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Nueva Jerusalén ,, Sábados 7 PM ( DIGA EL DEBIL FUERTE SOY)

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¿Quién es el Espíritu Santo y cómo nos ayuda?

El Espíritu Santo es Dios, no es una fuerza o energía cualquiera. Es la tercera persona de la Trinidad, compuesta por Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo. Mora en el corazón del creyente y capacita o empodera al pueblo de Dios para que realice la obra que el Padre le ha encomendado hacer en este mundo.

Luego de que Jesús resucitó y justo antes de subir al cielo, le dijo a sus discípulos:

Pero, cuando venga el Espíritu Santo sobre ustedes, recibirán poder y serán mis testigos tanto en Jerusalén como en toda Judea y Samaria, y hasta los confines de la tierra. (Hechos 1:8)

Pero, cuando venga el Espíritu Santo sobre ustedes, recibirán poder y serán mis testigos tanto en Jerusalén como en toda Judea y Samaria, y hasta los confines de la tierra.

(Hechos 1:8)

Aunque Jesús no estaría más sobre la tierra en forma de hombre, gracias al Espíritu Santo la presencia de Dios sí estaría sobre cada uno de sus hijos. Los capacitaría para ser sus testigos por todo el mundo. Hoy todavía sigue siendo así. Cada uno de los que hemos recibido a Jesús como Señor y Salvador tenemos el Espíritu Santo en nosotros. Nos ayuda a vivir en su voluntad para llevar la presencia de Dios y su mensaje dondequiera que vamos.

La labor del Espíritu Santo

El Espíritu Santo realiza una obra especial en este mundo y dentro del pueblo de Dios. Es la presencia del Dios todopoderoso en medio nuestro. Él obra de diferentes formas ayudándonos a sentir al Señor y a andar siempre de acuerdo con su voluntad.

Veamos algunas de sus funciones. Demos gracias a Dios por la obra del Espíritu Santo en nosotros y pidamos su ayuda para que podamos reflejar más de él en nuestras vidas.

1. Es el Consolador que nos acompaña y nos enseña

Y yo le pediré al Padre, y él les dará otro Consolador para que los acompañe siempre…

(Juan 14:16)

Pero les digo la verdad: Les conviene que me vaya porque, si no lo hago, el Consolador no vendrá a ustedes; en cambio, si me voy, se lo enviaré a ustedes.

(Juan 16:7)

Pero el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, les enseñará todas las cosas y les hará recordar todo lo que les he dicho.

(Juan 14:26)

Gracias, Padre, porque no me has dejado solo. Tu Espíritu Santo me acompaña y me consuela en todo momento y en medio de cualquier situación. Ayúdame a escucharlo con atención y a aprender todo lo que necesito para poder vivir una vida agradable a ti. En el nombre de Jesús, amén.

2. Convence al mundo de pecado, de justicia y de juicio

Y, cuando él venga, convencerá al mundo de su error en cuanto al pecado, a la justicia y al juicio; en cuanto al pecado, porque no creen en mí; en cuanto a la justicia, porque voy al Padre y ustedes ya no podrán verme; y en cuanto al juicio, porque el príncipe de este mundo ya ha sido juzgado.

(Juan 16:8-11)

Gracias, Señor, porque tu Espíritu Santo me convenció de pecado y tocó mi corazón para que yo creyera en ti. Ayúdame a llevar tu presencia, tu justicia y tu amor dondequiera que voy. Gracias porque tú ya venciste y juzgaste al maligno y tú eres el Rey victorioso por siempre. Quiero vivir consciente de tu victoria y con el corazón lleno de tu Espíritu Santo. Ayúdame, Señor.

3. Nos guía en la verdad

Pero, cuando venga el Espíritu de la verdad, él los guiará a toda la verdad, porque no hablará por su propia cuenta, sino que dirá solo lo que oiga y les anunciará las cosas por venir.

(Juan 16:13)

… el Espíritu de verdad, a quien el mundo no puede aceptar porque no lo ve ni lo conoce. Pero ustedes sí lo conocen, porque vive con ustedes y estará en ustedes.

(Juan 14:17)

Gracias porque tengo la claridad de tu verdad pues el Espíritu Santo vive conmigo y está en mí. Quiero permanecer firme en el conocimiento de que soy tuyo por siempre y nada ni nadie me podrá separar de tu amor (Romanos 8:35-39). Ayúdame a sumergirme en tu Palabra, que es la verdad, para escuchar tus palabras de afirmación sobre quién soy yo en ti. Enséñame a compartir tu verdad con todos los que me rodean. Amén.

