundo y en el próximo. ¡Jesús es el camino de la salvación!

La razón por la que se siente hambriento, la razón por la que parece estar perdido en la oscuridad, la razón por la que no puede encontrar significado en la vida, es que usted está separado de Dios. La Biblia nos dice que todos hemos pecado, y por tanto estamos separados de Dios (Eclesiastés 7:20; Romanos 3:23). El vacío que siente en su corazón es por la ausencia de Dios en su vida. Fuimos creados para tener una relación con Dios. A causa de nuestro pecado, estamos separados de esa relación. Aún peor, nuestro pecado puede hacer que quedemos separados de Dios por toda la eternidad — en esta vida y en la que viene (Romanos 6:23; Juan 3:36).

¿Cómo se puede resolver este problema? ¡Jesús es el camino! Jesús, por nosotros, fue hecho pecado (2 Corintios 5:21). Jesús murió en nuestro lugar (Romanos 5:8), tomando el castigo que merecíamos. Tres días después, Jesús resucitó, demostrando Su victoria sobre el pecado y la muerte (Romanos 6:4-5). ¿Por qué lo hizo? Dios mismo contestó esa pregunta, «Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos» (Juan 15:13). Jesús murió a fin de que nosotros pudiéramos vivir. Si ponemos nuestra fe en Jesús, confiando en Su muerte como el pago por nuestros pecados, entonces todos nuestros pecados son perdonados y lavados. Y así nuestra hambre espiritual será satisfecha. Las luces se encenderán. Tendremos acceso a una vida plena. Conoceremos a nuestro mejor amigo y buen pastor. Sabremos que tendremos vida después de morir – ¡una vida resucitada con Jesús en el cielo por la eternidad!

«Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna» (Juan 3:16).

¿Ha hecho usted una decisión por Cristo por lo que ha leído aquí? Si es así, por favor oprima la tecla “¡He aceptado a Cristo hoy!”

LECCION 2 ¿Qué significa que Jesús es nuestro mediador?»

Respuesta: Un mediador es una persona que intercede, es decir, uno que actúa como intermediario para trabajar con las partes enfrentadas a fin de lograr una conciliación. Un mediador intenta influir en un desacuerdo entre las dos partes, con el objetivo de resolver un conflicto. Sólo hay un mediador entre la humanidad y Dios, y ese es Jesucristo. En este artículo, veremos por qué Dios tiene una disputa con nosotros, por qué Jesús es nuestro mediador, y por qué estamos condenados si tratamos de representarnos a nosotros mismos delante de Dios.

Dios tiene una disputa con nosotros a causa del pecado. El pecado se describe en la Biblia como la transgresión de la ley de Dios (1 Juan 3:4) y la rebelión en contra de Dios (Deuteronomio 9:7; Josué 1:18). Dios odia el pecado, y el pecado está entre todos nosotros y Él. «No hay justo, ni aun uno» (Romanos 3:10). Todos los seres humanos son pecadores a causa del pecado que hemos heredado de Adán, así como el pecado que cometemos diariamente. El único pago justo por este pecado, es la muerte (Romanos 6:23), no sólo la muerte física, sino la muerte eterna (Apocalipsis 20:11-15). El justo castigo por el pecado es una eternidad en el infierno.

Nada de lo que podamos hacer por nuestra propia cuenta sería suficiente para mediar entre nosotros y Dios. Por más buenas obras o porque guardemos la ley, no nos hace lo suficientemente justos para estar delante de un Dios santo (Isaías 64:6; Romanos 3:20; Gálatas 2:16). Sin un mediador, estamos destinados a pasar la eternidad en el infierno, ya que es imposible salvarnos a nosotros mismos de nuestro pecado. ¡A pesar de todo, hay esperanza! «Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre» (1 Timoteo 2:5). Jesús representa a aquellos que han depositado su confianza en Él, ante el trono de la gracia de Dios. Él intercede por nosotros, más que un abogado intercede por su cliente, diciéndole al juez, «Su señoría, mi cliente es inocente de todos los cargos que se le imputan.» Eso es verdad también para nosotros. Algún día nos encontraremos cara a cara con Dios, pero lo haremos siendo pecadores completamente perdonados a causa de la muerte de Jesús por nosotros. ¡El «abogado defensor» llevó el castigo por nosotros!

Vemos una prueba más de esta consoladora verdad en Hebreos 9:15: «Así que, por eso es mediador de un nuevo pacto, para que interviniendo muerte para la remisión de las transgresiones que había bajo el primer pacto, los llamados reciban la promesa de la herencia eterna». Es por causa del gran mediador que podemos estar ante Dios, revestidos de la justicia de Cristo mismo. En la cruz Jesús intercambió nuestro pecado por su justicia (2 Corintios 5:21). Su mediación es la única forma de salvación.

LECCION 3¿Qué es la vida eterna?»

Respuesta: Cuando la biblia habla de la vida eterna, se refiere a un don de Dios que viene únicamente «a través de Cristo Jesús Señor nuestro» (Romanos 6:23). Este don está en contraste con la «muerte» que es el resultado natural del pecado.

El don de la vida eterna viene a aquellos que creen en Jesucristo, quien es «la resurrección y la vida» (Juan 11:25). El hecho de que esta vida es «eterna», indica que la vida es perpetua, es decir, continua para siempre y sin un final.

Sin embargo, es un error ver la vida eterna como simplemente una progresión interminable de años. Una palabra común del nuevo testamento para referirse a «eterno», es aiónios, que lleva la idea de calidad al igual que cantidad. De hecho, en realidad la vida eterna para nada está asociada con «años», ya que es independiente del tiempo. La vida eterna puede funcionar fuera de y más allá del tiempo, así como puede funcionar dentro del tiempo.

Por esta razón, se puede pensar en la vida eterna como algo que los cristianos experimentan ahora. Los creyentes no tienen que «esperar» para la vida eterna, porque no es algo que comienza cuando mueren. Más bien, la vida eterna empieza en el momento en que una persona ejercita su fe en Cristo. Es nuestra posesión actual. Juan 3:36 dice, «El que cree en el Hijo tiene vida eterna.…». Fíjese que el creyente «tiene» (tiempo presente) esta vida (en el griego también el verbo es un tiempo presente). Encontramos construcciones de frases similares en Juan 5:24 y Juan 6:47. El enfoque de la vida eterna no está en nuestro futuro, sino en nuestra posición actual en Cristo.

La biblia relaciona íntimamente la vida eterna con la persona de Jesucristo. Juan 17:3 es un pasaje importante en este sentido. Jesús ora: «Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado». Aquí Jesús equipara la «vida eterna» con un conocimiento de Dios y de su Hijo. No hay conocimiento de Dios sin el Hijo, ya que es a través del Hijo que el padre se revela a los escogidos (Juan 17:6; 14:9).

Este conocimiento que da vida del Padre y del Hijo, es un conocimiento verdadero y personal, y no tan solo un conocimiento académico. Habrá algunos en el día del juicio que asegurarán ser seguidores de Cristo pero realmente nunca tuvieron una relación con él. A esos falsos maestros, Jesús les dirá, «Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad» (Mateo 7:23). El objetivo del apóstol Pablo fue conocer al Señor, y él relacionó ese conocimiento a la resurrección de entre los muertos: «a fin de conocerle, y el poder de su resurrección, y la participación de sus padecimientos, llegando a ser semejante a él en su muerte, si en alguna manera llegase a la resurrección de entre los muertos» (Filipenses 3:10-11).

En la nueva Jerusalén, el apóstol Juan ve un río que fluye desde el trono de Dios y del cordero», y «a uno y otro lado del río, estaba el árbol de la vida…y las hojas del árbol eran para la sanidad de las naciones» (Apocalipsis 22:1-2). En el Edén, nos rebelamos contra Dios y fuimos desterrados del árbol de la vida (Génesis 3:24). Al final, Dios por su gracia restaura nuestro acceso al árbol de la vida. Este acceso se logra a través de Jesucristo, el cordero de Dios que quita el pecado del mundo (Juan 1:29).

Ahora mismo se invita a cada pecador a que conozca a Cristo y reciba la vida eterna: «Y el que tiene sed, venga; y el que quiera, tome del agua de la vida gratuitamente» (Apocalipsis 22:17).

¿Cómo puede usted saber que tiene vida eterna? Primero que todo, confiese su pecado delante de nuestro santo Dios. Luego, acepte el salvador que Dios ha provisto por usted. «Porque todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo» (Romanos 10:13). Jesucristo, el Hijo de Dios, murió por sus pecados, y resucitó al tercer día. Crea estas buenas nuevas; confíe en el Señor Jesucristo como su salvador personal, y será salvo (Hechos 16:31; Romanos 10:9 -10).

Juan lo dice de manera muy sencilla: «Dios nos ha dado vida eterna; y esta vida está en su Hijo. El que tiene al Hijo, tiene la vida; el que no tiene al Hijo de Dios no tiene la vida» (1 Juan 5:11-12).

LECCION 4 ¿Cómo recibo el perdón de Dios?»

Respuesta: Hechos 13:38 declara, «Sabed, pues, esto, varones hermanos: que por medio de él se os anuncia perdón de pecados.»

¿Qué es el perdón y por qué lo necesito ?

La palabra «perdonar» significa hacer borrón y cuenta nueva, absolver, cancelar una deuda. Cuando le hacemos daño a alguien, buscamos su perdón a fin de restaurar la relación. El perdón no es otorgado debido a que la persona merezca ser perdonada. Nadie merece ser perdonado. El perdón es un acto de amor, misericordia y gracia. El perdón es una decisión de no guardar rencor a otra persona, pese a lo que le haya hecho.

La biblia nos dice que todos necesitamos el perdón de Dios. Todos hemos cometido pecado. Eclesiastés 7:20 declara, «Ciertamente no hay hombre justo en la tierra, que haga el bien y nunca peque». 1 Juan 1:8 dice, «Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos, y la verdad no está en nosotros». Todo pecado es a la larga un acto de rebelión en contra de Dios (Salmos 51:4). Como resultado, necesitamos desesperadamente el perdón de Dios. Si nuestros pecados no son perdonados, pasaremos la eternidad sufriendo las consecuencias de nuestros pecados (Mateo 25:46; Juan 3:36).

Perdón – ¿Cómo lo obtengo?

Afortunadamente, Dios es tierno y compasivo. ¡Está ansioso de perdonar nuestros pecados! 2 Pedro 3:9 nos dice que Dios es, «…paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento». Dios desea perdonarnos, así que ha hecho provisión para nuestro perdón.

El único castigo justo por nuestros pecados es la muerte. La primera parte de Romanos 6:23 declara, «Porque la paga del pecado es muerte…». La muerte eterna es lo que hemos ganado por nuestros pecados. Dios, en Su plan perfecto, se hizo hombre en la persona de Jesucristo (Juan 1:1, 14). Jesús murió en la cruz, llevando el castigo que merecíamos – la muerte. 2 Corintios 5:21 nos enseña, «Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él». ¡Jesús murió en la cruz, llevando el castigo que merecíamos! Siendo Dios, la muerte de Jesús proveyó el perdón por los pecados del mundo entero. 1 Juan 2:2 proclama, «Él es la propiciación por nuestros pecados; y no solamente por los nuestros, sino también por los de todo el mundo». Jesús resucitó, proclamando Su victoria sobre el pecado y la muerte (1 Corintios 15:1-28). Gloria a Dios que, a través de la muerte y resurrección de Jesucristo, la segunda parte de Romanos 6:23 es verdad, «…mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro».

¿Quiere que sus pecados sean perdonados? ¿Tiene un persistente sentido de culpa que no parece desaparecer? El perdón de sus pecados está disponible si usted pone su fe en Jesucristo como su Salvador. Efesios 1:7 dice, «En quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados según las riquezas de su gracia». Jesús pagó la deuda por nosotros para que pudiéramos ser perdonados. Todo lo que usted tiene que hacer es pedirle a Dios que le perdone a través de Jesús. Si usted cree que Jesús murió para pagar por su perdón entonces ¡Él lo perdonará! Juan 3:16-17 contiene este maravilloso mensaje, «Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él».

Perdón — ¿Es en realidad así de fácil?

¡Sí, es así de fácil! Usted no puede ganar el perdón de Dios. No puede pagarle a Dios por Su perdón. Usted solo puede recibirlo por la fe, por medio de la gracia y misericordia de Dios. Si usted desea aceptar a Jesucristo como su Salvador y recibir el perdón de Dios, aquí está una oración que usted puede hacer. Hacer esta oración o cualquier otra, no va a salvarlo. Es solamente el confiar en Jesucristo lo que le puede librar del pecado. Esta oración es simplemente una manera de expresar a Dios su fe en Él, y agradecerle por proveerle Su perdón. «Dios, sé que he pecado contra ti y merezco el castigo. Pero Jesucristo tomó el castigo que yo merecía, de manera que a través de la fe en Él yo pueda ser perdonado. Pongo mi confianza en Ti para la salvación. ¡Gracias por Tu maravillosa gracia y perdón! ¡Amén!».

¿Ha hecho usted una decisión por Cristo por lo que ha leído aquí? Si es así, por favor oprima la tecla “¡He aceptado a Cristo hoy!”

LECCION 5″¿Si la paga de nuestro pecado es la eternidad en el infierno, ¿cómo fue que la muerte de Jesús pagó por nuestro castigo si Él no pasó la eternidad en el infierno?»:

Si pensamos en Jesús sólo como un hombre, entonces es muy natural que uno haga esta pregunta. Pero la razón por la cual Jesús no tuvo que pasar la eternidad en el infierno, es que Él no es simplemente un hombre, sino que Él es Dios-hombre. La Segunda Persona de la Divinidad se encarnó y vivió entre los hombres siendo hombre. Pero Él fue un hombre como ningún otro porque Su naturaleza era la de Dios, santo, perfecto e infinito.

Varios pasajes dan testimonio de este hecho, tales como el pasaje de apertura en el evangelio de Juan. Es allí donde leemos lo siguiente:

«En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. Este era en el principio con Dios. Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho. Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad» (Juan 1:1-3, 14).

Este pasaje da un claro testimonio de que la palabra eterna, que es coeterna con Dios y de la misma esencia como Dios, se hizo carne y habitó («acampó» o «moró») entre nosotros. Como dice el apóstol Pablo acerca de Jesús, «Porque en él habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad» (Colosenses 2:9).

En este sentido, echemos un vistazo más de cerca a la pregunta. Es cierto que el castigo por nuestros pecados es una eternidad en el infierno. La Biblia dice que todos hemos pecado (Romanos 3:23) y que la paga del pecado es muerte (Romanos 6:23). El libro del Apocalipsis dice que aquellos cuyos nombres no están en el Libro de la Vida del Cordero son lanzados al lago de fuego donde serán atormentados «por los siglos de los siglos» (Apocalipsis 20:10,15).

Pero, ¿cómo puede la muerte de Jesús expiar los pecados de cada persona que haya vivido? Aquí es donde viene la discusión acerca de Jesús siendo Dios y hombre. Si Jesús hubiera sido meramente un hombre (con su propio pecado), entonces Su muerte ni siquiera expiaría Su propio pecado, y mucho menos los pecados de otro. Pero Jesús no es un simple hombre; Él es Dios hecho hombre. Como hombre, Él se puede identificar con aquellos por los cuales se sacrificó. Como un hombre perfectamente sin pecado, Él pudo expiar los pecados de la humanidad sin tener que expiar primero Su propio pecado. Finalmente, como Dios, Él pudo satisfacer plenamente la ira de Dios por causa de nuestros pecados.