4. Nos da poder para testificar sobre lo que Dios hace en nosotros

Pero, cuando venga el Espíritu Santo sobre ustedes, recibirán poder y serán mis testigos tanto en Jerusalén como en toda Judea y Samaria, y hasta los confines de la tierra.

(Hechos 1:8)

Gracias, Padre, por el poder de tu Espíritu Santo que mora en mí. Gracias porque me capacita para dar testimonio de tu amor en mi vida. Ayúdame a llevar tu mensaje y tu presencia dondequiera que voy. Ayúdame a estar dispuesto a ir donde tú me llames para que tu nombre sea exaltado y glorificado en todas las naciones. En el nombre de Jesús, amén.

5. Nos capacita para llevar el mensaje de Dios sin temor

Después de haber orado, tembló el lugar en que estaban reunidos; todos fueron llenos del Espíritu Santo, y proclamaban la palabra de Dios sin temor alguno.

(Hechos 4:31)

Gracias, Padre, porque tu Espíritu Santo me llena y me capacita para compartir tu mensaje de salvación sin ningún temor. Ayúdame a aprovechar las oportunidades que se me presentan a diario. Quiero que tu nombre sea conocido por todos comenzando por mi familia y mis amigos. Quiero ser valiente para la gloria de tu nombre. Ayúdame, por favor. Amén.

6. Nos da dones para poder edificar a la iglesia

Ahora bien, hay diversos dones, pero un mismo Espíritu. Hay diversas maneras de servir, pero un mismo Señor. Hay diversas funciones, pero es un mismo Dios el que hace todas las cosas en todos.

A cada uno se le da una manifestación especial del Espíritu para el bien de los demás.

(1 Corintios 12:4-7)

Gracias, Señor, por tu manifestación específica en mi vida y los dones que me has dado. Quiero usarlos para que tu nombre sea exaltado y para que tu iglesia se fortalezca. Dame mucha sabiduría al usar los dones y talentos que me has concedido. Quiero bendecir a tu pueblo y que tú seas glorificado a través de mí. Te amo, Señor, amén.

Los dones del Espíritu Santo

7. Nos hace santos y nos justifica

Nosotros, en cambio, siempre debemos dar gracias a Dios por ustedes, hermanos amados por el Señor, porque desde el principio Dios los escogió para ser salvos, mediante la obra santificadora del Espíritu y la fe que tienen en la verdad.

(2 Tesalonicenses 2:13)

Pero ya han sido lavados, ya han sido santificados, ya han sido justificados en el nombre del Señor Jesucristo y por el Espíritu de nuestro Dios.

(1 Corintios 6:11)

Gracias, Papá, por haberme escogido. Gracias porque tu Espíritu Santo me ha santificado y justificado. No es por mis méritos sino por la obra redentora de Jesús y por tu Espíritu que puedo acercarme a ti sin pecado y sin temor. Gracias por escogerme para ser parte de tu familia. Ayúdame a vivir de forma digna ante ti y ante los hombres. Amén.

8. Nos hace libres

Por lo tanto, ya no hay ninguna condenación para los que están unidos a Cristo Jesús, pues por medio de él la ley del Espíritu de vida me ha liberado de la ley del pecado y de la muerte.

(Romanos 8:1-2)

Ahora bien, el Señor es el Espíritu; y, donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad.

(2 Corintios 3:17)

Así que les digo: Vivan por el Espíritu, y no seguirán los deseos de la naturaleza pecaminosa.

(Gálatas 5:16)

Gracias, Padre, por la libertad que me concedes. Gracias porque tus hijos no somos más esclavos del pecado o de la muerte. En ti tenemos vida abundante, gozo verdadero y la esperanza de la vida eterna. Gracias por tantas bondades inmerecidas. Quiero vivir para ti por la eternidad. Amén.

7 libertades que tenemos en Cristo

 Su presencia da fruto en nuestra vida

En cambio, el fruto del Espíritu es amor, alegría, paz, paciencia, amabilidad, bondad, fidelidad, humildad y dominio propio. No hay ley que condene estas cosas. Los que son de Cristo Jesús han crucificado la naturaleza pecaminosa, con sus pasiones y deseos. Si el Espíritu nos da vida, andemos guiados por el Espíritu. (Gálatas 5:22-25)

En cambio, el fruto del Espíritu es amor, alegría, paz, paciencia, amabilidad, bondad, fidelidad, humildad y dominio propio. No hay ley que condene estas cosas. Los que son de Cristo Jesús han crucificado la naturaleza pecaminosa, con sus pasiones y deseos. Si el Espíritu nos da vida, andemos guiados por el Espíritu.