El pecado en contra de un Dios infinito debe ser pagado infinitamente. Esa es la razón por la cual el pago por nuestro pecado debe ser eterno. Sólo hay dos opciones para el pago infinito. O bien una criatura finita (un hombre) debe pagar por su pecado durante una cantidad infinita de tiempo, o un ser infinito (Jesús) debe pagar una vez y para siempre por todos los hombres de todos los tiempos. No hay otras opciones. Un pecado en contra de un Dios infinitamente santo, requiere igualmente una satisfacción infinita como pago, e incluso una eternidad en el infierno no disipará la ira infinita de Dios contra el pecado. Sólo un Ser Divino podría resistir la ira infinita de un Dios santo en contra de nuestro pecado. Se requiere igualmente un Ser Infinito como un sustituto para la humanidad con el propósito de satisfacer la ira de Dios. Jesús, como el Dios-hombre, es el único y posible Salvador.

LECCION 6 ¿Cuál es la diferencia entre el Seól, el Hades, el infierno, el lago de fuego, el paraíso y el seno de Abraham?»

: Los diferentes términos utilizados en la Biblia para el cielo y el infierno — Seol, hades, Gehena, el lago de fuego, el paraíso y el seno de Abraham — son objetos de mucho debate y pueden ser confusos. La palabra «paraíso» se utiliza como sinónimo del «cielo» (2 Corintios 12:4; Apocalipsis 2:7). Cuando Jesús estaba muriendo en la cruz y uno de los ladrones que estaba siendo crucificado con Él le pidió misericordia, Jesús respondió, «De cierto te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso» (Lucas 23:43). Jesús sabía que Su muerte era inminente y que pronto estaría en el cielo con Su Padre. Jesús habló del paraíso como un sinónimo del «cielo» y la palabra ha llegado a asociarse con cualquier lugar de belleza ideal y deleite.

El seno de Abraham se menciona una sola vez en la Biblia — en la historia de Lázaro y el hombre rico (Lucas 16:19-31). Fue utilizado en el Talmud como un sinónimo para «el cielo». La imagen en la historia es de Lázaro reclinado en una mesa, recostado cerca del pecho de Abraham – como Juan se recostó en el pecho de Jesús en la Última Cena – en el banquete celestial. Existen diferencias de opinión sobre lo que representa exactamente el seno de Abraham. Quienes creen que el escenario de la historia es un período después de la muerte y resurrección del Mesías, ven el seno de Abraham como sinónimo para «el cielo». Quienes creen que el escenario es antes de la crucifixión, ven «el seno de Abraham» como otro término para «el paraíso». El escenario es realmente irrelevante para el punto de la historia, el cual es que los hombres impíos verán a los justos en felicidad y ellos mismos en tormento, y que existe un «gran abismo» entre ellos (Lucas 16:26, NVI), que nunca se va a poder alcanzar. En las Escrituras hebreas, la palabra usada para describir el reino de los muertos es Seol. Simplemente significa el «lugar de los muertos» o el «lugar de las almas/espíritus difuntos”. La palabra griega del Nuevo Testamento que se utiliza para el «infierno» es hades, que también se refiere al » lugar de los muertos». La palabra griega gehena se utiliza también en el Nuevo Testamento para el «infierno» y se deriva de la palabra hebrea hinnom. Otras Escrituras en el Nuevo Testamento indican que el Seol/Hades es un lugar temporal donde se guardan las almas de los incrédulos mientras esperan la resurrección final y sentencia en el juicio del Gran Trono Blanco. Las almas de los justos van directamente a la presencia de Dios en el momento de la muerte — al cielo/paraíso/el seno de Abraham — (Lucas 23:43; 2 Corintios 5:8; Filipenses 1:23).

El lago de fuego, mencionado sólo en Apocalipsis 19:20 y 20:10,14-15, es el infierno final, el lugar de castigo eterno para todos los rebeldes no arrepentidos, tanto angelicales como humanos (Mateo 25:41). Es descrito como un lugar de fuego y azufre, y aquellos que están allí experimentan una eterna agonía indecible de carácter implacable (Lucas 16:24; Marcos 9:45-46). Aquellos que han rechazado a Cristo y están en la morada temporal de los muertos en el Hades/Seol tienen al lago de fuego como su destino final.

Pero aquellos cuyos nombres están escritos en el Libro de la Vida del Cordero no deberían tener miedo de este terrible destino. Por la fe en Cristo y Su sangre derramada en la Cruz por nuestros pecados, estamos destinados a vivir eternamente en la presencia de Dios.

LECCION 7¿Cuál es el propósito de que hayan recompensas en el cielo?»

En muchas oportunidades la biblia menciona las recompensas en el cielo (Mateo 5:12; Lucas 6:23, 35; 1 Corintios 3:14; 9:18). Pero, ¿por qué son necesarias las recompensas? ¿No es suficiente estar en el cielo con Dios? Será tan maravilloso experimentar a Dios, su gloria y el gozo del cielo, que es difícil entender por qué serán necesarias las recompensas adicionales. Además, ya que nuestra fe se apoya en la justicia de Cristo y no en la nuestra (Romanos 3:21-26), parece extraño que nuestras obras merecieran una recompensa.  Dios dará recompensa en el cielo en el tribunal de Cristo, sobre la base de nuestra fidelidad a él cuando le servimos (2 Corintios 5:10). Las recompensas mostrarán la realidad de nuestra condición como hijos (Gálatas 4:7) y la justicia de Dios (Hebreos 6:10). Dios dará recompensa en el cielo, a fin de cumplir con la ley de la siembra y la cosecha (Gálatas 6:7-9) y de hacer honor a su promesa de que nuestro trabajo en el Señor no es en vano (1 Corintios 15:58).

Una de las razones de las recompensas en el cielo, es el hecho de que Jesús comparte su recompensa con nosotros. Pablo dijo: «Ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí» (Gálatas 2:20). Nuestras vidas están «escondidas» con Cristo, que está sentado a la diestra de Dios (Colosenses 3:1-4). Morimos con él, vivimos con él y compartimos su gozo (Romanos 6:8; Mateo 25:21). En el cielo habitaremos con él (Juan 14:1-3). Nuestras vidas están íntimamente ligadas a la vida de Jesús. La recompensa que él recibe la comparte con todos nosotros: «Y si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, si es que padecemos juntamente con él, para que juntamente con él seamos glorificados» (Romanos 8:17).  Nuestras recompensas en el cielo dependen de la bondad y del poder de Dios. A través de la resurrección de Cristo, ganamos una herencia en el cielo; en la tierra, nuestra fe es probada y redunda en alabanza, gloria y honor cuando Cristo es revelado (1 Pedro 1:3-9). Las cosas que hacemos en esta vida sólo son permanentes (es decir, llevadas con nosotros al cielo) si se construyen sobre el fundamento que es Cristo (1 Corintios 3:11-15).

Las recompensas que obtenemos en el cielo no son como las recompensas que ganamos aquí en la tierra. Tendemos a pensar en términos materiales, como por ejemplo: mansiones, joyas, etc. Sin embargo, estas cosas son sólo representaciones de las verdaderas recompensas que ganaremos en el cielo. Un niño que gana un concurso, atesora el trofeo que recibe no por el propio trofeo, sino por lo que el trofeo significa. Asimismo, cualquier recompensa u honor que obtengamos en el cielo, será valioso para nosotros porque lleva el peso y el significado de nuestra relación con Dios, y además porque nos recuerda de lo que él hizo por nosotros en la tierra.

De esta manera, las recompensas en el cielo glorifican a Dios y nos brindan alegría, paz, y admiración mientras consideramos la obra de Dios en y a través de nosotros. Entre más cerca de Dios estábamos en esta vida, más centrados en él y conscientes de él, más dependientes de él y más desesperados por su misericordia, entonces habrá mucho más para celebrar. Somos como los personajes de un cuento que dudan, sufren pérdidas y experimentan temores, preguntándonos si algún día llegaremos a recibir realmente los deseos de nuestro corazón. Cuando llega el final feliz y se cumple el deseo, surge una conclusión. La historia no sería satisfactoria sin un final. Las recompensas en el cielo son el final de nuestra historia terrenal, y esas recompensas serán eternamente placenteras (Salmo 16:11).

LECCION 8¿Qué son las coronas celestiales que los creyentes pueden recibir en el cielo?»

Hay cinco coronas celestiales mencionadas en el Nuevo Testamento que se otorgarán a los creyentes. Son la corona incorruptible, la corona de regocijo, la corona de justicia, la corona incorruptible de gloria y la corona de la vida. La palabra griega traducida «corona» es stephanos (la fuente para el nombre de Esteban el mártir) y significa «un símbolo de la realeza, un premio en los juegos públicos o un símbolo general del honor». Las coronas fueron usadas durante los antiguos juegos griegos; una corona o guirnalda de hojas se colocó en la cabeza de un vencedor como recompensa por haber ganado una competencia de atletismo. Este honor atlético se utiliza en sentido figurado en el Nuevo Testamento de las recompensas celestiales que Dios promete a aquellos que son fieles. 1 Corintios 9:24-25 define mejor cómo se otorgan estas coronas.

  1. La Corona Incorruptible – (1 Corintios 9:24-25) «¿No sabéis que los que corren en el estadio, todos a la verdad corren, pero uno solo se lleva el premio? Corred de tal manera que lo obtengáis. Todo aquel que lucha, de todo se abstiene; ellos, a la verdad, para recibir una corona corruptible, pero nosotros, una incorruptible». Todas las cosas en esta tierra están sujetas a deterioro y perecerán. Jesús nos urge a no guardar nuestros tesoros en la tierra «donde la polilla y el orín corrompen, y donde ladrones minan y hurtan» (Mateo 6:19). Esto es análogo a lo que Pablo dijo acerca de la corona de hojas del deportista que se vuelve quebradiza y se descompone. No así la corona celestial; la perseverancia fiel gana una recompensa celestial que es «una herencia incorruptible, incontaminada e inmarcesible, reservada en los cielos» (1 Pedro 1:3-5).
  • La Corona de Regocijo – (1 Tesalonicenses 2:19) «Porque ¿cuál es nuestra esperanza, o gozo, o corona de que me gloríe? ¿No lo sois vosotros, delante de nuestro Señor Jesucristo, en su venida?». El apóstol Pablo nos dice en Filipenses 4:4, «Regocijaos en el Señor siempre» por la abundante bendición que nuestro Dios misericordioso ha hecho llover sobre nosotros. Como cristianos, tenemos más razón de alegrarnos en esta vida que todos los demás. Lucas nos dice que hay regocijo aun ahora en el cielo (Lucas 15:7). La corona de regocijo será nuestra recompensa donde Dios “enjugará toda lágrima… y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasaron» (Apocalipsis 21:4).
  • La Corona de Justicia – (2 Timoteo 4:8) «Por lo demás, me está guardada la corona de justicia, la cual me dará el Señor, juez justo, en aquel día; y no sólo a mí, sino también a todos los que aman su venida». Heredamos esta corona por la justicia de Cristo; sin la justicia de Cristo, no puede obtenerse esta corona. Debido a que está poseída en justicia y no adquirida a través de la fuerza y el engaño como a veces son las coronas terrenales, es una corona eterna, prometida a todos los que aman al Señor y esperan ansiosamente Su venida. A través de nuestro desaliento perdurable, persecución, sufrimiento o incluso la muerte, sabemos ciertamente que nuestra recompensa es con Cristo en la eternidad (Filipenses 3:20). Esta corona no es para aquellos que dependen de su propia justicia. Tal actitud crea sólo la arrogancia y el orgullo, no un deseo de estar con el Señor

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4) La Corona Incorruptible de Gloria – (1 Pedro 5:4) «Y cuando aparezca el Príncipe de los pastores, vosotros recibiréis la corona incorruptible de gloria». La palabra gloria es una palabra interesante, refiriéndose a la propia naturaleza de Dios y Sus acciones. Conlleva Su gran esplendor y brillo. Recordemos a Esteban que, al mismo tiempo de ser lapidado hasta la muerte, fue capaz de mirar al cielo y ver la gloria de Dios (Hechos 7:55-56). Esta palabra también significa que la alabanza y honor que le damos a Dios es lo que le debemos por la Persona que es Él (Isaías 42:8; 48:11; Gálatas 1:5). Los creyentes son increíblemente bendecidos al entrar en el Reino y recibir la corona de gloria, recibir la misma semejanza de Cristo mismo. Como Pablo dijo, «Pues tengo por cierto que las aflicciones del tiempo presente no son comparables con la gloria venidera que en nosotros ha de manifestarse» (Romanos 8:18).

5) La Corona de la Vida – (Apocalipsis 2:10) «No temas en nada lo que vas a padecer. He aquí, el diablo echará a algunos de vosotros en la cárcel, para que seáis probados, y tendréis tribulación por diez días. Sé fiel hasta la muerte, y yo te daré la corona de la vida”. Esta corona es para todos los creyentes, pero es especialmente importante para aquellos que padecen sufrimientos, que valientemente afrontan persecución por Jesús, incluso hasta la muerte. En las Escrituras la palabra vida a menudo se utiliza para mostrar una relación correcta con Dios. Jesús dijo: “Yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia” (Juan 10:10). Al igual que el aire, los alimentos y el agua son vitales para la vida física, Jesús es vital para la vida espiritual. Él es la persona que proporciona el «agua viva». Él es el «pan de vida» (Juan 4:10; 6:35). Terminará nuestra vida terrenal. Pero tenemos la promesa increíble para todos aquellos que ven a Dios a través de Jesús: «Y esta es la promesa que Él nos hizo, la vida eterna» (1 Juan 2:25).

Santiago dice que esta corona de la vida es para todos aquellos que aman a Dios (Santiago 1:12). La pregunta entonces es ¿cómo demostramos nuestro amor por Dios? El apóstol Juan responde a esto: «Pues este es el amor a Dios, que guardemos sus mandamientos; y sus mandamientos no son gravosos» (1 Juan 5:3). Como Sus hijos, debemos guardar Sus mandamientos, y obedecerlo fielmente. Entonces, mientras soportamos las inevitables pruebas, dolores, angustias y tribulaciones — mientras vivimos — podemos movernos hacia adelante, siempre «puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe» (Hebreos 12:2) y recibir la corona de la vida que nos espera.

LECCION 9¿Qué es el Tribunal de Cristo, parte 1?»

1 Co 3:10-15

10Conforme a la gracia de Dios que me ha sido dada, yo como perito arquitecto puse el fundamento, y otro edifica encima; pero cada uno mire cómo sobreedifica. 11Porque nadie puede poner otro fundamento que el que está puesto, el cual es Jesucristo. 12Y si sobre este fundamento alguno edificare oro, plata, piedras preciosas, madera, heno, hojarasca, 13la obra de cada uno se hará manifiesta; porque el día la declarará, pues por el fuego será revelada; y la obra de cada uno cuál sea, el fuego la probará. 14Si permaneciere la obra de alguno que sobreedificó, recibirá recompensa. 15Si la obra de alguno se quemare, él sufrirá pérdida, si bien él mismo será salvo, aunque así como por fuego.

Existen pasajes en la Escritura que son confundidos por los indoctos o utilizados por aquellos que defienden una doctrina a pesar de la verdad bíblica. Distintas religiones (católica, testigos de Jehová, mormones, adventistas del séptimo día, etc.) están enseñando a partir de la Biblia que se esperan juicios en los cuales el destino eterno del alma están en juego.

Nuestro pasaje habla acerca del tribunal de Cristo que es confundido por muchos con el juicio a los incrédulos (el gran trono blanco) en donde las obras serán pesadas y cada quien recibirá de acuerdo a ellas mezclando completamente los juicios de Dios.

Muchos creyentes creen que perderán su salvación por tener esta misma confusión, otros esperan con temor el tribunal de Cristo porque creen que serán castigados asignando atributos del infierno a ese momento de encuentro personal con Cristo. Algunos otros ni siquiera creen que ocurrirá el tribunal, ya que esto es una alegoría espiritual alegan ellos, cuando la realidad es que el tribunal tiene un tiempo, lugar, participantes, etc.