(Gálatas 5:22-25)

Gracias, Papá, porque la presencia de tu Espíritu Santo no me deja igual. Gracias por todas las cosas buenas que siento en mi corazón y que puedo manifestar para bendecir a los demás y transformar este mundo que tanto te necesita. Ayúdame a mostrar más amor, gozo, paz, paciencia… más de tu fruto ante cualquier circunstancia. Que todo lo haga en tu nombre y guiado por ti. Amén.

Las 9 virtudes del fruto del Espíritu que transformarán tu vida

8 Nos confirma que somos hijos de Dios

Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios son hijos de Dios.

(Romanos 8:14)

Y ustedes no recibieron un espíritu que de nuevo los esclavice al miedo, sino el Espíritu que los adopta como hijos y les permite clamar: «¡Abba! ¡Padre!» El Espíritu mismo le asegura a nuestro espíritu que somos hijos de Dios.

(Romanos 8:15-16)

Gracias porque tu Espíritu Santo en mí me da la certeza de que soy tu hijo. Gracias porque puedo llamarte «Papi» y presentarme ante ti con confianza sabiendo que tú nunca rechazas a tus hijos. ¡Todo lo contrario! Siempre tienes tus brazos abiertos, listos para recibirme y abrazarme. Gracias porque ya no tengo que vivir con miedos ni temores. En ti tengo mi seguridad. Te alabo, Señor.

¡Vivamos vidas que bendicen e inspiran! ¡Vivamos llenos del Espíritu Santo!

“Mas el fruto del Espíritu es (…)”Gálatas 5:22, 23 y 24

Lo cual implica que aunque son varias manifestaciones son una sola consecuencia directa de la presencia de Dios en la vida de todo cristiano, es decir de la presencia del Espíritu Santo

Frutos del Espíritu Santo

Sin embargo por manifestarse de diferentes maneras comúnmente son llamados en plural “frutos” aunque son en realidad según la escritura un fruto con resultados diversos.

Dicho esto a continuación se nombran y se describen  lo que comúnmente se conoce como los “Frutos del Espíritu Santo”. El texto de Gálatas citado continúa, con las siguientes 9 virtudes que un cristiano debe manifestar como evidencia de fruto en su vida.

Índice

1. El Amor; el primer  fruto del Espíritu Santo

El primero es el “Amor”, la palabra amor en este texto es la traducción de la palabra griega Ágape el cual es uno de los tipos de amor en la biblia y que a su vez significa afecto o benevolencia; específicamente (plural) festín de amor: según el diccionario biblico Strong y se trata de una actitud sincera que busca el bienestar del prójimo por encima de los intereses personales.

La palabra Ágape a diferencia de otras que también son traducidas como amor en español es una atributo comunicable de Dios por lo tanto es una característica que nos hace esencialmente participantes de la naturaleza divina, es decir hijos de Dios, es de este amor divino que derivan todos los demás frutos.

2. El Gozo

Luego la Biblia habla del “Gozo”, que más que un sentimiento denota una actitud de confianza suprema y alegría intrínseca basada en la fidelidad de Dios, en lo que Él es, y en su benevolencia, el meditar en su persona ofrece al creyente la seguridad de que Dios siempre está en control.

Dios sigue allí en medio de cualquier adversidad, y de que sin importar las circunstancias siempre tiene suficientes motivos para estar agradecido y mantenerse gozoso.

¿Qué significa el gozo de los frutos del Espíritu Santo?

Cuando una persona siente una satisfacción interna, la cual está presente aun en los momentos de grandes penas, se puede decir que está gozosa. Pero el gozo no aparece en el nacimiento, sino que es uno de los frutos otorgados por el Espíritu Santo para quienes le han abierto las puertas de sus corazones aceptando a Cristo.

▷También puedes leer: Tipos De Amor Según La Biblia | Eros, , Philia Y Amor Ágape▷

Es por ello que, el gozo de los frutos significa aquel sentimiento de plenitud, llenura y gracia por servirle a Dios, por estar bien con él y por sentirse honrado de seguirle sin condiciones, inclusive cuando tenemos razones para sufrir o estar mal.

¿Cuál es la diferencia entre el gozo y la felicidad?

La felicidad es un sentimiento que está condicionado a lo subjetivo y que no se encuentra atado a lo que está bien ante los ojos de Dios. Por esa razón, hay personas que hacen malas obras, engañan a otros y se dejan llevar por el pecado, lo que puede proporcionarle felicidad temporal.