El propósito del estudio es entender perfectamente el tribunal de Cristo y lo que significa para el creyente, siendo más un momento de gloria que de temor.

SIGNIFICADO DE: «TRIBUNAL»

Cuando escuchamos la palabra «tribunal» de inmediato viene a la mente el lugar de juicio y castigo por haber cometido un ilícito y casi siempre pensamos en forma negativa (condena) y no de beneficio (perdón o dación de algo).

Precisamente es el uso de la palabra «tribunal» la que estorba el entendimiento de este acto que espera a cada uno de los creyentes en su encuentro con Cristo.

Las palabras utilizadas en el Nuevo Testamento para tribunal son:

critêrion. «el instrumento o medio para probar o juzgar cualquier cosa; la regla por la cual uno juzga» o «el lugar donde se hace un juicio; el tribunal de un juez; un banco de jueces». Este uso lo encontramos en: Stg 2:6 Pero vosotros habéis afrentado al pobre. ¿No os oprimen los ricos, y no son ellos los mismos que os arrastran a los tribunales? y 1 Co 6:2, 4 2¿O no sabéis que los santos han de juzgar al mundo? Y si el mundo ha de ser juzgado por vosotros, ¿sois indignos de juzgar cosas muy pequeñas?… 4Si, pues, tenéis juicios sobre cosas de esta vida, ¿ponéis para juzgar a los que son de menor estima en la iglesia?

bimá «lugar elevado a donde se sube con escalones; una plataforma; una tribuna usada como asiento oficial de un juez». Un lugar en donde se sentaba el juez de la arena y desde donde recompensaba a los oponentes. La palabra bimá nunca se usaba en el sentido judicial

Asociadas con esta palabra están las ideas de prominencia, dignidad, autoridad, honor y recompensa en vez de las ideas de justicia y juicio.

Pablo siempre asoció la idea de la vida cristiana y el servicio con una carrera, en la cual hay lugar para los triunfadores y la satisfacción a todos los que llegan. Dicen los deportistas: Lo importante no es ganar, sino competir. Pero la verdad es que todos los corredores buscan el premio dado a los ganadores. Esta misma idea se implica en el tribunal de Cristo, no va a ser un lugar en donde habrá un juicio y un castigo, sino un reconocimiento público a los servidores fieles.

Nos acercaremos al lugar de prominencia para un encuentro personal con el Señor Jesucristo para recibir de él la recompensa por nuestro servicio. Esta conclusión la desarrollaremos a lo largo del estudio.

EL TIEMPO

Será inmediatamente después de la traslación de la Iglesia de está tierra a los lugares celestes. Veamos en la escritura el apoyo de esta afirmación

1. Las recompensas están asociadas con la resurrección. Lc 14:14 y serás bienaventurado; porque ellos no te pueden recompensar, pero te será recompensado en la resurrección de los justos. La resurrección es parte integral del arrebatamiento, las recompensas son parte de lo mismo 1Te 4:13-17 13Tampoco queremos, hermanos, que ignoréis acerca de los que duermen, para que no os entristezcáis como los otros que no tienen esperanza. 14Porque si creemos que Jesús murió y resucitó, así también traerá Dios con Jesús a los que durmieron en él. 15Por lo cual os decimos esto en palabra del Señor: que nosotros que vivimos, que habremos quedado hasta la venida del Señor, no precederemos a los que durmieron. 16Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero. 17Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor.

2. Ap 19:8 Y a ella se le ha concedido que se vista de lino fino, limpio y resplandeciente; porque el lino fino es las acciones justas de los santos. Vemos el regreso de Cristo con su Iglesia ya recompensada sólo con sus acciones justas, las otras han sido quitadas en el tribunal del Señor.

3. 1 Co 4:5 Así que, no juzguéis nada antes de tiempo, hasta que venga el Señor, el cual aclarará también lo oculto de las tinieblas, y manifestará las intenciones de los corazones; y entonces cada uno recibirá su alabanza de Dios. 2Ti 4:8 Por lo demás, me está guardada la corona de justicia, la cual me dará el Señor, juez justo, en aquel día; y no sólo a mí, sino también a todos los que aman su venida. Ap 22:12 He aquí yo vengo pronto, y mi galardón conmigo, para recompensar a cada uno según sea su obra. Vemos asociadas las recompensas con el encuentro del Señor Jesucristo y los suyos

Podemos decir entonces que el tribunal de Cristo lo encontramos entre el arrebatamiento y su segunda venida después de la tribulación, esta dura siete años, la pregunta es ¿En qué momento de esos siete años? La respuesta es sencilla: Inmediatamente después del arrebatamiento para adornar y vestir a la novia preparándola para el encuentro con el esposo. No puede haber comunión íntima más que con la limpieza absoluta y pura de las buenas obras de la Iglesia.

EL LUGAR.

1Te 4:17 Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor. 2Co 5:1-9 1Porque sabemos que si nuestra morada terrestre, este tabernáculo, se deshiciere, tenemos de Dios un edificio, una casa no hecha de manos, eterna, en los cielos. 2Y por esto también gemimos, deseando ser revestidos de aquella nuestra habitación celestial; 3pues así seremos hallados vestidos, y no desnudos. 4Porque asimismo los que estamos en este tabernáculo gemimos con angustia; porque no quisiéramos ser desnudados, sino revestidos, para que lo mortal sea absorbido por la vida. 5Mas el que nos hizo para esto mismo es Dios, quien nos ha dado las arras del Espíritu. 6Así que vivimos confiados siempre, y sabiendo que entre tanto que estamos en el cuerpo, estamos ausentes del Señor 7(porque por fe andamos, no por vista); 8pero confiamos, y más quisiéramos estar ausentes del cuerpo, y presentes al Señor. 9Por tanto procuramos también, o ausentes o presentes, serle agradables.

El evento ocurre en la esfera celestial, como el tribunal sigue al arrebatamiento, este necesariamente debe ocurrir en las regiones celestes, confirmado con el segundo texto ya que estaremos ausentes del cuerpo y presentes al Señor.

EL JUEZ.

2Co 5:10 Porque es necesario que todos nosotros comparezcamos ante el tribunal de Cristo, para que cada uno reciba según lo que haya hecho mientras estaba en el cuerpo, sea bueno o sea malo. Jn 5:22 Porque el Padre a nadie juzga, sino que todo el juicio dio al Hijo.

El juicio es entregado por el Padre al Hijo. Como hemos visto esto no es un juicio judicial, en donde hay un castigo, sino una entrega de recompensas a los siervos buenos. Es un acto soberano de Cristo sobre de su propia Iglesia en particular a cada uno de los creyentes. Recordemos que aquí no hay un rechazamiento de la Iglesia puesto que el propósito del encuentro es precisamente para la boda y la manifestación de su obra para con ella: Ef 5:25-27: 25Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella, 26para santificarla, habiéndola purificado en el lavamiento del agua por la palabra, 27a fin de presentársela a sí mismo, una iglesia gloriosa, que no tuviese mancha ni arruga ni cosa semejante, sino que fuese santa y sin mancha.

Parte de la exaltación de Cristo es su derecho a manifestar autoridad divina en el juicio.

LOS SUJETOS.

Notemos en el texto de 2 Co 5:1-19 las siguientes frases:

· tenemos de Dios un edificio, una casa no hecha de manos, eterna, en los cielos.

· no quisiéramos ser desnudados, sino revestidos, para que lo mortal sea absorbido por la vida.

· quien nos ha dado las arras del Espíritu.

· caminar por fe, no por vista

Tendremos que concluir que en el único en que se puede cumplir lo que dicen los textos es en el creyente nacido de nuevo por la fe en Jesucristo.

Debemos distinguir que aunque los creyentes están presentes para un examen, no son ellos en sí mismos quienes son juzgados. No es al creyente a quien se juzga. El creyente ya fue juzgado en la cruz de Cristo, recordemos algunos textos:

Ro 8:1 Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu.

Jn 5:24 De cierto, de cierto os digo: El que oye mi palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna; y no vendrá a condenación, mas ha pasado de muerte a vida.

1Jn 4:17 En esto se ha perfeccionado el amor en nosotros, para que tengamos confianza en el día del juicio; pues como él es, así somos nosotros en este mundo.

Heb 10:17 añade: Y nunca más me acordaré de sus pecados y transgresiones.

La obra de Cristo es perfecta por la eternidad y ya fue consumada.

¿Entonces qué es lo que se va a examinar?

LECCION 9¿Qué es el Tribunal de Cristo, ´parte 2?»

EL EXAMEN.

2Co 5:10 Porque es necesario que todos nosotros comparezcamos ante el tribunal de Cristo, para que cada uno reciba según lo que haya hecho mientras estaba en el cuerpo, sea bueno o sea malo.

La palabra que se tradujo como «comparecer» podría mejor traducirse como: ser puesto de manifiesto, de manera que el versículo se lea: Porque es necesario que todos nosotros seamos puestos de manifiesto. Esto revela que el propósito del tribunal es sacar a la luz lo que había permanecido oculto hasta ese momento: el carácter y las motivaciones esenciales del individuo. Ahora bien, este examen es individual y personal con Cristo, en los textos que analizamos no se revela que esto vaya a ser en un acto público, aunque lo que se está ejecutando es la revelación de las acciones justas de la Iglesia producidas y efectuadas por Cristo. Las obras individuales del creyente son examinadas para la revelación global de las vestiduras de la Iglesia.

Las obras efectuadas mientras estuvo en el cuerpo son examinadas para ver lo bueno y lo malo. no se usa la palabra kakos o poneràs que se refiere a lo pecaminoso, a lo ética o moralmente malo, la palabra que se usa es phaulos que se refiere a lo que es malo por su inutilidad, a lo que es imposible de obtener de ello una ganancia. Es como cuando nos referimos a que un negocio es malo, no porque sea perverso o reprobable, sino porque no produce ningún provecho o ganancia.

Recordemos la parábola de las diez minas, el siervo fue malo porque no produjo ninguna ganancia para su amo. Es en este sentido en el que se efectuará el examen.

Todas nuestras acciones, desde que aceptamos a Cristo, se espera que produzcan un fruto, de no ser así son inútiles, por ejemplo: si este estudio no fue hecho para producir fruto en el que lo oye (la gloria de Cristo, el deseo de corrección, de confesión de pecado, de acercamiento a Dios, etc.), no importa cuanto esfuerzo hubiera requerido, es inútil y vano. ¿Qué fruto para Cristo produce tu asistencia a la Iglesia, a los estudios, tu lectura y memorización bíblica? ¿Ninguno? entonces no sirve de nada, todo es hojarasca, heno, madera. No importa cuanto te esfuerces para guardar un testimonio, si no es para la gloria de Cristo todo eso se quemara en el tribunal de Cristo. ¿Quizá tu seas de las personas que no trabajan para Cristo porque hay otros que lo hacen? Dios espera ese servicio de ti en forma personal. Dios nos deja en el mundo después de salvarnos para que produzcamos fruto. Mt 13:23: Mas el que fue sembrado en buena tierra, éste es el que oye y entiende la palabra, y da fruto; y produce a ciento, a sesenta, y a treinta por uno. No podemos eludir la voluntad de Dios.

Que maravilloso es el actuar de Cristo, el tribunal revela su carácter perfecto de justicia y bondad, de personal y universal, ciertamente el es digno de toda la gloria. En este sentir hablan multitud de pasajes del Antiguo y Nuevo Testamento con referencia a las obras de aquel en quien habita Cristo en su corazón.

No porque se hable de obras, son estas las que dan mérito para estar en este lugar, el mérito es el sacrificio de Cristo en la cruz del Calvario.

EL RESULTADO.

1Co 3:14-15 14Si permaneciere la obra de alguno que sobreedificó, recibirá recompensa. 15Si la obra de alguno se quemare, él sufrirá pérdida, si bien él mismo será salvo, aunque así como por fuego.

Es claro que el resultado es una recompensa o la pérdida de la misma. Este examen no es un juicio externo sino interno, en el ámbito de las intenciones y motivaciones ya que tiene que ser pasado por fuego para sacarlo a la luz.

¿Qué es este fuego que prueba las obras? 1S 16:7: Y Jehová respondió a Samuel: No mires a su parecer, ni a lo grande de su estatura, porque yo lo desecho; porque Jehová no mira lo que mira el hombre; pues el hombre mira lo que está delante de sus ojos, pero Jehová mira el corazón. Ap 2:18: Y escribe al ángel de la iglesia en Tiatira: El Hijo de Dios, el que tiene ojos como llama de fuego, y pies semejantes al bronce bruñido… El Señor que habita en nuestro corazón conoce nuestra intensión, a su mirada todo queda descubierto. Nosotros mismos veremos cosas que considerábamos los más ocultos secretos y estarán ahí, desnudos, a la vista.

La palabra «pérdida» del versículo 15 (zemioo), no implica la idea de sufrimiento en el sentido de sufrimiento físico o mental. Su idea básica es pérdida en el sentido de perder el premio que pudiera haber recibido. En la oficina un compañero le gusta jugar mucho a los pronósticos deportivos, hace como 4 años se sacó un segundo lugar por N$2,500, pero el hombre estaba muy triste porque por un solo resultado no se saco el primer lugar que era por N$500,000. Es en este sentido en el que se habla de pérdida.

Dice en 2Jn 8 Mirad por vosotros mismos, para que no perdáis el fruto de vuestro trabajo, sino que recibáis galardón completo. Nos enseña la posibilidad de la pérdida por falta de fidelidad o de hacer las cosas uno mismo. Pablo enseña lo mismo en 1Co 9:24-27: 24¿No sabéis que los que corren en el estadio, todos a la verdad corren, pero uno solo se lleva el premio? Corred de tal manera que lo obtengáis. 25Todo aquel que lucha, de todo se abstiene; ellos, a la verdad, para recibir una corona corruptible, pero nosotros, una incorruptible. 26Así que, yo de esta manera corro, no como a la ventura; de esta manera peleo, no como quien golpea el aire, 27sino que golpeo mi cuerpo, y lo pongo en servidumbre, no sea que habiendo sido heraldo para otros, yo mismo venga a ser eliminado.

La palabra utilizada es adokimos, es una palabra utilizada para probar el dinero, si el dinero era bueno, se calificaba como dokimos, si era falso o desaprobado, entonces era adokimos. Era la inquietud de Pablo entrar en la esfera de la carne en el servicio al Señor y a pesar de ser utilizado grandemente por él no alcanzar todo el galardón completo para el que sirve de todo corazón al Señor, dejándose utilizar completamente, Pablo no sería eliminado de la salvación, pero no deseaba ser hallado inútil, no servir para nada. De tal manera que sufriría la pérdida de que habla.

1Jn 2:28: Y ahora, hijitos, permaneced en él, para que cuando se manifieste, tengamos confianza, para que en su venida no nos alejemos de él avergonzados. La voz pasiva unida a la expresión autou sugiere que el creyente se retrae avergonzado. Indica un retroceder ante la presencia de Cristo, quizás debido a un sentido de culpabilidad, en el cual el creyente mismo realiza la acción, más bien que Cristo avergonzar al creyente. Cristo desea recompensar, pero el creyente puede encontrarse en una posición difícil por sus obras sin utilidad delante del Rey de reyes.

Recordemos lo que dice en Heb 13:20-21: 20Y el Dios de paz que resucitó de los muertos a nuestro Señor Jesucristo, el gran pastor de las ovejas, por la sangre del pacto eterno, 21os haga aptos en toda obra buena para que hagáis su voluntad, haciendo él en vosotros lo que es agradable delante de él por Jesucristo; al cual sea la gloria por los siglos de los siglos. Amén. Declarando claramente lo que le agrada al Señor, todo fuera de esto es heno, hojarasca, madera, buen material para calentar en el cielo.