Sin embargo, el Gozo no puede estar atado a nuestros deseos carnales. Este es más bien una sensación interna, espiritual, mental y emocional de estar repletos del Espíritu Santo. Cuando estamos gozosos esperamos lo bueno del Altísimo y esta es una sensación permanente, siempre y cuando conserves el fruto del Espíritu Santo.

¿Cómo se manifiesta la alegría en el ser humano?

Una persona puede manifestar su alegría a través de sus facciones, con una sonrisa y con sentimiento de plenitud. Pero también mediante buenas obras, pues cuando estamos alegres nos atrevemos a olvidarnos de lo malo, por más fuerte que parezca.

3. La paz

La siguiente consecuencia de la presencia del Espíritu Santo en la vida del creyente es la “Paz”, ahora bien, esta es una cualidad que tampoco está sujeta a las circunstancias, es una paz diferente a la que da el mundo, tal como lo señalase Jesús mientras anduvo entre nosotros.

“La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo” Juan 14:27.

Es una paz únicamente dada por Dios a través del Espíritu Santo, una paz que está basada en la fidelidad de su amor y cuidado tal como lo expresase también el apóstol Pablo Filipenses 4:7, es una paz que sobrepasa todo entendimiento capaz de guardar fielmente nuestros corazones y pensamientos en Dios.

Una paz que es producto de una contemplación constante de nuestras circunstancias desde la perspectiva de Dios y no de la perspectiva humana.

Dice una de tantas promesas que encontramos en la Biblia:

“… tu (Dios) guardarás en completa paz a aquel cuyo pensamiento en ti persevera; porque en ti ha confiado”. Isaías 26:3.

4. La Paciencia

La siguiente virtud es la “Paciencia”, la cual implica la capacidad de sufrir circunstancias adversas esperando con tranquilidad, de una manera voluntaria, y no por mera necesidad, sin murmurar ni quejarse, sino con plena confianza de que Dios está obrando en medio de las circunstancias, y de que él sabe lo que está haciendo y lo que es mejor para cada uno de sus hijos según su propósito.

 Respecto a esto dice la sagrada escritura:

“Sabemos que Dios dispone todas las cosas para el bien de quienes lo aman, a los cuales él ha llamado de acuerdo con su propósito”. Juan 8:28

La paciencia  que da el Espíritu Santo se basa precisamente en mantener la confianza de saber que todo nos ayuda a bien.

5. La Benignidad

La quinta virtud fruto del Espíritu es la “Benignidad”, y expresa la condescendencia del juez divino ante una circunstancia que demanda juicio, en nosotros, viene a ser la capacidad de ser misericordioso, aún con aquellos que han cometido algún agravio en nuestra contra.

Es lograr ser benigno y buscar el bien en especial de quienes al parecer no merecen tal benevolencia.

La biblia nos habla en colosenses 3:12 que debemos “vestirnos” de benignidad y de mansedumbre lo cual es sumamente importante, recordemos que Dios es benigno por naturaleza, y es su benignidad la que nos guía al arrepentimiento, cuando nos damos cuenta de que no nos ha pagado como merecen nuestros actos, sino que nos da nuevas oportunidades de vida cada día.

¿Qué es la benignidad del Espíritu Santo?

Partiendo de lo anterior, se puede identificar la Benignidad como un fruto del Espíritu Santo otorgado por la misericordia y la justicia de un Dios Supremo, quién tiene el poder y es el único que puede juzgar a quienes mal nos hacen.

Este fruto está dentro de quienes son mansos y aprenden a perdonar, incluso a aquellos que han hecho acciones que podemos considerar como “imperdonables”. La carga se la dejamos a Dios y será él quien decida, mientras nosotros debemos olvidar otorgando el perdón con benignidad.

6. La Bondad

La sexta cualidad especial fruto del Espíritu Santo es la  “Bondad”, el diccionario describe la bondad como la cualidad de ser bueno, la inclinación a hacer el bien y a un comportamiento virtuoso, está estrechamente ligada a la benignidad, puesto que es en términos sencillos su aplicación constante.

Efesios 5:9 nos dice además que el fruto del Espíritu es en toda bondad, justicia y verdad.

la bondad es pues una cualidad indispensable de los cristianos que caminan en el espíritu de Dios y son guiados por él.