Está bien claro que no está hablando de la pérdida de la salvación porque dice en el versículo 15: si bien él mismo será salvo, aunque así como por fuego. O en léxico de los niños: de panzazo.

LECCION 10¿Cuándo se llevará a cabo la resurrección?»

Respuesta: La Biblia dice que la resurrección es una realidad y que esta vida no lo es todo. Mientras que la muerte es el final de la vida física, no es el fin de la existencia humana. Muchos creen erróneamente que hay una resurrección general al fin de los tiempos. Sin embargo, la Biblia enseña que no habrá una resurrección, sino una serie de resurrecciones, algunos serán resucitados a la vida eterna en el cielo y algunos a la condenación eterna en el infierno (Daniel 12:2; Juan 5:28-29).

La primera gran resurrección fue la resurrección de Jesucristo. Está documentada en cada uno de los cuatro evangelios (Mateo 28; Marcos 16; Lucas 24; Juan 20), mencionada en varias ocasiones en los Hechos de los Apóstoles (Hechos 1:22; 2:31; 4:33; 26:23), y se mencionó repetidamente en las epístolas (Romanos 1:4; Filipenses 3:10; 1 Pedro 1:3). Se da mucha importancia a la resurrección de Cristo en 1 Corintios 15:12-34, que registra que más de quinientas personas vieron a Jesús en una de Sus apariciones posteriores a Su resurrección. La resurrección de Cristo es la «primicia» o garantía para cada cristiano de que él o ella también serán resucitados. La resurrección de Cristo también es la base de nuestra certeza del cristiano de que todas las personas que han muerto resucitarán un día para enfrentar un juicio justo e imparcial por Cristo Jesús (Hechos 17:30-31). La resurrección a la vida eterna se describe como «la primera resurrección» (Apocalipsis 20:5-6); la resurrección al juicio y al tormento se describe como «la segunda muerte» (Apocalipsis 20:6, 13-15).

La primera gran resurrección de la iglesia ocurrirá en el momento del rapto. Todos aquellos que han depositado su confianza en Jesucristo durante la era de la iglesia, y murieron antes del arrebatamiento, resucitarán. La Era de la Iglesia comenzó el Día de Pentecostés y terminará cuando Cristo regrese para llevar a los creyentes de regreso al cielo con Él (Juan 14:1-3; 1 Tesalonicenses 4:16-17). El Apóstol Pablo explicó que no todos los cristianos morirán, pero todos serán transformados y recibirán un cuerpo con la naturaleza de la resurrección (1 Corintios 15:50-58). ¡algunos sin tener que morir! ¡Los cristianos que estén vivos, y los que ya han muerto, serán arrebatados para encontrarse con el Señor en el aire y estar con Él para siempre!

Otra gran resurrección ocurrirá cuando Cristo regrese a la tierra (Su segunda venida) al final del periodo de la Tribulación. Después del rapto, la Tribulación es el siguiente evento después de la Edad de la Iglesia en la cronología de Dios. Este será un tiempo de juicio terrible sobre el mundo, descrito con gran detalle en Apocalipsis capítulos 6-18. Aunque los creyentes en la época de la iglesia no estarán presentes durante la Tribulación, millones de personas que se quedaron, entrarán en razón y pondrán su confianza en Jesús como su Salvador. Lamentablemente, muchas de ellas pagarán con sus propias vidas por colocar su fe en Jesús (Apocalipsis 6:9-11; 7:9-17; 13:7, 15; 17:6; 19:1-2). Estos santos de la Tribulación que mueren, resucitarán cuando Cristo regrese por segunda vez, y reinarán con Él durante el Milenio (Apocalipsis 20:4).

Los creyentes del Antiguo Testamento como Job, Noé, Abraham, David e incluso Juan el Bautista (que fue asesinado antes de que la Iglesia comenzara) serán resucitados en este momento también. Varios pasajes del Antiguo Testamento mencionan este evento (Job 19:25-27; Isaías 26:19; Daniel 12:1-2; Oseas 13:14). Ezequiel 37:1-14 describe principalmente la reunión de la nación de Israel usando el simbolismo de cadáveres que vuelven a la vida. Pero, por el lenguaje

utilizado, no se puede excluir del pasaje una resurrección física de los israelitas muertos. De nuevo, todos los creyentes en Dios (en la era del Antiguo Testamento) y todos los creyentes en Jesús (en la era del Nuevo Testamento) participan en la primera resurrección, una resurrección a la vida (Apocalipsis 20:4, 6).

Puede haber otra resurrección al final del milenio, pero esto nunca se dice específicamente en las Escrituras. Es posible que algunos creyentes van a morir físicamente durante el Milenio. A través del profeta Isaías, Dios dijo: “No habrá más allí niño que muera de pocos días, ni viejo que sus días no cumpla; porque el niño morirá de cien años, y el pecador de cien años será maldito” (Isaías 65:20). Por otra parte, es también posible que la muerte en el Milenio sólo vendrá a los desobedientes. En cualquier caso, se requerirá algún tipo de transformación para que los creyentes encajen en sus cuerpos naturales en el Milenio para una existencia inmaculada a lo largo de la eternidad. Cada creyente necesitará tener un tipo de cuerpo «resucitado». Está claro en las Escrituras que Dios destruirá con fuego todo el universo, incluyendo la tierra (2 Pedro 3:7-12). Esto será necesario para purgar la creación de Dios de su maldad y decadencia endémica causada por el pecado del hombre. En su lugar, Dios creará un nuevo cielo y una nueva tierra (2 Pedro 3:13; Apocalipsis 21:1-4). Pero, ¿qué pasará con los creyentes que sobrevivieron a la Tribulación y entraron en el Milenio en sus cuerpos naturales? ¿Y qué pasará con aquellos que nacieron durante el Milenio, confiaron en Jesús, y continuaron viviendo en sus cuerpos naturales? Pablo deja claro que la carne y la sangre, que es mortal y está sujeta a la decadencia, no puede heredar el reino de Dios. El reino eterno es habitable sólo por aquellos con cuerpos resucitados y glorificados que ya no son mortales y no pueden descomponerse (1 Corintios 15:35-49). Es de suponer que a estos creyentes se les darán cuerpos de resurrección sin tener que morir. Precisamente no se explica cuándo sucederá esto, pero teológicamente debe suceder en algún momento de la transición de la vieja tierra y el universo a la nueva tierra y el nuevo cielo (2 Pedro 3:13; Apocalipsis 21:1-4).

Hay una resurrección final, al parecer de todos los muertos incrédulos de todas las edades. Jesucristo los resucitará de los muertos (Juan 5, 25-29) después del milenio, el reino de mil años de Cristo (Apocalipsis 20, 5), y después de la destrucción de la tierra y el universo presentes (2 Pedro 3, 7-12; Apocalipsis 20, 11). Esta es la resurrección descrita por Daniel como un despertar «de los que duermen en el polvo de la tierra …para vergüenza y confusión perpetua» (Daniel 12:2). Jesús la describe como una «resurrección de juicio» (Juan 5:28-29).

El apóstol Juan vio algo que sucedería en el futuro. Vio un «gran trono blanco» (Apocalipsis 20:11). El cielo y la tierra «huyeron» de Aquel que estaba sentado en él. Esto es evidentemente una descripción de la disolución por fuego de toda la materia, incluyendo el universo entero y la tierra misma (2 Pedro 3:7-12). Todos los muertos (ateos) se presentarán ante el trono. Esto significa que han sido resucitados después de mil años (Apocalipsis 20:5). Poseerán cuerpos que pueden sentir dolor pero que nunca dejarán de existir (Marcos 9:43-48). Serán juzgados, y su castigo será proporcional a sus obras. Pero hay otro libro abierto – el libro de la vida del Cordero (Apocalipsis 21:27). Aquellos cuyos nombres no están escritos en el libro de la vida son arrojados al «lago de fuego», que equivale a «la segunda muerte» (Apocalipsis 20:11-15). No se da ninguna indicación de ninguno de los que aparecen en este juicio de que sus nombres se encuentran en el libro de la vida. Más bien, aquellos cuyos nombres aparecen en el libro de la vida estaban entre los bendecidos, porque recibieron el perdón y participaron de la primera resurrección, la resurrección a la vida (Apocalipsis 20:6).

LECCION 11¿Cuál es la diferencia entre el Arrebatamiento y la Segunda Venida?»

: El Arrebatamiento y la Segunda Venida de Cristo con frecuencia son confundidos. A veces es difícil determinar si un versículo de las Escrituras se está refiriendo al Arrebatamiento o a la Segunda Venida de Jesucristo. Sin embargo, al estudiar la profecía bíblica sobre los últimos tiempos, es muy importante diferenciar entre estas dos.

El Arrebatamiento es cuando Jesucristo regrese para llevarse a Su iglesia (todos los creyentes en Cristo) de la tierra. El Arrebatamiento se describe en 1 Tesalonicenses 4:13-18 y 1 Corintios 15:50-54. Los creyentes que hayan muerto tendrán sus cuerpos resucitados, y junto con los creyentes que aún vivan, se encontrarán con el Señor en el aire. Esto ocurrirá en un momento, en un abrir y cerrar de ojos. La Segunda Venida es cuando Jesucristo regrese para vencer al anticristo, destruir el mal, y establecer Su Reino Milenial. La Segunda Venida se describe en Apocalipsis 19:11-16.

Las diferencias importantes entre el Arrebatamiento y la Segunda Venida son las siguientes:

  • En el Arrebatamiento, los creyentes se encontrarán con el Señor en el aire (1 Tesalonicenses 4:17). En la Segunda Venida, los creyentes regresarán con el Señor a la tierra (Apocalipsis 19:14).
  • La Segunda Venida ocurre después de la grande y terrible Tribulación (Apocalipsis capítulos 6-19). El Arrebatamiento ocurre antes de la Tribulación (1 Tesalonicenses 5:9; Apocalipsis 3:10).
  • El Arrebatamiento es el traslado de los creyentes de la tierra, como un acto de liberación (1 Tesalonicenses 4:13-17; 5:9). La Segunda Venida incluye el quitar a los incrédulos como un acto de juicio (Mateo 24:40-41).
  • El Arrebatamiento será “secreto” e instantáneo (1 Corintios 15:50-54). La Segunda Venida será visible para todos (Apocalipsis 1:7; Mateo 24:29-30).
  • La Segunda Venida de Cristo no ocurrirá hasta después de que ciertos otros eventos del fin de los tiempos tengan lugar (2 Tesalonicenses 2:4; Mateo 24:15-30; Apocalipsis capítulos 6-18). El Arrebatamiento es inminente y puede suceder en cualquier momento (Tito 2:13; 1 Tesalonicenses 4:13-18; 1 Corintios 15:50-54).

¿Por qué es importante observar la diferencia entre el Arrebatamiento y la Segunda Venida de Cristo?

  • Si el Arrebatamiento y la Segunda Venida fueran un mismo evento, los creyentes tendrían que pasar por la Tribulación (1 Tesalonicenses 5:9; Apocalipsis 3:10).
  • Si el Arrebatamiento y la Segunda Venida fueran un mismo evento, el regreso de Cristo no es inminente…. Hay muchas cosas que deben ocurrir antes que Él pueda regresar a la tierra (Mateo 24:4-30).

(3) Al describir el período de la Tribulación, los capítulos 6-19 del Apocalipsis en ninguna parte mencionan a la iglesia. Durante la Tribulación – también llamada “el tiempo de angustia para Jacob” (Jeremías 30:7) – Dios dirigirá nuevamente Su principal atención sobre Israel (Romanos 11:17-31).

El Arrebatamiento y la Segunda Venida de Jesucristo son eventos similares pero separados. Los dos implican el regreso de Jesús. Ambos son eventos del fin de los tiempos. Sin embargo, es de crucial importancia reconocer las diferencias. En resumen, el Arrebatamiento es el regreso de Cristo en las nubes para trasladar a todos los creyentes de la tierra antes del tiempo de la ira de Dios. La Segunda Venida es el regreso de Cristo a la tierra, para poner fin a la Tribulación y para vencer al anticristo y su malvado imperio mundial.

LECCION 12¿Cuál es el plan de salvacion?»

La salvación es liberación. Todas las religiones del mundo enseñan que necesitamos ser liberados, pero cada una tiene un entendimiento diferente de lo que necesitamos ser liberados, por qué necesitamos ser liberados, y cómo se puede recibir o lograr esa salvación. Sin embargo, la biblia deja muy claro que sólo hay un plan de salvación.

Lo más importante que hay que entender sobre el plan de salvación es que es el plan de Dios, no el plan de la humanidad. El plan de salvación de la humanidad consistiría en observar rituales religiosos, obedecer ciertos mandamientos o alcanzar ciertos niveles de iluminación espiritual. Pero ninguna de estas cosas son parte del plan de salvación de Dios.

El plan de salvación de Dios – El Porqué

En el plan de salvación de Dios, primero debemos entender por qué necesitamos ser salvos. En pocas palabras, necesitamos ser salvos porque hemos pecado. La biblia declara que todos han pecado (Eclesiastés 7:20; Romanos 3:23; 1 Juan 1:8). El pecado es rebelión contra Dios. Todos elegimos decididamente hacer cosas que están mal. El pecado daña a otros, nos daña a nosotros y, lo más importante, deshonra a Dios. La biblia también enseña que, debido a que Dios es santo y justo, no puede permitir que el pecado quede impune. El castigo por el pecado es la muerte (Romanos 6:23) y la separación eterna de Dios (Apocalipsis 20:11-15). Sin el plan de salvación de Dios, la muerte eterna es el destino de todo ser humano.

El plan de salvación de Dios – El Qué En el plan de salvación de Dios, Dios mismo es el único que puede proveer para nuestra salvación. Somos totalmente incapaces de salvarnos a nosotros mismos debido a nuestro pecado y sus consecuencias. Dios se hizo un ser humano en la persona de Jesucristo (Juan 1:1, 14). Jesús vivió una vida sin pecado (2 Corintios 5:21; Hebreos 4:15; 1 Juan 3:5) y se ofreció a sí mismo como un sacrificio perfecto por nosotros (1 Corintios 15:3; Colosenses 1:22; Hebreos 10:10). Ya que Jesús es Dios, Su muerte fue de valor infinito y eterno. La muerte de Jesucristo en la cruz pagó completamente por los pecados del mundo entero (1 Juan 2:2). Su resurrección de entre los muertos demostró que Su sacrificio era en verdad suficiente y que la salvación está ahora disponible.

El plan de salvación de Dios – El Cómo En Hechos 16:31, un hombre le preguntó al apóstol Pablo cómo ser salvo. La respuesta de Pablo fue: «Cree en el Señor Jesucristo y serás salvo». La manera de seguir el plan de salvación de Dios es creer. Ese es el único requisito (Juan 3:16; Efesios 2:8-9). Dios ha provisto para nuestra salvación por medio de Jesucristo. Todo lo que debemos hacer es recibirla, por fe, confiando plenamente sólo en Jesús como Salvador (Juan 14:6; Hechos 4:12). Ese es el plan de salvación de Dios.

El plan de salvación de Dios – ¿Lo recibirás? Si estás listo para seguir el plan de salvación de Dios, pon tu fe en Jesús como tu Salvador. Cambia tu mentalidad de abrazar el pecado y rechazar a Dios, por la de rechazar el pecado y abrazar a Dios a través de Jesucristo. Confía plenamente en el sacrificio de Jesús como el pago perfecto y completo por tus pecados. Si haces esto, la Palabra de Dios promete que serás salvo, tus pecados serán perdonados, y pasarás la eternidad en el cielo. No hay una decisión más importante. ¡Pon tu fe en Jesucristo como tu Salvador hoy!¿