7. La Fe

La séptima y muy importante cualidad fruto del Espíritu es la “Fe”, la biblia habla claramente que la fe es la certeza de lo que se espera y la convicción de lo que no se ve según Hebreos 11:1, y también que sin fe es imposible agradar a Dios. Textualmente dice:

“Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan.” Hebreos 11:6

La palabra galardonador significa que Dios premia, bendice, ayuda y prospera a quienes le buscan sinceramente y creen en él, no se puede lograr nada sin fe, sin tenerla y mantenerla, puesto quees

la capacidad de creer en que nuestras acciones producirán un resultado y que ese mismo resultado será beneficioso y positivo.

8. La Mansedumbre

La penúltima virtud mencionada en Gálatas es la “Mansedumbre”. la biblia habla de que la mansedumbre hace cesar grandes ofensas en Eclesiastés 10:4, la mansedumbre, es pues la capacidad especial que tiene una persona para modelar la ira y sus efectos desordenados en si mismo y en el entorno.

Dicho de otra manera es una forma inteligente de evitar todo resentimiento o acción violenta por el comportamiento de otros, o por cualquier circunstancia desagradable, dejando de lado la irritabilidad y la venganza, para dar lugar a una actitud más asertiva, y acorde con el momento vivido, en el sermón del monte Jesús habla de que los mansos son bienaventurados, porque ellos recibirán la tierra como heredad (Mateo 5:5).

También en Mateo 11:29 el Señor Jesús nos amonesta a que imitemos su mansedumbre. Dice:

“Tomad sobre vosotros mi yugo, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas”.

En este contexto la palabra yugo implica una carga, y Jesús lo que nos está diciendo es que imitemos su mansedumbre y recibamos de buena gana sus estatutos, órdenes y mandamientos de esa manera literalmente «Él» dará descanso a nuestra alma.

9. La Templanza

Última virtud y no por eso menos importante es la “Templanza”, que consiste en la moderación de los apetitos y placeres para procurar un equilibrio, que permita el más óptimo aprovechamiento de los bienes disponibles para la persona.

Las personas con templanza no ceden ante las presiones externas, en especial si estas van en contra de sus valores y creencias, las personas con templanza mantienen la rectitud en sus actos y conducta a pesar de lo que esto pueda significar para su reputación.

La templanza es vital para el cumplimiento de objetivos y metas ya que  asegura el dominio de la voluntad sobre los instintos y mantiene los deseos en los límites de la honestidad, lo cual evita distracciones innecesarias y mejora el desempeño en todos los sentidos.

Cada una de estas virtudes fruto del Espíritu Santo esta relacionada entre sí de modo tal que quien vive en comunión con el Espíritu Santo de Dios ha de manifestar estas cualidades notoria y constantemente de una u otra manera. Recordemos que la escritura dice:

Porque cada árbol se conoce por su fruto; pues no se cosechan higos de los espinos, ni de las zarzas se vendimian uvas. Lucas 6:44

¿Qué es la mansedumbre y la templanza?

Antes de la templanza, en Gálatas se menciona la mansedumbre como parte del fruto del Espíritu Santo. Y esta es la abstención y la supresión de los sentimientos de ira, rabia, venganza, resentimiento y todo lo que pueda provocar como consecuencia.

Por eso, una persona con templanza es capaz de dominar los impulsos de la ira debido a que su corazón es manso, bondadoso y ha aprendido a perdonar, pues Dios es quién tiene el poder de juzgar y no nosotros.

Mateo 11:29 y 30 nos explica un poco de la mansedumbre cuando Jesús dice “llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas; porque mi yugo es fácil; y ligera mi carga”.

¿Qué es la templanza como fruto del Espíritu Santo Según la biblia?

La Templanza es una virtud, que forma parte de los frutos del Espíritu Santo, y se entiende como aquella capacidad espiritual, física y mental de abstenerse a realizar ciertas cosas o tomar decisiones rápidas, poniendo de primer lugar la razón.

En otras palabras, la Templanza significa mantener una moderación de nuestros sentimientos, pensamientos y deseos, sujetándolos a los mandatos del razonamiento, que a la vez son otorgados Dios al tener conocimiento de lo que está bien y lo que es malo.

¿Cuál es el Versículo que habla de los frutos del Espíritu Santo?

Gálatas 5:22, 23 y 24 dice: “Más el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley. Más lo que son de Cristo han crucificado la carne con sus pasiones y deseos”.

Todas las virtudes están interconectadas con las demás, y requieres de amor para tener gozo, alcanzar la paz, ganar paciencia, ser benigno y bondadoso, poseer la fe, ser manso y actuar con templanza ante cualquier tentación.